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martes, 18 de diciembre de 2012

Amor eterno - Bécquer

Podrá nublarse el sol eternamente; 
Podrá secarse en un instante el mar; 
Podrá romperse el eje de la tierra 
Como un débil cristal. 
¡todo sucederá! Podrá la muerte 
Cubrirme con su fúnebre crespón; 
Pero jamás en mí podrá apagarse 
La llama de tu amor.

*

Gustavo Adolfo Bécquer

martes, 6 de noviembre de 2012

las sonrisas


Y pensar, ojalá sonría por mí...

(L)


O soñar con ella día sí y día también.
O pensar sin querer en situaciones que podrían ocurriros si...
Es demencial, y pesado, pero me hace sonreír cada día.

,


Lo malo es que, ¿y si no sabes si le gustas o no?
Ni siquiera me he dado la oportunidad a mí misma de reconocerlo... de decirlo.
Lo mío no tiene remedio xd

quererte...


¿Por qué es tan difícil querer a alguien?

Supongo que hablo por hablar, porque ni siquiera he tenido agallas de darle siquiera una señal de qué me gusta, tengo tanto pánico a que me diga que no, que prefiero seguir siendo invisible. Aunque todo me resulta difícil, porque sonrío cuando me habla, pienso en él, sueño con él... y así como voy a cambiar las cosas, así como voy a seguir adelante? 

Todos me dicen que de un paso adelante y lo intente, que le diga lo que siento y que sonría. Pero es que ¿y si dice que no? ¿y si se ríe, si me da largas? No sé, no estoy preparada para ello todavía. Necesito un poco más de confianza o alguna señal que me dé ánimos, un momento en el que sienta que sí, que hay alguna posibilidad de un futuro en común.

martes, 20 de marzo de 2012

otro día más

Otro día más, hoy precisamente estudiando como una loca desde que me he levantado. Y encima una asignatura que nunca he soportado y que creo que nunca me va a gustar, así que, bien vamos. Eso sí, el tema del día y del momento sigue siendo "él", de verdad que si no he pensado en él 27130 veces y en lo que "no pasó" o "sí pasó" pues no he pensado ninguna. Se me ocurren mil razones para que me lo esté imaginando y creo que apenas 2 para que sea cierto lo que podría haber sugerido esa frase... ¡ay dios me estoy volviendo idiota! Bueno, más idiota de lo que ya era. Sea como fuere, lo que puedo decir es que me hace feliz estar cerca, hablar, verle sonreír... y es un motivo para seguir soñando, aunque crea desde lo más profundo de mi ser que no es para mí y que no me lo merezco. Por una vez, me gustaría estar equivocada y que él encontrara en mí todo lo que desea, todo lo que yo podría darle más allá de un cuerpo bonito. Aunque vale, seguiremos soñando, porque las cosas así no me pasan a mí.

domingo, 18 de marzo de 2012

Naciendo un sueño

La vida da muchas vueltas y a veces, sin pensarlo, se abre un nuevo capítulo en tu historia y tienes que empezar a recorrerlo. Ya no hay excusas, es el momento de elegir y de vivir, incluso cuando estás en estado de pánico y tienes ganas de llorar, correr y volar a la vez.

Supongo que es algo así lo que me ocurre ahora, lo que siento en este instante de mi vida: un nuevo sueño, un nuevo camino, un nuevo momento. He estado 6 años enamorada de un mismo chico y no funcionó, de esa relación saqué cosas buenas y cosas malas, pero ya terminó, pusimos punto y final. Ahora, después de un tiempo, y en una etapa ciertamente negativa de mi vida, el destino me ha regalado la oportunidad de conocer a alguien, la oportunidad de vivir otra historia y de jugármela por amor. Sinceramente, siento muchas cosas a la vez y no lo tengo nada claro; pero creo que por una vez tendría que dejar atrás los fantasmas y simplemente respirar y vivir.

Es una sensación extraña, a la vez mágica y terrible, que me tiene en constante tensión todo el día. Recuerdo el primer día que lo vi en foto, la primera sensación, esa sonrisa al ver a alguien que sin lugar a dudas te atrae físicamente pero poco más y la de adjetivos que adjunté a su nombre sin conocerle. Luego llegó la primera impresión en persona, el primer contacto físico, la primera vez que miré sus ojos... era terriblemente diferente a lo que yo había pensado, ¡era mil veces mejor! La primera conversación larga, la primera sonrisa, el primer momento cómplice, esa primera necesidad de tenerle cerca, el echarle de menos, desear que sea domingo para verle, no poder dejar de mirar sus ojos... y sentirte absolutamente absurda a la vez. Soñar una y otra vez con que "esta vez sí" con que por una vez seas tú la protagonista; y casi al mismo tiempo reír amargamente sabiendo que esto es absurdo, él no sabe que existes, no va a fijarse en ti, eres demasiado poco, no puedes competir, él no es para ti... Pero entonces lo ves de nuevo, y vuelve a sonreír, y te mira otra vez, notas su abrazo, sientes otra vez esos labios en tu mejilla y sientes que podrías volar en ese segundo, y sabes que ya has caído, que ya eres presa, y que estás abnegada al fracaso que sea como fuere quizá ya es demasiado tarde: te gusta.

Quiero más, obviamente quiero más... aunque sé que no eres para mí.

domingo, 26 de febrero de 2012

Adiós d.

Después de 7 años deseando una única cosa, parece mentira que ahora, en un día, quizá en un sólo momento, haya cambiado todo. 7 años soñando con él, pensando en él, creyendo en un futuro, sonriendo con solo recordarle, queriendo sus besos, sus caricias, sus miradas... y ahora, no siento nada, absolutamente nada. Por una parte me da pena, después de tanto tiempo que se acabe así, pero por otro lado siento una enorme paz y tranquilidad porque se haya terminado. Se acabó. Ahora soy libre, mi primer amor fue eso, un primer amor, experimentar, enamorarse, sonreír, llorar, conocer, tener miedo, sufrir... pero bueno, es importante, yo lo agradezco. Pero también agradezco haber puesto punto final a esto y empezar de nuevo, de cero, y seguir viviendo mi vida dejando atrás ese pasado y dándome la oportunidad de enamorarme.
Espero que te vaya todo bien, de verdad, siento que siempre habrá una pequeña parte de mi corazón que seguirá queriéndote, que te recordará y te guardará con mucho cariño; gracias por lo bueno y por lo malo, contigo aprendí mucho. Hasta siempre.

miércoles, 8 de febrero de 2012

en el metro

Como cada día llego al metro, paso la tarjeta, bajo al andén y tomo un tren, dependiendo de la hora, quizá el de y diez, quizá el de y cinco, a veces un poco más tarde, como hoy, el de y cuarto. Subo al tren y busco un asiento, o me quedo de pie mirando algo, o escucho música distraída. Hoy había sitio, así que nada, me he sentado al lado de la puerta y escuchaba música, primero algo más movido, después algo más tranquilo... hoy no lo tenía muy claro. Una parada tras otra hasta llegar a Plaza España y allí bajo del tren, camino unos metros, paso la primera taquilla, la segunda, y espero en el andén a que llegue el metro. Hoy iba bien, así que casi no he tenido que esperar. Me subo a mi tren y miro alrededor, siempre hay alguien interesante, aunque a veces estoy tan ensimismada en mis pensamientos que no me doy ni cuenta de lo que pasa. Hoy, en cambio, había un bebé. Un bebé negrito, de ojos grandes y negros que sonreía que me ha llenado de alegría. ¡Qué preciosidad! Se estaba llevando toda mi atención, parecía tan feliz, tan contento. Vale la pena la vida sólo por cositas como ésta, pienso a veces. Entonces miro hacia la derecha, buscando la línea para situarme en la parada, ya estamos en Cataluña, y te veo entrar. Debes medir 1.80 y eres de complexión normal, ni gordo ni delgado. Ropa casual, aunque elegante, y miras el reloj a menudo. No concentras tu mirada en nada ni en nadie, pareces medio ausente. Entonces ves al bebé y reparas en que el pequeño dirige su mirada hacia mí, ¿qué mirará tan curioso este pequeño? Debes pensar. Y entonces se cruzan nuestras miradas, ¡dios mío! ¡Qué ojos tan azules! Hacía mucho tiempo que no veía unos ojos tan bonitos... yo te sonrío y tu pareces inquieto, sorprendido diría yo. Apartas la vista y yo empiezo a pensar si llevo mal puesta la chaqueta o el pantalón, quizá es el peinado, quizá... pero tú sigues mirando, a veces más de refilón, a veces más directamente, pero me miras. Buscas mi mirada una y otra, y otra vez, hasta que vuelven a cruzarse y entonces sí sonríes. Y pienso, tiene una sonrisa preciosa. Y entonces se me cruzan mil preguntas, ¿por qué me sonríe? ¿por qué me mira? Ni tan siquiera entiendo que haya reparado en mí con el vagón tan lleno, pero tú no dejas de mirarme, ni un segundo. Pareces intrigado, medio contento, alegre, muy diferente de ese chico ausente que entró al principio.
Estoy llegando a mi parada y me acerco a la puerta, reduciendo por primera vez la distancia entre ambos, tú me miras más directamente, yo esquivo tu mirada y miro hacia la puerta. Llegamos al andén, se abren las puertas, salgo muy decidida y casi sin pensar miro de nuevo hacia atrás, diciéndome a mí misma que tú estarás mirando hacia otro lado, pero no, ahí estás, sonríendome, mirando hacia la puerta y cuando ves que me giro, te acercas un poco y me saludas con la mano con una sonrisa de oreja a oreja y dices: adiós.
Quizá son estas pequeñas cosas las que le dan sentido a la vida, las que te hacen sonreír de verdad, cada día =)

martes, 31 de enero de 2012

Un día completo

Sí, la verdad, lo fue. Quizá se me apareció la virgen o me llegó alguna revelación extraña o algo, lo único que sé, es que después de más de 6 años de tira y afloja con el mismo chico, con problemas, la sensación de que ni iba hacia adelante ni hacia atrás, que no éramos amigos ni tampoco pareja, que las cosas solo funcionaban a través de Internet, cuando él no dejaba a su novia, cuando yo no me sentía cómoda, algunos enfados... yo que sé, han sido muchas cosas. Bueno, pues después de casi declararse y rendirse a mis pies, me di cuenta de que no sentía nada, y ahí, lo vi todo muy claro, mucho más claro que cualquier otra vez en mi vida. No le quería, ya no sentía nada por él, no quería estar con él, ni esperaba una relación, ni nada... por fin era libre. Me sentí feliz, y me hizo especial gracia el hecho de que él se tomara con rabia e incredulidad mi negativa, algo me dice que se pensaba que iba a caer a sus pies una vez más y al encontrarse con esta nueva faceta, se sintió rechazado. No es que me vanaglorie de eso, pero es que ya no siento nada y me parece absurdo decir que sí si no quiero realmente.
Hasta aquí todo bien, lo absurdo viene a continuación. Por cosas de la vida, dios sabe qué, ese mismo día me presentaron vía facebook a un chico nuevo, una persona que entra ahora mismo en mi vida. Sí, lo primero que pensé: oh dios mío, ¡qué guapo! Pero bueno, luego dejé de pensar en eso, como siempre, y pasé de él. Pero al día siguiente, al conocerlo en persona, oír su voz, ver sus ojos... no es sólo guapo, es bastante más. Es mayor que yo, con carrera, divertido, le gusta el futbol -cosa importante-, es agradable... y entonces es cuando mi cabecita se pone a pensar en qué narices estoy pensando y me da un par de palos por irme por las ramas. Sí, lo sé, es perfecto, ese tipo de chicos perfectos -que aunque realmente no lo sean- nunca se dan cuenta que existo. Así que para qué preocuparse... será un amor platónico más, ¿no?

sábado, 21 de enero de 2012

Si existieras

A veces me doy cuenta de que pienso más en ti de lo que debería, absurda como siempre. Me encuentro en ocasiones sin saber por qué imaginando de nuevo el día en que te conoceré, el día en que me besaras por primera vez, las risas entre ambos, me veo contándote todos mis secretos, incluso los más absurdos y horribles, sólo porque eres. Me veo bajo tu cuerpo, acariciando tu piel, feliz, ansiosa por seguir... y despertándome entre tus brazos un sábado cualquiera, sintiéndome la mujer más completa del mundo. A veces me descubro pensando en presentarte a compañeras y amigos, trayéndote a casa, pensando en cómo serán las Navidades... hoy incluso, pensaba en cómo sería decirte: ¡vas a ser padre! Te imagino saltando de alegría y abrazándome, tu serías el mejor padre del mundo y el mejor novio, un amante perfecto, un amigo del alma, un buen confidente, un hombre de carácter, con principios, romántico, detallista... sería tan feliz si exisiteras más allá de mis sueños.

sábado, 14 de enero de 2012

Viento

Resuena el viento en mi habitación, parece que un vendaval acecha este lugar, se mueve el toldo, se oyen las puertas balanceándose con fuerza, se estrella el aire contra la ventana y silba, silba de nuevo. Podría llevárselo todo a su paso, borrar del mapa cualquier cosa... todo, absolutamente todo excepto tu ausencia, excepto el hecho de que no estás, de que me faltas.

jueves, 12 de enero de 2012

La vida no es fácil

Nos enamoramos, y un día las personas que amamos se olvidaron de querernos.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Osito.


Mi osito rosa siempre me protegió :D

¿Qué creías?

Te hiciste una idea totalmente equivocada de mí. Soy una chica complicada, jodidamente absurda, con mucho carácter, tengo muy mala ostia, soy cabezona, irritante, a veces demasiado inteligente, inocente, divertida a ratos, puedo parecer soberbia o quizá lo soy, egoísta en ocasiones a veces doy demasiado y luego me quejo, incoherente, decidida a medias, romántica hasta la médula, cariñosa aunque a veces demasiado arisca, gruñona, dormilona, un poco vaga, muy muy muy idealista, con argumentos fijos y decididos, combativa, me gusta discutir, no acepto un no por respuesta, puedo ser rencorosa y vengativa, aunque no creo que sea mala persona. Mentirosa a veces, con muchas caras, eso seguro, diferente, incomprensible, cargante... se me ocurren mil cosas malas que deberías saber, mil y una cosas que te harían pensártelo dos veces antes de seguir aquí, intentándolo conmigo... pero a mi favor puedo decir que pese a todo, pese a todo lo malo que tengo, te quiero, voy a luchar por ti y voy a intentar con todas mis fuerzas hacerte feliz.

solo

Solo quería correr y atrapar tu mano, no dejarte ir, agarrarme a ti y decir todo lo que no dije, gritarte una y mil veces que te quiero, que nada vale la pena sin ti, que eres mi vida, mis sonrisas, mis alegrías. Solo quería correr y atraparte, llorar en tus brazos y enseñarte mi mundo, no dejarte ir nunca más, demostrarte que sigo aquí, que siempre estaré aquí, para ti. Solo quería correr y encontrarte, verte ahí, de pie, esperándome, como si en verdad supieras que yo iría a buscarte, tras de ti, rota por dentro deseando que no fuera el último tren, gritando desesperada porque no te fueras, porque no escaparas de mí sin poder decirte lo que siento. Solo quería correr y llegar a ti, por primera vez, tenía que ser yo la que corriera tras de ti, la que se esforzara y dijera lo que sentía, tú ya te habías cansado de hacerlo y te ibas, creyendo que yo no te quería, creyendo que sólo era un juego. Dios, sólo querría correr hacia ti y besarte, decirte que lo eres todo, absolutamente todo. Pero no fue suficiente, cuando quise correr tú te habías cansado de esperar, ya no estabas, y no importó que mi corazón se rompiera en mil pedazos, no importó el silencio que llenó cada mañana o las mil lágrimas que derramé... simplemente llegué tarde; tú te habías cansado de correr y para cuando quise empezar eras inalcanzable.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Una sonrisa en medio de un beso



Y cada vez que sentía sus labios en mi piel, se estremecía todo mi cuerpo... cada segundo era importante, cada beso, cada caricia, cada mirada... y esa sonrisa absurda entre ambos, que me hacía palpitar el corazón más rápido que cualquier otra cosa en el mundo. Esa sonrisa lo era todo.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Hazme tuya

No me hagas esto, otra vez no, por favor. ¡Juré que nunca más! ¡Díos mío no! ¿Qué le pasa a mi cuerpo, por qué no me hace caso? ¿Qué pasa aquí? Dios... no des un paso más, no te acerques más, ¡apiádate de mí y déjame ir! No me mires así, no, esa mirada no... no hables, no por favor, no hables, esa voz me pierde, esos labios, ese susurro... ya no oigo nada, sé que ya no tiene marcha atrás, otra vez tu voz hipnótica llamándome en susurros, otra vez esos ojos clavados en mi piel, otra vez en esa sonrisa... estoy perdida, lo sé, ya no hay nada qué hacer. Cada vez estás más cerca, cada vez más cerca... ya caí, ya he vuelto a tropezar otra vez contigo, ¿por qué me haces esto? Déjame marchar... ni siquiera puedo decir que no quiero, porque mentiría, claro que quiero, mi cuerpo te añora, mi piel reclama tu piel, mis labios ansían los tuyos... te deseo, ambos lo sabemos, pero esto no nos conviene, esto no está bien. Me voy a perder de nuevo como vuelvas a besarme así, ¡oh dios no! Tu boca ya ha vuelto a desquiciarme, otro beso como este podrá conmigo, ¡ni siquiera las piernas me responden ahora! No puedo pensar, ya no puedo pensar, sólo siento sus manos en mi piel y tus labios en mi cuello, y ese susurro y... sí, claro que sí, hazme tuya.

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