lunes, 2 de agosto de 2010
Amor.
No me mires con esos ojos. ¿Acaso es pena, tristeza? ¿Por qué? No entiendo nada de lo que está pasando, sólo estoy intentando hablar contigo de manera sincera, como siempre lo hacemos. Te estoy haciendo daño, y lo veo en tus ojos, lo siento aquí... al mirarte, pero no entiendo el porqué. ¿Sabes? Siempre creí que te conocía a fondo, que sabía perfectamente como eras y que querías en tu vida, y ahora estoy confuso, intrigado. Te miro y me da la sensación de que esa chica que tengo delante de mí no es la misma que yo creía ver todos estos años, que esta chica segura y asquerosamente decidida que lo tenía todo clarísimo, no es esa pequeña y débil chica que me mira con unos ojos llenos de lágrimas casi suplicando un abrazo. Entonces... ¿Quién eres? ¿Por qué me has mentido todo este tiempo? ¿O es que yo no supe mirar y ver, no supe darme cuenta de qué era tu personalidad real y qué era la burbuja? Lo siento. En serio lo siento. Creo que me he pasado todos estos años creyendo saber y no me he dado cuenta de que cuanto más me enorgullecía de lo mucho que sabía, menos cuenta de me daba de lo que en realidad pasaba.
Eres independiente, pero lo suficientemente frágil como para necesitar en todo momento a alguien que esté contigo. Eres segura y fuerte, pero también débil, y cuando te hacen daño y te derrumbas necesitas que te recuerden lo mucho que vales para no hunirte. Tienes mucho futuro y crees en ti, pero necesitas a los que quieres para compartir esos logros, sin ellos nada de lo que haces te vale la pena. No te avergüenzas de tu cuerpo pero tampoco te exhibirías, puedes mirarte en un espejo pero cuando estás delante de otros te pasas minutos mirándoles y pensando que sentirán al verte, si tendrán reparos al mirarte o si incluso les dará asco tu cuerpo. Por muy guapa que en ocasiones te ves, otras pagarías millones por esconderte y no salir en años, te sientes inferior aunque siempre trates de ocultarlo. Estás orgullosa de tu familia y amigos, y son ellos los que realmente te importan, pero en el fondo te preocupa muchísimo lo que piense la gente y te afecta cantidad la opinión que los demás tienen de ti, intentas llevarte bien con todo el mundo y como nunca lo consigues te sientes fatal y frustrada, porque nunca te dan esa oportunidad que desearías. Te llevas mejor con los chicos que con las chicas, y tienes miedo constante a que el comentario desafortunado que hizo tu madre una vez se haga realidad en palabras y en cualquier momento un chico te diga que te aprecia de esa forma porque te ve como a un amigo más, como a un chico, en lugar de como a una chica. Intentas luchar por mil cosas que te impoirtan, entre ellas la sexualidad, de la cual tantos se avergüenzan, pero te da miedo que ser tan abierta en esos temas con tus amigos les haga tener una imagen de ti muy diferente a la real. Por muy sexual que seas, te has pasado la vida buscando ese amor, y ese chico, y esa historia... eres romántica como pocas y cariñosa, siempre esperas mimos de todos los que quieres y te entristece no recibirlos. Te hace sentir aislada y poco querida por las personas que más te importan, tener que irlos a buscar siempre hace que pienses que te medio aceptan, pero que si fuera por ellos jamás irían a buscarte para que tú les dieras cariño.
¿He dado en el clavo? No me gusta verte llorar... y lo que más me entristece es pensar en todas las personas que al igual que yo, tendrán esa imagen de ti, tan segura, tan espontánea y decidida, y que nunca mirarán más allá, como yo he hecho esta vez, y verán a la única y verdadera: NEUS.
sábado, 31 de julio de 2010
IDIOTA
Una vez más: IDIOTA.
Ni siquiera me permití el lujo de dudar ni una sola vez, estaba tan convencida de que ella me lo diría, de que si hubiera algo... cualquier cosa ella sencillamente, con una sonrisa, me lo diría. No quería detalles, ni le iba a preguntar, la conozco, sé que no le gusta hablar de ello... pero al menos, decírmelo. Al menos... confiar en mí.
No importa, UN AÑO ENTERO. IDIOTA. Pero no hay nada mejor: "la gente lo supone", pues muy bien. Soy ingenua, subnormal e idiota. Yo nunca supuse, ni pensé siquiera, nunca pregunté abiertamente ni lo haría, porque era algo suyo... y esperaba que ella dijera: Neus, sí. Simplemente, pero no, era mucho más fácil que pasara 1 año y decir sencillamente que la gente lo supone, y alegar además que no tiene porque contar nada.
Cierto. Sólo que me has hecho sentir, una vez más, imbécil perdida. No sé porque tengo la puñetera habilidad de creer ciegamente a las personas y creerme lo suficientemente importante como para merecer un trato sincero de su parte, además de confianza.
Sólo me queda decir: IDIOTA.
Fragilidad.
Si buscaras en un diccionario la palabrá frágil, debería salir mi nombre en la última acepción. Porque soy así, frágil, débil. Muchos creen que soy fuerte, lo afirman amigos, profesores, familiares... "Nadie aguantaría lo que tú", han dicho muchos, pero en verdad nadie sabe lo rota que estoy por dentro, nadie puede ver los pedazos que hay en mi interior, nadie ve como día tras día mi corazón se recompone, lleno de heridas cosidas que tratan de abrirse, a cada latido. No soy fuerte, créeme. A cada paso que doy miro el suelo, el cielo y alrededor. Pienso 40 veces antes de caminar y nunca jamás piso con demasiada seguridad, tengo miedo que mi peso pueda romper ese suelo y caer otra vez.
No sabes la de veces que oigo en mi interior su voz, otra vez. No sabes como me acompañan sus palabras, después de tanto tiempo "No vales para nada, nadie te quiere, te vas a quedar sola". "Nadie ahí fuera va a aguantarte más que yo, ¿Quién querría estar con alguien como tú? Si alguien te quiere, ¿sabes por qué es? POR INTERES, sólo por eso, no ves que eres una lista, les vas bien y cuando te usen, se olvidarán de ti". Y no importa que pase hoy o mañana, no importa lo feliz que me sienta o lo segura que me levante, siempre hay algo que me lo recuerda. Algo que me dice que no me confíe, porque voy a caer, seguro que voy a caer... y debo estar preparada para el golpe, una vez más.
¿Sabes lo que es conocer a alguien y estar esperando a que te decepcione? Tener tanta seguridad que antes de que ocurra nada, tu ya presupones que esa persona acabará por dejarte, por huir de ti, o peor, por hacerte daño, porque es lo que te ha tocado, es lo que tú mereces, porque nadie en su sano juicio va a elegirte antes que a otra persona. Eso es horrible. No lo pienso, pero una voz en mi cabeza lo dice a cada segundo, siempre que estoy con alguien, me recuerda lo poco que valgo y lo mucho que tengo que perder si la otra persona me conoce, no para de hablar, no para de repatearme por la cara lo mal que lo he pasado y la de palos que me han dado, para que no se me olvide, para que no me pille desprevenida.
No importa quién sea, sobretodo si es un chico, siempre estoy esperando a que pase algo, porque pasará... no soy lo suficientemente buena para él, y lo tengo grabado. No importa lo mucho que me repita a mi misma lo mucho que valgo, porque en el momento justo en que me sienta un poco mal, aunque sea sólo mínimanente... esa voz estará ahí, y me recordará lo poco que valgo, y lo poco que tengo que ofrecer. Siempre estará la pregunta de: ¿por qué sigue aquí? Podría estar con cualquiera mejor que yo...
No sabes lo duro que es enfrentarse a todo esto día a día, que te va consumiendo. Tengo miedo, y me siento muy frágil. Pero nunca tengo dónde decirlo.. o a quien. ¿Qué? Reconocer que soy una imbécil y una debilucha, que no puedo con mi alma y que las palabras de él me siguen atormenando, no soy capaz, no quiero sentirme más débil aún delante de ellos, no quiero que me tengan pena... prefiero que sigan pensando que soy tan fuerte que nada me importa, y que cuando hagan algo que me rompa por dentro, crean que me voy a recomponer en dos minutos, aunque sea incapaz de olvidarlo en la vida.
No soy fuerte... sólo hago ver que lo soy.
Sexualmente activa.
A veces tengo la sensación de que se hacen una idea muy equivocada de mí. Empiezan a verme como a una obsesa sexual o algo así, creo que piensan que sólo me importa eso y que mi vida se centra en el sexo. Nada más alejado de la realidad.
Para mí, la única manera de conseguir que el sexo deje de ser tabú, de conseguir que se quiten de una vez las vergüenzas y los tópicos, que se hable de aquello que lleva siendo natural toda la vida, y que al hablar de ello se consiga una mejor vida sexual, es hablando sin tapujos y con la verdad por delante del sexo y todo lo que tiene que ver con él. Masturbación, sexo, preliminares, fantasías, relatos eróticos, porno... TODO. Soy una chica, lo sé, pero no pienso encerrarme en el espiral típico de vergüenza en el que hablar de estos temas pasa a ser un momento para olvidar y se desvía el tema en cuanto se puede. Yo lo siento, pero no soy así. Hablo y pregunto siempre que puedo y estoy ahí para mis amigos, no hay nada de malo en ello, creo, y leo o miro todo lo que quiero y puedo para saber más y más. Se supone que toda la experiencia que tenga ayudará en un futuro a mis relaciones sexuales y fortalecerá la pareja, además de proporcionar mayor placer a ambos, puesto que la vergüenza, el pudor y la desconfianza matan el sexo.
No obstante, creo que eso no tiene nada que ver con muchas otras cosas. Hablo de ello, respondo sinceramente, veo porno y escribo y leo relatos eróticos, muy bien, pero soy una chica normal. A parte de eso, soy además muy romántica y creo que si busco bien puedo encontrar una pareja para toda la vida. No creo en las relaciones abiertas, porque sé que no podría aguantarlas. Estoy dispuesta a casi todo, pero dentro de una relación formal. Aunque los tríos y las orgías no me parezcan mal, no creo que pueda hablar mucho de ello en un futuro, puesto que una cosa es fantasear y otra muy diferente la vida real, y yo en la vida real lo que quiero es una pareja con la poder compenetrarme 100%.
No soy una desmelenada que se pasa el día pensando en sexo. Sigo prefiriendo una cama con pétalos de rosa y unas palabras dulces en el oído, y una sesión de cama llena de besos y caricias, que sexo lujurioso en la cocina, sólo que la diferencia es que estoy segura de que praticaré los dos. La rutina mata, y no pienso dejar que eso pase. No obstante, estar dispuesta a disfrutar de mi sexualidad en pareja, no tiene nada que ver con muchas otras cosas que parece que la gente quiere unir a mi personalidad, y que en verdad no tienen nada que ver conmigo.
No creo en el sexo sin sentimiento, y aunque puedo fantasear con eso nunca lo haría. Soy normal y tengo pensamientos normales de chica normal, romántica y dulce, con una vida por delante que espero que sea plena. Quiero tener hijos y viajar, conseguir un puesto de trabajo que me haga feliz y publicar libros. Necesito una pareja que me entienda, que me cuide y que sea muy cariñosa, alguien familiar y con las ideas claras, con quien poder hablar de cualquier cosa y que le guste la cultura tanto como a mí. Y en último término: que sea tan sexual como yo en este sentido, que pueda confiar en él en todos los ámbitos de mi vida y que se compenetre conmigo en todas las vertientes. Alguien con quien poder hacer y deshacer cualquier cosa, que no me trate como a una niña ni como a una puta, sencillamente que quiera disfrutar de su sexualidad: igual que yo, cambiando de rutina cada día e innovando, dispuesto a no dejar que decaiga.
Por favor... no juzgueis, primero conoced. Y si no: preguntad.
Miedos.
- Miedo a no tener a nadie.
- Miedo a perder a mi madre.
- Miedo a volver a llorar.
- Miedo a que no me quieran.
- Miedo a que nadie quiera estar conmigo.
- Miedo a defraudar a mis amigos.
- Miedo a no ser una buena persona.
- Miedo a no ser suficiente.
- Miedo a ser como él.
- Miedo a no superar esto.
- Miedo a tener esta carga toda la vida.
- Miedo a perderme.
- Miedo a no poder ser yo misma.
- Miedo a ser yo misma.
- Miedo a dejar que alguien me conozca.
- Miedo a que nadie consiga conocerme.
- Miedo a no ser alguien en la vida.
- Miedo a no conseguir mis sueños.
- Miedo a no encontrar a alguien que me quiera realmente.
- Miedo a que me tengan asco.
- Miedo a ser transparente.
- Miedo a que la gente me juzque sin conocerme.
- Miedo a ser sólo una amiga.
- Miedo a no tener a nadie con quien hablar.
- Miedo a perecer en el intento.
- Miedo a hacer daño a la gente que me importa.
- Miedo.
- Miedo.
- Miedo...
Tengo tantos miedos...
Soledad.
Pero... a veces me siento tan sola. Sé que no tengo derecho a decir esto, y sé que soy una egoísta por escribir estas letras, pero necesito plasmar en algún sitio este miedo y este sufrimiento. No importa cuánto le importas a la gente que te rodea, o lo mucho que te quieren. A mí en algunos momentos eso no me sirve. Me importa lo incomprendida que me siento a veces, y lo sola que estoy en algunos casos, aunque esté rodeada de mi gente. Soy diferente, y soy consciente de ello, me paro a pensarlo día a día, porque los demás no tienen porque acostumbrarse y cambiar por mí, pero a veces desearía que fueran capaces, por una vez, de ponerse en mi lugar. Desearía no tener que ser siempre aquella que piensa en todas las posibilidades y elige la mejor para el conjunto, en lugar de la mejor para mí misma. Poder, por una vez, ser egoísta y pensar en mí sin sentir remordimientos a todas horas. No tener que pensar 3 veces lo que digo para no herir a nadie, cuando los demás ni siquiera lo piensan 1 para no herirme a mí. No importa lo mucho que intento ser yo misma, siempre hay algo que me para y siempre hay cosas que no entienden de mí, pero que tampoco se paran a preguntar. Todos juzgan y nadie parece dispuesto a mirar y entender antes de afirmar.
Puede que sea una completa desagradecida y estas palabras no sean más que un sentimiento pasajero a raíz de algunos problemas que tengo, de toda la vida, y que mi percepción sea muy diferente a la realidad debido a eso. Pero la verdad es que me siento así. Siento que muchas veces estoy sola, aunque están a mi alrededor hablando conmigo, no estan a mi lado, no comprenden lo que yo quiero o lo que necesito. No recuerdo bien la última vez que alguien dijo algo bonito en relación a mí de manera sincera, sin bromear o como cumplido después de algo que había hecho. No recuerdo el último abrazo o cariño que alguien me dió sólo porque le apetecía en ese momento, o porque veía que yo lo necesitaba. Y a veces es eso, necesitan que pida las cosas o que rompa a llorar para darse cuenta de que necesito que me den un abrazo, y estoy harta, no me gusta nada llegar a ese punto. No quiero estar llorando por las esquinas como una desgraciada para que por pena vengan a consolarme. Sólo querría poder sentir esos abrazos alguna vez porque ellos quisieran sinceramente: dármelos, y prácticamente nunca pasa. Tampoco es que me rechacen cuando yo se los doy, pero cansa tener que ir siempre a por la gente, cansa tener que estar siempre detrás y sentir que tú nunca tienes a nadie detrás, tanto si lo necesitas como si no.
Estoy cansada de pensar tanto, de tener que hacer tantas cosas e intentar ser mejor a cada momento, agradar, querer y mimar... porque después es peor el batacazo cuando sientes que ellos no hacen ni el más mínimo esfuerzo en comparación. Estoy cansada de sentirme sola e incomprendida, siendo más una madre que una amiga. Necesito aire, necesito cariño... y necesito esa sensación de estabilidad que hace tanto tiempo que perdí.
No soy capaz de tirar adelante... y eso me da mucho miedo.
Estrellas.
Su luz quizá extinguida nos saca sonrisas e historias, da cobijo a parejas y a solitarios, ayuda a encontrar el norte, y también el sur de nuestra historia. Da pena cuando se esconden entre las nubes, y agrada cuando la luna está llena y como un foco ilumina nuestro rostro, y deja contemplar esas pequeñas lucecitas que la rodean, como acompañándola para que no esté sola.
Se para tu mundo cuando por una vez, tranquilamente, eres capaz de dejar lo que estás haciendo, eso tan importante que corre tanta prisa, para subir a algun lugar despejado y con poca luz, mirar al cielo y parar unos minutos. Entonces observas tantas lucecitas, tantas constelaciones... todo un mundo completamente distinto al que conoces en tus ojos, al alcance de tu mano si cuentas con imaginación... te vuelves minúsculo ante esa inmensidad, pero sonríes. Esas pequeñas luces parecen alumbrar tu camino y es ahí dónde muchas veces encuentras una respuesta, o empiezas una pregunta. Eso no importa, ese momento mágico nadie podrá quitártelo, nadie podrá borrar esa fugacidad en que te has sentido reconfortado y listo para cualquier cosa, cuando la inmensidad del cielo te abarca y te da fuerzas, paz, tranquilidad. Parece que ya nada tiene sentido más allá de la relajación y una sonrisa absurda en tus labios que podrá durar una eternidad si te lo propones.
La felicidad está en las pequeñas cosas, pero tienes que mirar más de una vez para poder encontrarla. No corras... párate y descubre, no sabes lo mucho que te queda por descubrir.
viernes, 30 de julio de 2010
Paz.
Para mí, en cambio, es como el paraíso. Pequeño, pero vivo, blanco, con todas esas callejuelas que se entrecruzan en mil sitios, todo lleno de plantas, de flores de vivos colores, las fuentes que nunca paran de sonar, el agua brota sin cesar a cada segundo, imparable, su gente tan dicharachera como siempre, su paisaje inigualable, el castillo,...
Lanjarón. Calles, fuentes, olores... es mi paraíso, el lugar a dónde pertenezco... no importa porqué, ni cuándo... sólo sé que mi alma se ha quedado ahí, en esas calles, con esas fuentes sonando de fondo, debajo de esas estrellas, de ese cielo estrellado que nunca vi tan lleno como en ese lugar.. ya nada puede sanarme de este veneno, me corroe las entrañas. Cuento los segundos para volver a respirar ese aroma.
Ya he vivido... y no voy a volver a sobrevivir.
domingo, 25 de julio de 2010
miércoles, 7 de julio de 2010
TEMA CINCO
En una pareja es sumamente importante la parte anterior al coito. Puede llegar a ser tan interesante o más que esta segunda parte, y gozar de ella un largo tiempo es del todo placentero. Hay mil cosas que hacer en esos preliminares y puedes innovar o sorprender con todo aquello que quieras, siempre y cuando no sea grosero o deshechado por la pareja.
Es importante el estímulo de zonas sensibles que quizá no resultan tan obvias. Por ejemplo: los lóbulos de la oreja, la nuca, la mandíbula, el cuello, las clavículas, el vientre, la zona interior de los muslos... con caricias, lametones, susurros, soplar aire frío... o con un cubito. Posteriormente puede pasarse a las zonas más candentes, que suelen ser los senos, el culo y todo el centro femenino, así como también el pecho y el pene/testículos del hombre.
Es importante saber llevar los tiempos y las zonas. También sirve para conocer más a tu pareja. En esos momentos se deben susurrar cosas o explicarlas, contar las fantasías, pedir cosas, suplicar, sorprender, innovar... pueden usarse las manos o la lengua, así como el resto del cuerpo. El antes del momento cumbre es tan importante como el momento en sí, pues no deja de ser la preparación, el preámbulo...
Se toma como preliminar normalmente el beso, la caricia y en algunos casos el sexo oral. Pueden pasar mil cosas más en esos preliminares.
- En primer término hay que darle al momento del desnudo su papel importante. Una manera de desnudarse o de desnudar puede cambiar el curso de una relación, podemos hablar de streaptease, quitar la ropa con los dientes, no desnudar a la pareja (es decir, hacerlo con la ropa puesta), quitarse la ropa corriendo, rompiendo telas y desgarrando botones, tomar sus manos entre las tuyas e irse desnudando... hay mil maneras de hacer las cosas, y cómo lo hagas podrá condicionar lo siguiente.
- Es importante también todo aquello que se diga. Cierto es que tanto hombres como mujeres solemos apreciar más un sexo tranquilo, romántico y pausado... que un polvo salvaje, pero como ya he dicho en otras ocasiones: LA RUTINA CANSA. Es importante saber decir y cómo decir las cosas. Puede calentar o gustar tanto un: "te quiero muchísimo" en el oído susurrado, como un "te deseo", como un "tengo unas ganas locas de comértela entera". Usar términos eróticos o subidos de tono, no está nada mal. Hay veces en que las emociones se canalizan en la parte romántica y otras que pueden o deben canalizarse en una parte más salvaje, quizás animal.
A mí como mujer, no me parece una falta de respeto o una agresión que mi novio mirándome a los ojos diga "chúpamela", o que en un momento dado suelte algo como "te voy a follar tanto esta noche que mañana no vas a poder andar". En el momento, en ese contexto, me excitaré muchísimo y será hacer el amor igualmente que cuando me dice "eres preciosa y me pasaría la vida acariciando tu pelo" y todo son besos, puesto que hacer el amor es sencillamente que la relación conlleve una serie de sentimientos adheridos que un polvo no lleva.
- La ropa puede cambiar un momento. Usar lencería, o ponerse algo que la pareja "adora" da un nuevo giro a la historia. Obviamente lleves lo que lleves, seguro que acabará por el suelo, pero es el gesto de preocuparte y hacer algo por el otro.
Lencería fina, un disfraz de sirvienta, de gatita... traje de camisa y corbata, peto de fontanero, uniforme militar... etc. De la misma manera, la misma desnudez también puede llegar a ser de lo más erótico si sabe aprovecharse.
- Las miradas, caricias y besos tienen el protagonismo en este instante, haz y déjate hacer, todo lo que hagas lo notarás después. Es importante en el caso de la mujer, que haya unos buenos preliminares para que ella esté lo suficientemente lubricada y la penetración sea del todo placentera, no es verdad, en cambio, que nosotras tardemos una barbaridad en conseguirlo... todo depende, una vez más, de cada mujer... y puede que ella esté preparada antes que él, o que necesite media hora para ponerse a tono. ESO DEBE HABLARSE.
- El sexo oral puede ayudar, no tiene porque ser el plato principal o el postre, puede ser tipo buffet e ir picando de aquí a allá. :)
Ante todo... experimenta, habla, descubre e innova. Si no, no tendrá futuro ni tu pareja ni ninguna otra, todo se basa en eso.
:)
TEMA CUATRO
Quizá uno de los tabús más grandes de nuestro tiempo. Para unos una práctica enteramente homosexual, para otros exige cierta degeneración para "querer eso" y para muchos otros, es una práctica como cualquier otra que debe quererse por ambas partes, si es así, es del todo normal. Siempre hay, también, quien tiene cierta obsesión con el tema y pasa a ser más bien enfermizo, pero eso puede suceder con cualquier otra práctica u objeto.
En primer lugar hay que estar seguros de querer hacerlo. El ano no es un lugar que esté preparado para recibir penetraciones a gran escala, aunque es cierto que tiene irrigación sanguínea y terminaciones nerviosas a punta pala, mucho más que la vagina. En el caso masculino es aún más placentero, puesto que es por la única zona por la que puede estimularse la próstata. No obstante, no es obligatorio y debe salir de uno mismo, poco a poco. Obligarse a algo, es una mala decisión.
Cabe tener en cuenta que no todo el mundo quiere practicarlo y debe respetarse la opinión del otro por encima de todo. A su vez, debe hacerse con suma cautela y usando tanta vaselina o lubricante como se puede, especialmente la primera vez. La lentitud debe ser la única manera de empezar y es importante recordar que no puede querer meterse de golpe, en ningún caso. Poco a poco va cediendo y en caso que no ceda, vale más parar, seguir ejercitando con los dedos y la vaselina e intentar después. Si fuerzas, ninguno de los dos sentiréis nada.
En una pareja, aunque parezca raro, pueden practicar sexo anal cualquiera de ellos. En el caso de la chica, claro está, sencillamente será penetrada por el ano en lugar de por la vagina. Mientras que en caso masculino, si su pareja es una mujer, puede estimularse esta zona con los dedos o con cualquier tipo de juguete. En muchos casos ellos afirman que una vez lo pruebas ya no puedes imaginarte una relación sin ello, puesto que los clímax son totalmente diferentes debido al estímulo de la próstata desde el ano.
Hay muchas posturas en las que se puede prácticar y tiene cierto morbo, especialmente para muchos de ellos, aunque nosotras tampoco nos salvamos. Esa mezcla de dolor, sometimiento y placer excita, eso no se puede dudar, pero a veces eso no es suficiente. Pase lo que pase, debe ser una práctica placentera y escogida, si lo es: nada puede ser mejor.
Si alguno lo habéis hecho ya, podeis contarlo, preguntar, explicar... :)
GRACIAS POR LEERME.
martes, 6 de julio de 2010
Aclaración.
Me sirve para imaginar cosas que yo querría hacer, descargar tensión y además... aprender a describir todo tipo de situaciones, descripciones o dialogos. Espero que si alguno de mis lectores no comparte esta opinión, no se sienta ofendido por tales relatos, si es así... lo siento mucho, pero forma parte de mi misma.
GRACIAS.
Lametones.
¿Cómo un peluche? No, esa no sería una buena descripción. Más bien Laia lo veía como a una cosa inocente y pura que quería corromper. No dudaba que Albert tuviera su parte más cañera y segura, pero sabía que podía imponérsele de una manera que la excitaba. No acostumbraba a salir con hombres que pudiera dominar, y en esta ocasión el pensamiento de hacer con ese niñato lo que quisiera, la ponía mala.
¿Guapo? Quizá sí, había algo en él que la atraía de una forma increíble. No era como en otras ocasiones un cuerpo desmedido que emanaba sexo por los cuatro costados, a una sonrisa increíble, una manera de ser excitante o una mirada penetrante que la recorría de pies a cabeza desnudándola… en esta ocasión era inocencia e ingenuidad, unidas a un misterio que tenían sus ojos. Ese niño la tenía absolutamente contrariada.
No podía pensar, ni siquiera respirar con tranquilidad. Le iba a dar un ataque de asma como siguiera así. Laia lo tenía absolutamente loco. Aunque no quitaba de su cabeza la idea de que fuera una broma de mal gusto, la verdad es que las palabras de Laia habían sonado bastante contundentes y no sabía qué hacer. Ella sin duda era increíble y lo ponía muy nervioso, ya no iba a verla como antes y la evitaba durante todo el día, pero ella siempre era capaz de encontrarlo y susurrarle alguna grosería, tocarle o incluso besarle. Lo tenía completamente desquiciado.
Un nuevo mensaje. Otra vez Laia, seguro. “Pequeñín, mañana te espero en la sala 17 a las 12 en punto, ni se te ocurra faltar, ¿entendido? Voy a enseñarte un poco más sobre la vida. ¡Ah, por cierto! Me gusta ese polo de rayas que tienes, póntelo.” Una citación, al día siguiente… ¿Qué querría? Mejor no saberlo. Quizá era esa sensación de dominación lo que le atraía tanto de esa mujer, quizá su seguridad, sus impulsos… y claro, obviamente, su físico. Aunque estaba empezando a dudar si era tanto por eso, pues la mayoría de sus compañeros no la encontraban precisamente nada fuera de lo común. Un cuerpo medianamente atrayente, pero demasiado simple para algunos, con ciertos Kg. para otros y… muy seria y arisca para la mayoría. A él la verdad, lo volvía loco.
Estuvo pensando mil y una veces en si ir o no, y finalmente, sus pies lo llevaron a la sala 17 casi sin preguntarle. A las 12 en punto estaba ahí, no había nadie y se sintió mal al pensar que esa vez si era una broma. No tuvo tiempo a seguir pensando porque en el segundo siguiente entró Laia con las llaves, pasó y cerró.
- ¿Qué… qué se supone que haces exactamente?
- Tener intimidad.
- ¿Intimidad para qué?
A cada paso que daba ella, él daba un paso hacia atrás. Arrinconándose sin escapatoria en la pared. Excitación y miedo eran las dos sensaciones que más lo recorrían en ese instante, no sabía exactamente qué hacer o qué decir. Pero estaba claro que ella lo tenía completamente todo pensado.
- Intimidad para esto –dijo acercándose poco a poco y agarrándolo por el cuello. El beso éste superó el primero, eso seguro-.
Albert intentó respirar con tranquilidad, pero no pudo, era imposible estar tranquilo a su lado. Ella lo ponía taquicárdico.
Ella quería jugar. Laia se había estado relamiendo sólo con pensar en lo que podría hacerle en esa media hora de descanso en esa sala, y había pensado en mil posturas y cosas para probar con su pequeño.
- ¿Eres virgen?
- ¿Qué? –dijo él sobresaltado-.
- ¿Lo eres o no? –Repitió ella mientras empezaba a lamer su cuello, con pequeños mordiscos y lametones, mientras agarraba el filo de su polo de rayas, subiéndolo, para acariciar su piel-.
- Sí… sí, lo soy.
- Mmm… -dijo ella suspirando. Un virgen, empezaba a relamerse aún más-. Eso hay que remediarlo de ahora en adelante. ¿Virgen total?
- ¿Qué quieres decir?
Ella subió por su cuello y empezó a lamer el lóbulo de su oreja, con pequeños mordiscos, mientras seguía subiendo por su pecho. Tenía la piel muy caliente, y empezaba a respirar con dificultad. Este niño la ponía frenética.
- ¿Has lamido a una chica? ¿Te la han chupado alguna vez? O quizás… - entonces miró sus ojos y vió perfectamente que era COMPLETAMENTE VIRGEN, quizás hasta su primer beso lo había tenido con ella. Perfecto, absolutamente perfecto-. Bueno, entonces… hoy empezaré a desvirgarte, iremos paso a paso.
- ¿Qué quieres decir con…?
En ese mismo momento ella metió toda su mano en su pantalón, él se escandalizó e intentó apartarse pero ella no lo dejó. Sabía perfectamente que él también quería, eso era indiscutible, así que no iba a parar en ningún momento.
- Estoy tan húmeda… me muero por lamerte –susurró ella en su oído, excitándolo de mala manera-.
Abrió bien su pantalón y lo dejó caer, a continuación besó por encima de la tela su miembro y miró a sus ojos. Albert estaba apoyado en la pared, con los puños apretados, suspirando con dificultad y con los ojos completamente cerrados.
- No está nada mal… -dijo ella al notar su tamaño-.
Él dio un vuelco, pero no se movió un milímetro. Con extrema suavidad ella bajó el slip y pasó su lengua por la punta. Él suspiró. Era tan excitante… un virgen totalmente estampado contra la pared, cerrando sus ojos y suspirando, mientras ella iba a darle uno de los grandes placeres de su vida. Humedecerse era poco.
La tomó entre sus manos y empezó a besarla con cuidado, después un par de lametones, un par de caricias… ya estaba completamente erecta y ella era una golosa, no iba a poder esperar mucho más. Quería comérsela. Con glotonería se la metió en la boca, sólo la punta, y poco a poco fue chupando y lamiendo, introduciendo cada vez más trozo, cada vez más centímetros… hasta que casi la tuvo entera. Entonces subió su mano derecha hacia su torso y tocó, acarició… su piel estaba tan caliente…
- ¿Te gusta? Albert… ¿te gusta?
Él no contestó, pero abrió los ojos. Vergüenza era poco para describir su cara, pero también había excitación. Cerrando de nuevo sus ojos posó su mano izquierda en su cabeza y empezó a acariciar su pelo, no hizo fuerza con su mano y ella lo agradeció. Pasaron aproximadamente unos 10 minutos y él ya no aguantó más. Ella lo dejó acabar en su boca, y después cogió un pañuelo para limpiarse. Para ser la primera vez, no había estado nada mal, esperaba que no aguantara ni un minuto… y su tamaño estaba muy pero que muy bien, no había conseguido metérsela entera y ella era una auténtica golosa. No obstante, estaba muy pero que muy excitada. Los suspiros de Albert, sus ojos cerrados, sus caricias en su pelo, su piel suave y caliente… ese niño le gustaba, y mucho. Deseaba tener un poco más de tiempo para desvirgarle completamente. Jugar con él sería toda una aventura.
No podía creer lo que estaba pasando… era absolutamente diferente a todo lo que él podría haber imaginado. Una chica como ella con alguien como él. Ya no era por el pedazo de sexo oral que le había regalado, sino por la situación en sí, por el momento, las caras, los sentimientos que ambos habían tenido… era por todo, y no sabía qué hacer o qué pensar… simplemente estaba como en una nube.
Ella lo vistió, besó de nuevo sus labios y se fue para que pudiera sobreponerse antes de volver a la clase. No obstante, antes de irse le dejó otro papelito indicándole el lugar y la hora de la siguiente clase sexual.
Laia era… diferente. Aún así no se sentía bien del todo, feliz sí y excitado también, había sido la primera vez y había estado increíblemente bien, pero no se imaginaba que esa primera vez fuera así… no fría, pero sí distante, ni siquiera se conocían y ella no había sentido nada, ella no había dejado que él hiciera nada, ni siquiera lo había pedido. Objeto no se sentía, pero podía entender lo que decían tanto hombres como mujeres al decir que eran un mero títere sexual para la pareja. En ese feliz momento, él también tuvo ganas de llorar… pues, ¿había algo más que la simple razón de dominación y excitación ante un chico como él para que ella quisiera estar a su lado? En ese momento, no supo qué pensar. Quizá con los días, las cosas se aclararían un poco.
Ellos se vieron
Él ni siquiera había pensado en cómo iba a ser su vida sexual en un futuro. Esperaba el momento y no se sentía precisamente preocupado por empezar a experimentar. Le llamaba la atención, claro, pero no estaba ansioso… las cosas llegarían cuando fuera el momento exacto, ni más ni menos.
18 añitos. De complexión bastante delgada y piel bastante oscura. Pelo ondulado, poco sedoso, de un fuerte color negro, cortado aproximadamente por los hombros. Unos ojos marrones profundos, labios carnosos y una gran sonrisa. Las manos bastante grandes, y no muy fuerte. Tímido, eso seguro. Escondido tras una coraza de risas y comentarios graciosos, escondido de todo un mundo del que temía resultar herido. Mucho más complejo de lo que ellos creían, mucho más atento a las cosas. No era tonto, se percataba de todo… y quizás, refugiarse en esa inocencia y pasividad era lo que le salvaba.
Septiembre.
Empezaba un nuevo curso. Los nacidos en 1992 empezaban la universidad. Un nuevo camino, una nueva etapa… mucha gente nueva, muchas cosas que empiezan a cambiar y hay que tomar muchas decisiones. No obstante, él tenía claro que quería y cómo lo quería.
Primer día de clase… las típicas pérdidas de clase, los pasillos interminables, mil compañeros, llegar tarde… con los días se iría acostumbrando. El tercer día la vió y ya no pudo dejar de mirar. No sabía su nombre, pero era… indescriptible. Mayor, eso seguro, quizá una profesora, quizá alguna funcionaría de la universidad. Lo único que podía decir es que era preciosa, al menos a sus ojos era preciosa.
- ¿Quieres algo? –Dijo ella una de las mil veces en que él se la quedó mirando, embelesado durante minutos-.
Sólo pudo negar con la cabeza, agachar la mirada y salir corriendo. Ella sonrió. Otro más para la larga lista de niñatos que se iban a dar una alegría recordando esa noche sus curvas. ¡Malditas hormonas revolucionadas!
Octubre.
El niñato de primero de cabello rizado largo y con los ojos marrones se pasaba la mitad del día mirándola. La estaba poniendo muy nerviosa, por primera vez en muchos años alguien era capaz de intimidarla. Lo que peor llevaba es que fuera un niñato de 18 años delgado y con carita inocente, quizá era eso lo que la extrañaba, su carita inocente tras unos ojos que decían mucho más.
- Me está poniendo nerviosa… -dijo ella, cuando lo vio por tercera vez en ese mismo día apoyado en una de las columnas mientras la miraba de refilón-.
- ¿Qué dices Laia?
- ¿Ves ese chico de ahí? –Alex, su compañero, asintió.- Lleva desde que empezaron las clases en septiembre pasando entre 4 y 5 veces cada día a verme, simplemente me observa. Y me está empezando a cabrear.
- ¡Déjalo pobrecito! Está embelesado… como todos.
- ¡Estoy harta de ser el ideal masturbatorio de los alumnos de primero!
Alex empezó a partirse de la risa y fue a llevar un par de cosas al despacho de uno de los profesores de biología, cada día se reía más con su compañera, era realmente especial, podría decirse que absolutamente: única.
Él la miraba… era como una droga, ya no se imaginaba un día sin estar unos minutos observándola. Simplemente necesitaba mirarla, como caía su pelo por su espalda, como se subía las gafas, como ordenaba los papeles…
En un mes había descubierto que su nombre era Laia, se encargaba de todo aquello que fuera administración en torno al profesorado y a los alumnos. Estaba estudiando derecho y trabajaba en la universidad porque al haber acabado la carrera de Biomedicina se había quedado en administración, ya que no quería ejercer de ello, sino como abogada en un futuro. Tenía 28 años y vivía sola, siempre llegaba a la universidad con un Honda precioso de color negro, siempre sola, y siempre vestida con pantalón largo de vestir y americana a juego, debajo una camisa blanca y chaleco o corbata. Normalmente llevaba el pelo recogido en una pinza, con la mitad suelto en su espalda, y unas gafas bastante cuadradas de color negro. Poco maquillaje, pero con los labios bastante brillantes, rimel que acentuaba sus largas pestañas y un poco de colorete para resaltar su bonito color de piel.
Noviembre
El niñato se llamaba Albert y tenía, como ella ya había dicho, 18 añitos. No se le daba mal estudiar y era bastante callado en clase. Con un círculo reducido de amigos, pasaba bastantes horas en la biblioteca estudiando sin armar escándalo. No era conocido ni desconocido por los profesores, lo que significaba que estaba entre los normales tirando a buenos. Se notaba que le gustaba su carrera, eso sí. Al contrario que muchos otros, su mirada era limpia, la contemplaba siempre como si fuera un monumento, y eso con el tiempo empezó a gustarle. Quizá… podría jugar con él.
Era miércoles. Las doce del mediodía, si no se equivocaba, su pequeña presa estaría a punto de salir de su segunda clase y se dirigiría a su siempre cómoda columna para apoyarse durante un escaso minuto y contemplarla, mientras supuestamente arreglaba su mochila y ponía en orden sus apuntes. Estaba preparada.
- ¡Ahora voy para ya, un momento que cojo los apuntes!
Ahí venía. Como siempre se paró ahí, y al alzar la vista para buscarla… se la encontró de frente, a escasos centímetros, mirándole fijamente a los ojos y sonriendo. Dio un paso atrás y se encontró cercado por la columna y el cuerpo de ella, ¿cómo había podido llegar a esa situación?
- Te llamas Albert, ¿verdad?
- Sí… -dijo él titubeando, completamente rojo, estaba muy nervioso-.
Ella sonrió aún más y se acercó un segundo a su oído, retiró el cabello en un momento y le susurró “Encantada de que me mires a diario, pero… ¿no querrías hacer algo más que mirarme?”. Ella se separó y lo miró. Mil sensaciones diferentes pasaban por su cabeza, y ella lo estaba disfrutando a conciencia.
- Piénsatelo, ¿quieres? Y dime algo cuando lo tengas claro…
Le dejó un papelito en la mano y le besó en los labios en una milésima de segundo. Albert no sabía qué hacer o qué decir. Se sentía absolutamente fuera de contexto, se pellizcó una cantidad innumerable de veces para cerciorarse de que estaba despierto y eso no era un sueño más de los muchos que tenía.
- ¿Es en serio?
Estuvo una semana sin ir a verla, sin mirarla siquiera cuando se la cruzaba por los pasillos. En el papel había escrito su móvil, su correo y su dirección. Ni se le había pasado por la cabeza enviarle nada, mucho menos llamarla o presentarse en su casa. Debía ser una broma de sus amigos, algo así, no podía ser otra cosa.
Justo a la semana, se encontró con ella de frente de nuevo y trató de esquivarla, pero ella se interpuso en su camino y lo arrastró a una de las esquinas de la sala. Ya no había nadie allí, estaban solos.
- ¿Qué pasa?
- ¿Perdona?
- Llevo una semana entera esperando a que contestes algo, que sencillamente digas si o no… no estás obligado a decir que sí, yo pensé que tal y como me mirabas desde que empezó el curso tú…
- Pensaba que era una broma.
- ¿Qué? –Dijo ella confundida-.
- No me tomé en serio lo que dijiste. Pensé que era una broma de mis amigos, y aún lo sigo pensando. Por eso te evito y no quiero verte, no pienso caer en la broma. No vais a humillarme.
No la miró a los ojos, no subió la mirada e intentó ser lo más frío posible. Ella sonrió, esa inocencia le parecía absolutamente sexy y cuánto más la evitaba, más ganas tenía de ver a aquel pequeño niñato que intentaba escaparse de sus manos.
- No es ninguna broma.
- ¿Cómo que no? ¿De qué otro modo tú querrías…?
No pudo terminar la frase, Laia ya había empezado a besarle. No un beso cualquiera, no un pico como la otra vez, aquello era un beso en toda regla. Lengua con lengua, con pasión y lujuria… mientras hacía eso, había empezado a meter mano bajo su camiseta y empezaba a reseguir su cintura con una mano, mientras con la otra acariciaba su nuca, dejándole sin sentido.
- Esto no es ninguna broma, es mi decisión. Yo te quiero para mí, me pones enferma sólo con verte. Eres follable, muy follable. Absolutamente comible y quiero comerte. La verdad es que no me importa mucho si quieres o no… porque sé que lo voy a conseguir, pero será más fácil y más rápido si aceptas y me dejas hacer lo que me venga en gana. Piensa que sino, lo acabaré consiguiendo de una manera u otra.
sábado, 3 de julio de 2010
ESPAÑA 1 - 0 PARAGUAY

Aunque parezca mentira, a mucha gente que me conoce le descoloca bastante, soy muy futbolera. Me encanta este deporte y disfruto muchísimo praticándolo y viéndolo. Soy una apasionada del futbol y me decanto por el Real Madrid en España, aunque me gusta el buen futbol, sea quien sea el que lo juega.
Como española y como futbolera, hoy no podía perder la ocasión de celebrar y publicar una entrada en mi blog sobre lo que hoy ha sucedido: en primer lugar, lo siento, pero me alegro muchísimo de la victoria de Alemania contra Argentina, y en segundo lugar, y mucho más importante, la victoria de España sobre Paraguay. MUY MERECIDA.
A POR ALEMANIA EN SEMIFINALES!
España ya sabe lo que es ganar a Alemania :)
Palabras.
Una letra junto a otra.
Quizás ahora un punto.
Quizás una interrogación.
Termino con puntos suspensivos.
¿Son rayas sobre un papel?
¿Líneas confusas sobre un fondo?
¿Sólo rectas o curvas unidas,
tan sólo garabatos sin sentido?
Es mucho más, mucho más.
¿Acaso no lo ves?
Tras esas líneas, tras esa tinta..
se esconden tantas cosas.
Miedo, frustración, recuerdos.
A veces amor, cariño.
Otras dolor, resentimiento.
Incluso odio, incluso ira.
No es sólo lo que significan
o lo que cuentan.
Es lo que susurran desde atrás,
lo que llevan a sus espaldas.
El trasfondo, el contexto..
la historia de esos versos.
Quisiera que todo fuera más fácil.
Que pudieras entenderme de verdad.
Pero estás ciego, tras tu apariencia.
Ciego, sólo ves letras.
Tan sólo lees palabras sin sentido.
Quisiera... hacerte entender, sólo una vez.
Pero estás muy lejos.
Sí, lejos.
No importa lo cerca que te encuentres,
para mí siempre estás lejos.
Lejos de mi corazón y de mi alma.
Lejos de todo lo que amo,
pues tú solo miras y no ves,
no sientes lo que digo o lo que hablo.
Sólo son palabras... inútiles palabras.
Ahora desearía que entendieras una mirada..
un gesto, una risa...
pero no quieres entender, y ese es el problema.
No es que no puedas,
es que no quieres.
Y la verdad, no puedo hacer nada contra eso.
No obstante, te quiero.
TEMA TRES
Principalmente, no es que el otro sea incompleto, pero parece que no estamos hablando de sexo a no ser que no haya penetración vaginal (en el caso de los heterosexuales, claro está). Realmente es la práctica más convencional en las parejas o en las personas, y quizás es la que menos confianza o roce implica, ya que lo resumimos al sexo. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que quizás, en mi opinión, mientras que el sexo oral es algo más "light" para algunos, para mí requiere una confianza bastante superior a este tipo de sexo. Ahora, cada uno, tiene su propia imagen de ello.
Es bastante gracioso hablar de ello, ¿no?
En algún momento del día siempre sucede algo o nos recuerda algo al sexo, y a veces es tabú, otras veces es gracioso, otras veces es duro... o sencillamente es deseo que empieza a recorrer nuestras venas y sentimos subir la temperatura de la habitación en segundos. Ciertamente cuando hablamos de sexo, hablamos de esto. En el 99% de los casos, se hagan o no otras cosas, este tipo de sexo siempre tiene su parte de protagonismo. Tanto si la persona elegida es una relación estable o un polvo esporádico, sea real o en fantasía, siempre acaba habiendo este tipo de contacto, es lo más fácil y quizás, lógico. No obstante... no es nada en sí. La penetración sencillamente no es nada.
Sin preliminares, miradas, besos, caricias, frases... y otro tipo de sexo, no hay penetración que valga la pena, ni para nosotras ni para ellos. Es instintivo, eso sí, pues queramos o no gran parte de nosotros es instinto, y como raza humana que somos, la reproducción es una parte inconfundible de nuestra existencia, a la que nos arrastran nuestras hormonas. Mientras que otros tipos de sexo no tienen nada que ver en absoluto con la descendencia, ya que se practican exclusivamente por el placer de la pareja, éste sexo es mucho más instintivo y quizá necesario. Recurrimos a él constantemente y es el único aceptado por religiones, parejas "light" o "timidos sexuales", como a mi me gusta llamarlos. Quizá sería bueno describirlo como el sexo natural, aquello a lo que nos lleva nuestra propia naturaleza.
Eso sí, hay que olvidar que el misionero también es natural. El misionero es una postura como cualquier otra, y como tal debe ser desterrado de nuestras costumbres más habituales. Quizá es cómoda, pero usada reiterativamente es muy cansina, no ofrece ningún tipo de estimulo más allá de la misma penetración, las miradas y besos o caricias que se puedan dar. Apenas hay movimiento y aún peor, la rutina cansa, sea en la postura que sea.
¿Qué es lo más normal? Innovar. Cambiar y sobretodo: dejarse llevar y disfrutar. El sexo no es ni una obligación ni una necesidad (puede que sí en parte, pero no debe tomarse de esa forma). El sexo es una herramienta de placer con la que el ser humano puede jugar, cambiando e innovando en cada momento, según la situación lo reclame.
Puede suceder que en un momento este sexo sea premeditado y con alevosía, preparando una cama con pétalos de flores, o esperando a la pareja en un coche, o quedándose desnuda completamente en el sofá esperando la llegada de la pareja... no importa dónde o cuándo, sólo importa que ambos quieran y que sea placentero.
Importante:
- Nosotras no siempre decimos que no, ni ponemos excusas tales como "me duele la cabeza", "estoy cansada" o "no me encuentro bien".
- No debe castigarse sin sexo, ninguno de los dos. El sexo es una relación de dos y nada tiene que ver con los hechos ocurridos anteriormente. Los problemas se arreglan hablando y vengarse cerrándose en banda y negándose a tener sexo lo único que hace es crear un segundo problema.
- Las cosas ante todo se hablan. No des por hecho que algo es malo o bueno, háblalo y respeta la decisión de tu pareja. Intentad poner un punto medio entre ambos y procurad entenderos, también en la cama, una mala relación sexual acaba siendo una mala relación personal.
- No te engañes, el sexo es muy importante en tu vida.
- No dejes que tu vida caiga en la rutina. Innova, cambia y pide cosas, hazlas por ti mismo, busca nuevas experiencias, ¡sorpréndele! Y ante cualquier problema: habla.
- La cocina, el recibidor, la ducha o el coche son tan buenos espacios para tener sexo como la cama, sólo tienes que poner de tu parte y abrirte a nuevas sensaciones.
- No esperes que sea siempre el otro el que haga algo, sé tu el primero en sorpender.
- La lencería, la luz, los olores, la comida y otras muchas cosas pueden ayudar muchísimo a tu relación y crear nuevas sensaciones.
- No seas tímido y cuéntale tus fantasías a tu pareja, explícale que quieres hacer y habladlo. Quizá no esté dispuesto a hacer al 100% lo que te gustaría, pero seguro que llegáis a un punto medio que puede ser realmente bueno.
- Recuerda que tu pareja es la mitad de la relación, y que si ambos no poneis todo vuestro empeño, no va a funcionar.
- La infidelidad no es darle un toque a la pareja, ni un cambio de aire... es un ejemplo claro de que algo no va bien. Cuando estás enamorado de una persona, lo último que te apetece es estar con otra, eso tenlo por seguro.
- TODO lo que hagas con tu pareja que ambos quérais está bien, está GENIAL.
- Disfruta, disfruta y disfruta. Puede que sólo sea un polvo, pero al menos que sea todo lo bueno que puede llegar a ser.
- No te quedes en hechos... usa también tus palabras, escríbele que sientes o que quieres hacerle. Dile cosas al oído, llámale, escríbele un mensaje... está en tus manos cómo quieres que sea tu relación. Puedes hacer lo que quieras, simplemente: HAZLO.
Ante todo... el sexo es para disfrutarlo, y últimamente hay tales preguntas, bromas o temas que no puedo reprimir decir según que cosas. Se cansa uno de tanto tópicazo machista. Ni nosotras somos unas frígidas, ni ellos unos machos que se pasan el día empalmados y pueden aguantar 50 polvos seguidos. Cada vez hay más cosas tabú, y mira que se supone que estamos en el siglo XXI y somos muy modernos. PUES NO, aún está todo basado en tabús, críticas y muchas otras cosas. Sabes la única manera de cambiar esta sociedad y poner los puntos sobre las i de todas estas cosas, es cambiar tu propio mundo y empezar a cambiar la sociedad en tu cabeza... las ondas tiene que empezarlas alguien.
Gracias por leerme. :)
viernes, 25 de junio de 2010
Una rosa y un reloj de arena.
- Nayra, ¿puedes hacerme tres cafés?
- En seguida.
Toda la mañana está siendo igual, monótona, le estoy perdiendo el gusto a trabajar a raíz de su visita... ya nada es igual, me falta parte del aire constantemente, sólo sonrío cuando le recuerdo y lo peor, es que me siento inútil. ¡Ni siquiera le conozco! ¡Sólo es un chico!
- ¿Has pedido algo sin consultarme?
- ¿Qué?
- Hay un paquete para ti, a tu nombre, me lo acaba de dar el repartidor -dice mi jefe intrigado-.
- Que yo sepa no.
- Bueno, pues, abrélo y salimos de dudas.
Es un paquete de cartón, la típica caja de correos. Al abrirlo hay una pequeña caja negra de lata, con dos simples rayas rojas en un lado y pone: TIME. Me parece la mar de intrigante. Sin perder tiempo, dejo el cartón en la barra y con cuidado retiro el celo para poder abrir la caja, poco a poco va cediendo. Ambos lados ya están abiertos. Retiro la tapa y en su interior hay una tarjeta en blanco con mi nombre en una excelente caligrafía.
- ¿Y esto? -pregunta mi compi-.
- No tengo ni idea.
Retiro la tarjeta para leerla y puedo contemplar un precioso reloj de arena, la estructura es de hierro negro y el vidrio, completamente transparente, deja ver una arena de un tono azulado que se mantiene estática a ambos lados del reloj.
- Me encanta -digo instintivamente-.
Mis dos compañeros me miran intrigados, y yo, con el corazón completamente acelerado empiezo a leer el papel esperando a que mi ángel fuera el causante de semejante regalo.
"Espero que el tiempo que pasemos juntos sea lo más lento posible, y que se aceleren las horas cuando no te tengo cerca. Te obsequio mi tiempo, lo más valioso que tengo. Espero que te guste el detalle, te pasaré a buscar mañana por la tarde para ir a cenar, espero que me digas que sí. Envíame un mensaje confirmándome la asistencia a mi número, por favor.
Ángel."
¿Qué decir? Sin palabras, absolutamente sin palabras. Era el detalle más bonito que alguien había tenido conmigo en mi vida, no sabía qué decir, ni qué pensar. Estaba radiante de felicidad y todos los clientes se dieron cuenta, tanto esa tarde como el día siguiente.
En mi contra: nerviosismo. No podía tranquilizarme, pensaba en cómo sería esa noche, esa cena... hacía mucho tiempo que yo no salía con nadie, mucho tiempo que no sentía nada por nadie... y ahora, tan de repente, con alguien a quien apenas conocía... pero tenía ganas, eso estaba claro.
Mi jefe me dejó plegar media hora antes, así que me subí a su casa (está justo encima del restaurante), me duché y me puse un vestido negro de medio vestir que me queda bastante bien. Mis sandalias de tiras, con apenas tacón, mi pelo suelto, un poco de maquillaje y listo. Nerviosa era poco, creía que iba a caer por las escaleras de cómo me temblaban las piernas al bajarlas. Abrí la puerta y me encontré con mi jefe, picando, impaciente.
- ¿Qué pasa?
- Lleva 10 minutos esperando -se acercó a mí, me besó la mejilla y subió a casa-.
Respiré profundamente y giré la calle, para adentrarme de pleno en la escena de una cita en meses. Lo vi, de pie, con una camisa bastante ceñida, negra, y unos tejanos, también negros, ajustados hasta cierto punto, miraba hacia la calle y aguantaba en una de sus manos una preciosa rosa roja, casi color vino, medio abierta, que olía increíblemente bien.
- ¡Buenas noches! -dije yo sonríendo-.
Él se volvió y sonrió también. Al acercarme me besó para saludarme, como yo y sonriendo me ofreció la rosa. Muerta de felicidad la acepté y caminamos calle arriba. Me sentía muy segura a su lado, tranquila.
- Estás preciosa.
- Gracias, tu también estás...
- Nada, informal, normalmente voy de traje. Lo que ocurre es que bueno, quería ir un poco diferente, al menos esta noche.
- ¿Y eso?
- Bueno -dijo él, parándose y retirando mi cabello de mi cara, mientras juntábamos nuestras miradas- creo que eso es bastante obvio, ¿no?
Yo me sonrojé y sonreí. También él sonrió y seguimos caminando, no tenía ni idea de dónde me llevaba, aunque realmente, no me importaba en demasiado.
Después de estar hablando un rato, llegamos al restaurante. Era especial, pequeño, casi invisible desde las calles principales, con un olor a casa familiar, a comida de la abuela. Apenas si había 5 mesas de 4 y un par más de 2. Uno de los camareros, de entrada edad, se le acercó contentísimo y le dio un fuerte abrazo. Entonces, pasamos a un pasillo y cogimos un ascensor. Llegamos a la sexta planta y entramos en un pequeño ático. Estaba todo lleno de plantas, y justo al lado del balcón había una pequeña mesa redonda, preparada para dos, con unas velas y pétalos de rosa por todo el mantel. Me pareció absolutamente increíble, era demasiado.
- ¿Te gusta?
- Esto es precioso.
- Pues espera a ver la luna, la música y la cena.
- Esto es increíble... ¿cómo?
- No preguntes, sólo disfruta.
él.
¿Qué hago con tus mimos? ¿Qué hago con tus risas, tus caricias o tus besos? Nunca me los darás como yo querría recibirlos, siempre habrá otra a quien dárselos. Yo siempre seré esa amiga con la que tener confianza, con quien hablar... no seré nunca nada más, y déjame asumirlo, déjame pensarlo, pero réspetame. Respeta las distancias, no te acerques, no vengas, no llames. No quiero, por favor. Déjame respirar, déjame olvidarte. No quiero pensar en ti, no más. Por favor. No quiero tus mimos, ni tus sonrisas... no por esta vez. Quiero poder mirarte sin sentir nada, sin pensar en nada... excepto en una amistad, que se queda corta para mí.
Por favor... déjame, olvídame. Prefiero perderte para siempre, que seguir a tu lado deseando ser siempre lo único que no podré ser.
lunes, 21 de junio de 2010
Muerte.
Miras a tu alrededor y ves tus ojos, completamente rojos, toda tu cara irritada y un dolor en el pecho que no te deja respirar. En ese momento nada importa, nada te compensa el daño que te han hecho, nada compensa el dolor que sientes... y sólo quieres dejar de sentirlo, dejar de preocuparte, dejar de pasarlo mal... y ves unas pastillas, o la cuchilla y piensas en ponerle fin a todo. Te da igual la familia, el futuro, el entorno, los amigos... no importa nada, sólo quieres desaparecer, por siempre, no volver a tener que abrir los ojos, ni tener que enfrentarte a semejante dolor... estás cansado de tantas heridas que no acaban de sanar.
Pero entonces... recuerdas los ojos de tu madre, y su sonrisa. Recuerdas a ese amigo, y al otro. Recuerdas sus palabras, los buenos momentos y lo que ellos sentirían si tú no estuvieras, aunque no estás seguro de que te echarán mucho de menos, no quieres que lo pasen mal... y poco a poco recuerdas tu vida, tu futuro, tus sueños... y ahí es cuando te das cuenta de que te vale la pena seguir para conseguir todo eso, y sobretodo, GANAR esta partida, y no dejar ganar a la persona que te está haciendo tanto daño.
Sigue luchando, sea como sea... vale la pena.
SIEMPRE SERÁ ELLA.
Ya no sonríes como antes, ya no me hablas de la misma forma, has dejado de contarme tus problemas y de hacerme reír, ya no me esperas cuando acabamos las clases, ni me pasas a buscar de sorpresa los domingos. Huyes de mi cada vez que ella se acerca, no quedas con los amigos y has dejado tus hobbys, ella te necesita. Te has cortado el pelo, ya no usas la colonia de siempre... y has bajado las notas.
Tu guitarra está guardada, llena de polvo, tus canciones en una carpeta, en el armario. Nuestro banco vacío, ya no hay cafés por la tarde, mientras charlamos. Ya no te veo nunca en el parque esperando a que llegue a pasear a mi perra, ni tampoco nos encontramos en el cine o en la biblioteca. Ni siquiera contestas a los e-mails o los mensajes... has desaparecido, poco a poco, y cada vez estás más lejos. Te estoy perdiendo, para siempre, por ella. Ella y sólo ella. Es el centro, es la única que importa. Todo gira a su alrededor.
¿Sabes? No te vale la pena. Ella no sabe quererte como te mereces. Te anula y te cambia a su gusto, cuando tu vales muchísimo tal y como eres. Estás dejando tu vida por ella, cuando ella no dejaría la suya por ti. Ya ni siquiera tienes gustos, hobbys o compañeros, sólo está ella, ella y sólo ella. ¿Crees de verdad que vale la pena? ¿De verdad eres feliz? Ya no tocas tu guitarra, no escribes las canciones, no sonríes como antes, ya no paseas al atardecer, ni te vas de fiesta con los amigos... ya nunca te veo leyendo en el patio y comentando tus libros, no recuerdo cuando fue la última vez que me contaste un chiste malo y no paramos de reír en horas...
¿Acaso te has dado cuenta de lo que vales? Eres mucho más de lo que crees y ella no te merece, tienes que ser tu mismo... tienes que vivir tu vida y querer al que te quiera como eres, no al que quiera cambiarte. Tu haces feliz a los que te rodean por tu manera de ser, y ahora estás tan apagado... ya no brillas, y no sabes lo que duele verte así. Estás perdiendote, y yo te estoy perdiendo.
Yo te querría como mereces, te daría todo y mucho más, estaríamos como entonces... con aquellas tardes juntos, las risas, las bromas, nuestros paseos, el cine, comentando libros, yendo de fiesta... pero yo, nunca fui suficiente para ti, nunca me viste de esa manera... y por mucho que te quiera más que ella, por mucho que yo podría darte todo lo que ella te niega. Siempre será ELLA.
Sería fácil.
Si solamente con llorar,
se remediaran los problemas,
Seria facil
Si en cada lagrima se fuera la nostalgia y la tristeza,
Seria facil
Si con dormir cambiara todo en una noche,
si al despertar ya no existieran los reproches,
seria facil vivir,
seria facil
Si no doliera el desamor y del amigo la traicion,
seria facil
Si se pudiera detener el tiempo y nunca envejecer,
seria facil
Pero no es facil ya lo ves, somos humanos,
sentimos todo y no podemos evitarlo,
hemos nacido por amor y casi siempre por amor es que lloramos
No es nada facil si se tienen sentimientos,
por que la vida como un libro de cuentos
Y el que no siente su dolor es solo por una razon,
por que esta muerto
hemos nacido por amor y casi siempre por amor es que lloramos,
no es nada facil si se tienen sentimientos,
por que la vida no es como un libro de cuentos y el que no siente su dolor,
es solo por una razon,
por que esta muerto
Nunca.
No dudo que me quieran, porque sé que me quieren, a su manera, pero me quieren. ¿Qué pasa entonces? Pues que creo que la mayoría de veces no me entienden, no se paran a pensar en qué siento y a veces... ya no puedo más. Estoy cansada de aguantar y de callar. Siento que para ellos nunca soy especial, que nunca puedo ser una prioridad... y quizá me equivoco, pero yo lo siento así.
Soy una más, como tantos, y por una vez, aunque fuera sólo ahora, por necesidad, me gustaría no tener que ir a pedir un mimo, para recibirlo. Desearía no tener que llorar para qué preguntaran si estoy bien, desearía no tener que explicar, no tener que contar para que entendieran.
Pero no importa, es sólo una vez más, solo una de tantas veces en que me siento menos, en que parece que por muchas cosas pasadas, nunca tendré la importancia necesaria. Siempre hay alguien mejor, alguien más importante... y bueno, quizás es normal, tampoco soy nada del otro mundo. Quizá es verdad, quizá no valgo la pena, quizá no importa. Me quieren, lo sé, pero a veces no lo suficiente, no me comprenden lo suficiente. Y este infierno, me está matando por dentro. Ahora lo necesitaba, y no estuvieron ahí, no como yo esperaba... y qyizá es eso, quizá espero demasiado, quizá pido demasiado... y por eso no consigo estar bien, debe ser eso.
Quisiera no escuchar su voz retumbando, quisiera no pensar constantemente que no valgo la pena, no escuchar en mi cabeza día tras día que nunca seré lo suficiente, que no importo... quisiera silenciar su voz, no volver a oír que nunca significaré nada, que sólo soy una más... Quisiera callar su voz diciendo que nunca me verán como a una chica, que sólo soy un amigo, una madre... quisiera no escuchar de nuevo que así tal cual soy ahora, ¿quién se fijaría en mí? ¿Quién me va a querer...?
Tengo miedo, me siento fatal...
Quizá juzgo demasiado, quizá... no sé apreciar lo suficiente esa amistad.. pero me siento sola, incomprendida... ahora os necesitaba, y no os encontré.
Hipocresía.
Rabia, absoluta desesperación, miedo, dolor... parece que no puedo recordar el calor de un abrazo de cariño, de una sonrisa que te sale del alma, de una risa que dure días. No puedo disfrutar, ya no puedo sonreír, no soy capaz de sentirme llena... ¿cómo llenar este vacío? Es como si todo mi cuerpo se estuviera rompiendo por momentos, como si algo estuviera cortando en pedazos cada tendón, cada órgano... y todo empieza a sangrar, ya no recuerdo respirar sin que me duela el corazón. No recuerdo como es dormir sin verle, sin repetir una y otra vez sus palabras. No recuerdo estar 2 minutos sin pensar en algo negativo, sin tener miedo o dolor... estoy perdiendo, sé que me estoy dejando caer... y el vacío puede conmigo, ahora mismo es como si... no importara nada. Nada, ni nadie consigue llenarme. Las risas, los abrazos, la sensación de plenitud es fugaz, tengo miedo, me siento muy sola... todo empieza a nublarse, nada tiene sentido, todo es mas importante que yo... y poco a poco es como ir separándose, ir entrando en un abismo y empezar a caer. Ahora nada me sirve, pase lo que pase: no importa, todo tiene mil pensamientos, mil complicaciones...¿y sabes qué? Estoy cansada de llorar, cansada de sufrir...
¿Acaso es lo que merezco...?
Tengo miedo.
domingo, 13 de junio de 2010
Bece.
Daniel.
Iker
Quizá la foto del día...
Después de 15 años, nada menos, pasamos a una etapa en la que no volveremos a encontrarnos a diario por los pasillos... y quieras que no, pues me da mucha pena. 9 años de amistad muy, pero que muy intensa en el colegio... y 6 años de amistad, quizá mas distante, en el instituto.
Aún así, siempre podemos pasarnos horas hablando... y sé que pase lo que pase siempre puedes coger el teléfono y quedar para tomar un café, encontrarlo por la calle y saber que SIEMPRE va a saludarte y a pararse para ver cómo estás...
Esto son amistades que duran para siempre, aunque no estés quedando a cada momento para salir por ahí juntos o hacer planes.
Tengo suerte de conservar gente así :)
Óscar.
¿Qué decir?
Són 6 años, 6 añitos en una misma clase que han dado para mucho. Son muchas risas, bromas, piques... y, a veces, abrazos y cariño. No es un hombre de muchos arrumacos, y menos conmigo, pero siempre he sabido que a su manera él me quería.
No es lo que podríamos llamar una amistad de esas en que está uno siempre al lado del otro, porque puedo contar con los dedos de las manos las veces que nos hemos visto fuera de horario escolar, pero aún así: siempre lo he sentido ahí, a mi lado, por si lo necesitaba.
Divertido, inteligente, chuleta y una de las mejores personas que jamás conocí. Sé perfectamente como voy a echar de menos no verle en clase, no poder explicarle cosas, girarme y, sencillamente verle, saber que está ahí... o escuchar su voz o recibir sus emails para preguntar apuntes, deberes... o cosas parecidas.
Forma parte de mi vida, mi pasado y mi presente. Espero que también formes parte de mi futuro Óscar, no me gustaría perderte.
sábado, 12 de junio de 2010
FIN DE SELE!
Acabar la selectividad... la cena de graduación, la Orla, los compañeros... pero sobretodo la fiesta de después! Un sitio genial, unas vistas increíbles, gente bien, la compañía inmejorable... y después: una hamburguesa con queso a las 5 de la mañana y ver amanecer en Collserola.
¿Qué más se puede pedir?
Dormir unas horas en una camita, despertarse con alguien que ha intentado no hacer ruido para no molestar tu sueño, y que te deja su casa entera para que puedas seguir durmiendo tranquilamente aunque él se tiene que ir... ver la nota que había escrito para explicarte porqué estás sola y su sonrisa por la mañana... si no fuera algo IMPOSIBLE, creo que quizás acabaría sucumbiendo a alguien como él.
¡QUÉ NOCHE! :)
viernes, 11 de junio de 2010
Una gran noticia.
Era martes, así que tenía la mañana libre. Adam me había pedido que entrara a trabajar una media hora antes, porque tenía que ir a llevar el coche al mecánico a las 3 y no quería dejar a Alex sólo. Así que tenía media hora menos que de costumbre, pero eso no era ningún problema.
Estábamos en julio, así que supuse que ya estarían las listas de aceptados en la escuela de Hostelería de verano (yo había mandado una solicitud y había hecho un examen para ganar una plaza ese verano, aunque no estaba muy segura de poder conseguirla). Llamé a la escuela y pregunté por las listas, una chica muy agradable me contestó que hacía 2 días que estaban publicadas, pero que no podía decirme la nota por teléfono. Le agradecí la respuesta y acabé de poner en orden mi casa antes de salir.
Bueno, vamos a empezar por el principio, me llamo Nayra, tengo 21 años y soy de Barcelona. Vivo sola, aunque parezca muy extraño, y quiero abrir en un futuro mi propio restaurante. Me gusta la comida casera de toda la vida, y en especial los postres. También me gusta la fotografía pero es un mundo mucho más complejo, además, nosé si podría dedicarme a ello, lo veo mucho más como un hobby que como una profesión. Físicamente: normal, en todos los sentidos, y como definición base, es decir, soy NORMAL. Tengo un piso, no muy grande, en Cornellá y vivo con Koba, mi perrita de 3 meses y con Anubis, mi perro de 4 años. Koba es un pastor alemán cruzado y Anubis es un Doberman de pura raza precioso. Ambos son juguetones, cariñosos y muy fieles, los adoro porque son mi familia y me alegran la vida. Mi madre ahora está viviendo en Algeciras por asuntos de trabajo y después de hablarlo largo y tendido, decidimos que yo me quedaba en Barcelona, aunque me costó mucho convencerla. Entiendo que soy joven, pero ya tengo mi propio trabajo y no estoy preparada para irme de aquí, mejor dicho, no quiero irme de aquí, y no pensaba dejar de mi vida por un trabajo que posiblemente sea temporal.
Mi padre, o mejor dicho, mi progenitor masculino, se fue de casa hace años y aunque mantengo una relación medianamente "real", no forma parte de mi vida. Acepto "hablarle" y "verle" en contadas ocasiones por la constante insistencia de familiares puesto que es mi "padre", aunque todo sentimiento real afectivo que podría tener hacia lo que yo denomino padre no tiene nada que ver con él. Soy soltera, tengo unos cuantos amigos y tengo una relación increíble con la familia de mi madre. Igualemente mantengo una buenísima relación con mis 2 hermanos y con mis 3 sobrinos, a los que adoro y quiero muchísimo.
Como ya dije antes, Adam es mi jefe, y Alex mi compañero. Leer es uno de mis hobbys y la cocina es mi medio natural por excelencia. Practico deportes, me encanta viajar y acostumbro a dibujar de vez en cuando, me relaja y me ayuda a descargar tensiones. Parte de la decoración del restaurante está hecha por mi, yo diseñé el actual logo, la posición de las mesas, los manteles y las servilletas. Algunos de los cuadros o fotos són míos, y también elegí yo los tonos en que está pintado el local, aunque lo mejor fue pintarlo entre los 3 y un par de amigos.
Bueno, que me voy por las ramas... He salido de casa después de organizar un poco las cosas, y bueno, me he dirigido a la escuela a ver las listas, estaba impaciente, nerviosa y muy acalorada. Así que he ido por la sombra todo el rato que he podido… al llegar a la puerta, una larga respiración y un paso. ¡VAMOS!
Y he llegado a información, antes de ir a preguntar, me he dado cuenta de las listas, a la derecha, en un tablón, así que he cambiado de dirección y poco a poco, paso a paso me he ido acercando. Cierro los ojos y suspiro. ¡Por favor!
Alonso, Baena, Camacho, Ezequiel… ILENA, Nayra. ¡Sí! ¡Me han cogido! He empezado a saltar y a gritar, y aunque la pobre mujer de la entrada se me ha quedado mirando preocupada, ha sonreído al entender mi alegría.
¡El móvil! ¿Dónde está mi móvil? Marco: 675… a ver, a ver…
- ¿Nayra?
- ¡Mamá! Soy yo.
- Sí, lo sé… ¿Qué pasa?
- ¡Me han cogido!
- ¿De verdad? Me alegro muchísimo cariño, ¡qué bien! Te lo mereces.
- Gracias mamá, estoy… no tengo palabras.
Hemos estado hablando unos cuantos minutos y luego le he dicho que tenía que colgar porque iba a salir a la calle y no me gusta ir andando con el móvil. Nos llamaremos otro día, total, siempre estamos en contacto. Mi jefe y mi compañero también se han enterado y aún tenía unas horas para darme una vuelta. Al final he aprovechado para pedir la lista de utensilios y certificados o papeleo que necesitaba, y después me he ido al centro comercial a comprarme unos zapatos de verano y algo de vestir. Es que en dos días hay una fiesta de compañeros de instituto, y no tengo nada que ponerme, y así de paso estreno algo.
Son las dos, pero ya estoy llegando al trabajo. Me gusta llegar siempre un poco antes, porque así voy tranquila. Ellos ya se están preparando para salir corriendo en cuanto llegue, los veo desde fuera. No hay demasiada gente comiendo, pero tendré que currármelo un poco para atender a todo el mundo rápidamente.
- ¡Ya estoy aquí!
- Como siempre, llegas pronto.
- Unos somos muy puntuales, otros siempre llegan tarde.
- ¡Nayra!
- Yo sólo lo he dicho, ¡eres tú el que se siente aludido!
Son casi las cuatro menos cuarto, la gente ya está acabando de comer. Por como ha sonado la puerta creo que ha entrado alguien, según cuantos sean tendrán que pedir algo tipo bocadillo, porque no me queda casi menú y a estas horas, yo sola, no puedo hacerles cualquier cosa.
- ¿Perdona me puedes poner un café solo?
- Ahora mismo.
Ni siquiera sé quien es. Por la voz es un hombre joven, aunque no sé por qué esa voz me suena… muchísimo, es como si le conociera. A ver los postres a la mesa seis, la cuenta a la doce… y Marta me ha pedido un café con leche. El café para el chico. Ponemos la máquina, el platito, el azúcar… ¡listo!
- Aquí tiene su café.
- Gracias.
Subo la mirada y… es él. Ángel. Otra vez, creo que voy a volver a caerme… me pierdo en sus ojos cuando me mira, es una sensación tan extraña, tan diferente a lo que jamás sentí… ¿por qué me pasa esto?
- ¡Hola de nuevo! –dice con una sonrisa preciosa-.
- ¡Hola! –Medio tartamudeo-.
- Eh… Nayra, ¿verdad?
- Ángel.
- Sí. Gracias por las indicaciones de ayer, habría llegado tarde si no vuelvo a encontrarte. Al pasar por delante he pensado que quizás trabajabas aquí… y pensé en pasar a saludarte.
Una pizca de nerviosismo en su voz. En mis mejillas rubor y una sonrisa tonta en mi cara. Parecía que se había parado el tiempo, hasta que María reclamó su café con leche. Ángel tardó rato en tomarse el café y sentía como me recorría con la mirada mientras iba de un lado a otro del restaurante.
- Bueno… ya no me puedo quedar más. Otro día me paso y charlamos un poco, ¿vale? Porque no sé nada de ti excepto tu nombre.
- Tampoco es que pueda contarte mucho, soy bastante simple.
- Me gusta la simplicidad.
Sonrisa y ese aire, esa mirada… me gusta sentirme así.
- Entonces, ¿no te importa que venga otro día?
- ¡No, para nada!
Risas, creo que se ha notado demasiado que QUIERO QUE VENGA. Intento disimular pero es demasiado tarde. Se levanta del taburete, se apoya en la barra y acercándose a mí, besa suavemente mi mejilla y en un segundo:
- Me encanta ver cómo te sonrojas, Nayra –yo empiezo a suspirar-. ¡Nos vemos!
mentiría...
Juntos, revueltos mejor que solos.
Mentiría si dijese que no me paso mucho tiempo pensando en ello. Una pareja, un amor, esos momentos que se guardan en la memoria con los días, las miradas, los besos, las ganas de verle, de sentirle. Una carícia, una lágrima, una sonrisa... la primera pelea, la primera reconciliación. El caminar juntos hacia adelante, poco a poco, disfrutando del día a día.
Mentiría si dijese que no quiero sentirme querida, pero de verdad, sentir que soy tan importante como aquella persona lo es para mi. Que por una vez la relación sea equitativa, 50%. Risas, bromas, cariño, sinceridad y confianza, estar segura de que él siempre va a estar ahí cuando lo necesite, porque yo siempre voy a estar ahí cuando me necesite a mí.
Mentiría si dijese que ya pienso en alguien es especial, porque hay algunas personas que me hacen sentir quizás algo especial, pero no es AMOR, no hasta ese punto. Quizá falta tiempo y conocernos, quizás simplemente no són lo que busco, o quizá yo no soy lo que buscan. Quizá está por llegar, quizá me desvanezco esperando...
Mentiría si dijese que sólo tengo ganas, porque también tengo miedo. Miedo a enamorarme de verdad, a estar al 100% por alguien, sentir, confiar, sincerarme... y caer, estamparme, que se rompa la burbuja en mil pedazos y duela tanto que me cueste respirar. Tengo miedo a que se parezca a mi padre, a pelear, a ser inferior, a no ser suficiente, a que no me quieran...
Mentiría si dijese que es fácil para mí. Escribir sobre amor y plasmar en palabras aquello que quiero sentir o que me gustaría que alguien sintiera por mí es muy fácil. Imaginar situaciones que me gustaría vivir, frases que quiero decir u oír, tipos de chico... vivir eso y tener la fuerza para empezar, creer y apostar, es más difícil. Puedes salir escaldado...
Pero, mentiría si dijese que no quiero arriesgarme por miedo a sufrir, porque sufriré igualmente, pase lo que pase, y quiero vivir mi vida, plenamente, al 100%. Quiero sentir todo lo que pueda, con aquella persona que me llene en ese instante.. y si me equivoco y me estampo, lloraré y sufriré, pero nadie me quitará mis buenos momentos.
Mentiría si dijese que alguna vez hablé de esto con alguien... mentiría si dijese que puedo ser yo misma con mis amigos. Mentiría si dijese... que estoy bien.
Sele.
Espero que sean benévolos y me salgan 2 obras que sean de las que mejor me sé.
Nada de picassos, dalís, calders o pollocks. EH!
Tengo ganas de acabar... espero simplemente: que me llegue la nota para Periodismo :)
martes, 8 de junio de 2010
martes, 1 de junio de 2010
LIBERTAD.
Palestina.
Fui hace unos meses a ver borrados del mapa, un documental de un periodista español sobre la franja de Gaza que es digno de ver. Son los días que vivieron durante los bombardeos de inicios de año del año pasado, enero de 2009, es muy duro, pero es la realidad, sin tapujos y sin visiones europeas sobre el suceso. No hay medias tintas, ni tampoco censura. ES LO QUE HAY.
Hoy he recordado todas aquellas lágrimas y muertes, después de ver una vez más como Israel ataca los derechos humanos, disparando contra un buque humanitario que iba a ayudar a las familias que aún resisten en Gaza a base de milagros.
Es vergonzoso que el mundo permita actos como este. Israel no tiene perdón, vale ya de tantas cosas permitidas como redención de su "holocausto", porque son ellos mismos los que están produciendo un holocausto mucho mayor en Gaza, que no deja de ser un horrible campo de concentración de palestinos, donde quedan abnegados a la muerte.
PALESTINA LIBRE!