jueves, 17 de mayo de 2012

nuevos caminos

La vida es un camino que hay que recorrer poco a poco y disfrutarlo, no puedes pasarte el día pensando únicamente en lo que pasó ayer o hace dos meses, ni tampoco basando toda tu vida en lo que te encontrarás mañana o dentro de un año. Precisamente se conoce al hoy como presente porque es el mayor regalo que nos da la vida, el momento exacto en que nos encontramos, eso es un regalo. El ahora es el momento idóneo para ser feliz, para encontrar caminos, disfrutar de las personas que queremos, pensar, reír, cantar, soñar... pero no hay que dejar las cosas para mañana ni atormentarse con lo que pasó ayer, hay que vivir. No se nos puede pasar la vida pensando en todo lo demás mientras se nos escapan los minutos.

Y mi ahora, es un desastre, como ya lo fue en el pasado. Soy así, supongo que es parte de mí, aunque disfruto de algunas cosas dejo pasar otras, soy poco constante, dormilona, absurda.... y bueno, sobretodo creo que soy muy pesimista. Aunque eso creo que no voy a poder cambiarlo nunca, es parte de mí.

Hace poco -bueno unos meses- conocí a una persona que me hace sonreír, alguien que me ha dado ilusión después de mucho tiempo aguantando lo inaguantable con alguien que realmente no me quería. Recuerdo cuando lo conocí, recuerdo los nervios del primer momento y recuerdo lo que sentí... ahora sólo puedo pensar en que ocurra cualquier cosa y desaparezca de mi vida. Verlo cada 15 días se ha convertido casi en un premio, es lo único que mantiene mi sonrisa día a día, la esperanza de volver a verle, de volver a escucharle reír, de ver su sonrisa, y bueno, de mirarlo a los ojos, esos malditos ojos ambarinos que me nublan la cabeza y me hacen sentir insegura y débil. Tengo ganas de preguntarle mil cosas, de conocerle a fondo, de saberlo todo de él; pasar horas juntos, explicarle tonterías, sentirle cerca... y cuanto más pienso en esa absurda posibilidad más me doy cuenta de que me estoy equivocando. Supongo que al final me quejo de aquello en lo que yo misma creo, el mundo superficial absurdo que nos cataloga a todos por el físico ha podido conmigo. No hay ninguna regla que me diga que ese increíble chico a quien todo el mundo quiere y que me hace sonreír con una mirada no vaya a ser para mí, pero hay un maldito cánon que me recuerda a cada segundo que semejante "guaperas" ni siquiera se acordará de que existes cuando hayan pasado dos días. Soy idiota, lo sé, pero creo que no voy a poder evirtarlo. Apenas nos conocemos y aunque creo que tengo alguna cosa que ofrecer en una relación, ¿qué podría interesarle de mí como para que nuestra relación continuara? Es una mierda. ¿Para qué narices ha entrado él en mi vida si ni siquiera voy a tener la oportunidad de conocerle? Me parece un castigo demasiado duro.
Se me ha pasado por la cabeza dar ese paso, esa pequeña frase inocente de decir "a ver si algún día quedamos para charlar un rato", algo inofensivo de amigos que nada puede significar, pero ni siquiera me atrevo a plantearlo. Dirá que no, claro que dirá que no... ¿por qué iba a decir que sí? Dios, soy idiota. Lo sé, pero es que me corroe por dentro. Sé que si lo hago y dice que no, me voy a hundir, y que si no lo hago me voy a sentir como una mierda al ver como desaparece de mi vida tan rápido como entró.

Y luego, también está la absurda pregunta de que quizá, al conocernos, igual no me gustaría. Quizá no funcionaría, es posible que no fuera para mí... puede que tenga defectos que yo no soporto, puede que no sea tan "perfecto" como creo, pero algo siempre me grita que no lo voy a saber porque no va a haber oportunidad de averiguarlo. Si hubiera alguna manera de saber qué opina del tema, saber si por alguna absurdidad cósmica él se ha planteado la idea de que quedáramos algún día, de conocernos siquiera... si él dijera vamos a tomar algo, sé que me caería redonda en el momento, sé que me sentiría feliz y sonreiría como una idiota, igual que cada vez que me mira a los ojos. Pero no pasará... esto será una anécdota más de una adolescente idiota en un papel, sólo será un recuerdo de tantas cosas que me ilusionaron y que nunca fueron... no es para mí. Convéncete.

1 comentario:

Lu Maquiyonkis dijo...

Acabo de leer tus palabras. Me ha gustado leerlo pero me entristece bastante que te sientas así; en mayor o menos medida todos nos hemos sentido así al lado de alguien, pequeños, inseguros, insignificantes e incluso invisibles.
Por suerte la vida te da una de cal y otra de arena y lo mejor de todo es que la buena llega de repente, cuando menos te la esperas.

:)

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