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lunes, 21 de noviembre de 2011

huellas

Nuestras huellas dactilares no se borran de las vidas que tocamos'

Una frase demasiado compleja para que mi padre la entendiera, pero sería una buena manera de resumir algunos sentimientos que en demasiadas ocasiones cruzan mi mente y me provocan un tonto escalofrío que me cabrea. Por mucho que me intente convencer a mí misma que llegados a este punto no tengo padre y por muy bien que me vaya la vida ahora mismo, nunca voy a poder olvidarlo, nunca desaparecerá. Lo sé y lo estoy asumiendo, lo que ocurre es que siempre duele demasiado cuando vuelves a ello, creo que no estoy tan bien como creo y que por mucho que bromee con ello a menudo todavía sangra más de lo que quiero reconocer.

No puedo negarlo, sigo destrozada, quizá más firme, más feliz, sí.. la verdad es que todo va a mejor. pero es un palo demasiado duro para que se cure tan pronto, además él se encarga de removerlo demasiado a menudo, con emails o llamadas. No me deja olvidar, no me deja pasar página... me recuerda constantemente que sigue ahí, o sino me deja claro "yo te perdono" o mejor aún "algún día pagarás por lo que estás haciendo". Intento ignorarlo, claro que lo intento, pero no puedo, no con él, se me parte el alma cada vez que dice o hace algo así, ¿por qué me haces esto? Se supone que un hijo es aquello que más quieres en el mundo, ¿por qué tienes que hacerme esto? ¿por qué? Creo que nunca conseguiré entenderlo... sé que mis heridas no van a borrarse, que la cicatriz permanecerá siempre, pero al menos me gustaría que con los años, con el paso del tiempo, el odio fuera menos fuerte, el recuerdo menos vívido y el dolor más débil... Ojalá con el paso de los años pueda hablar con más tranquilidad y no sienta partirme en dos cada vez que recuerdo algunas cosas, ojalá algún día deje de preguntarme ¿por qué no fui lo suficiente, por qué no me quisiste? Ojalá algún día la vida me demuestre que las personas que te quieren antes o después te acabarán dañando, te abandonarán y renegarán de ti, porque eso, es lo que tú me enseñaste. Que no importa lo que hagas o lo que sientas, aquellos que son más importantes para ti siempre te acabarán dejando, siempre te harán daño... sólo quiero demostrarme y asimilar que no es cierto, que él sólo fue la excepción, porque quiero ser feliz y vivir mi vida, de verdad.

Cerrar este capítulo cuesta mucho más de lo que la mayoría creen.. a veces tras mi sonrisa sólo espero una pregunta fácil como ¿qué tal estás? Pero creo que no demasiada gente está dispuesta a hacerla por miedo a lo que yo conteste... os entiendo, tampoco es fácil para mí.

miércoles, 20 de abril de 2011

heridas que no se borran


Por suerte o desgracia es exactamente así, por ello muchas veces hemos de medir nuestras palabras antes de pronunciarlas, porque una vez dichas ya no habrá vuelta atrás. Podrás pedir perdón y pasar página, pero nunca desaparecerá esa herida... créeme, lo digo por experiencia.

martes, 28 de septiembre de 2010

Cariño negado

Lágrimas de hielo.
Otra vez, no cesa.
¿Por qué? ¿Qué hice?
No importa, ¿verdad?
Sea lo que sea gritarás,
romperás mi corazón.
Sólo soy un objeto,
de tu abultada colección.
Deja ya la farsa,
todos somos conscientes.
Esto no te importa,
ni tan siquiera lo sientes.
Sólo son palabras, dijiste.
Palabras en el viento.
No significan nada,
explosiones del momento.
¡Como pudiste! Pensaba.
Luego lo comprendí.
No te importaba nada,
si me veías sufrir.
Lágrimas que caen ahora,
mejillas abajo sin cesar.
Lágrimas que como el hielo
frías y duras están.
Duele, dios mío, duele,
duele como nunca dolió.
Entendí cuál fue la historia
y mi alma se partió.
Corre al bosque, cae, reposa.
Quizá el alma descanse aquí.
Mas sabes que incluso dormida,
no podrás poner un FIN.
Sus palabras hacen eco,
se repiten sin parar,
y por mucho que las callo,
nunca dejan de sonar.
Sólo su amor deseaba,
era cuánto quise siempre.
Mas por mucho esfuerzo y ganas,
nunca fui lo suficiente.
Adiós, grito hoy: adiós!
Espero que con los años,
tu también seas sólo viento.
Y con cariño y amores,
ponga un FIN a este tormento.

Dedicado al padre que me robó con sus palabras mi FELICIDAD.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Gritos.

Otra vez. Otra vez le está gritando. ¿Nunca va a cansarse? ¿Eso es querer a alguien? No lo entiendo, de verdad que no logro entenderlo. Dejo el ordenador a un lado, camino los diecisiete pasos que hay hasta el comedor y me quedo de pie, detrás de la puerta, casi sin respirar, esperando a oír mejor lo que se están diciendo. Sé que se gritan, pero quiero saber qué se dicen.

"Es que me tienes harto, cansado. No sabes querer a nadie, doña perfecta. Siempre ella tiene razón en todo, me sacas de quicio. ¡Te he lavado los platos y te he planchado la ropa! ¿Qué mas quieres? Si es que no sabes hacer nada a derechas, siempre quejándote, dando en la llaga. ¡Se te tendría que caer la carne a cachos de lo mala que eres! ¡Mala, que eres mala! ¡Fría, inerte, que parece que te cuesta la vida dar una caricia, o decir un te quiero!"

Otra vez... siempre esas palabras absurdas dichas con tanta malicia, para hacer daño. Como no. No le importa lo que sientan los demás, sólo son palabras.

"No has visto a tu hija, ¡que está echa una vaca! ¡Gorda, que es gorda! ¿No ves que se hincha a comer de todo y todo el día sin hacer nada de provecho? ¿En que se va a convertir ese trozo de carne, en qué? Si no hace nunca nada, no sirve para nada. Siempre igual. Siempre la defiendes, así está. Pero eso no te hace mejor persona, porque eres una mala madre. ¡Sí, ni para eso sirves! Mira como la estás criando, que ha salido peor que tú."

Sólo soy un trozo de carne, algo inerte que no sirve para nada, una gorda sin sentido. Igualmente no necesitaba oírlo de sus labios para saberlo. Dos lágrimas caen por mis mejillas, en silencio, como siempre. Estoy acostumbrada a llorar en silencio, en mi cuarto, sentada en el suelo, con las rodillas flexionadas y apoyando mi cabeza en ellas, ayudándome de mis brazos para tapar mis oídos y que cese ese ruido infernal. Otra vez no por favor, ¡BASTA! ¡Ya no puedo más!

"¿Sabes? Si hubiera sabido que tendría una hija como tú jamás te habría tenido. No sirves para nada, no vales nada. ¿Qué te crees, que tus amigos esos te quieren mucho? MENTIRA. ¿Por qué iban a quererte? ¿Acaso tienes algo que ofrecer? El mundo es un mar de piratas y ahí no tienes nada que hacer, te utilizarán hasta que ya no les sirvas. ¡Sí, te quieren por interés! Eres la lista, ¿no? Pues eso, te utilizarán hasta que se cansen y luego adiós. ¿O acaso creías que ellos realmente iban a quererte?"

Miro sus ojos llenos de odio y no entiendo nada. Se supone que es mi padre, ¿un padre dice eso? Acaso si tanto me odia, si tan mala soy ¿por qué sigue aquí? ¿Por qué sigue aguantando? ¿Por qué tuvo que tenerme? Yo no le pedí a nadie nacer, no quería. Sólo me tuvieron. Yo no tengo la culpa de esto. Por más que lo pienso no lo entiendo. ¿Qué gana haciendo tanto daño? ¿Por qué? ¿Qué hice tan mal cómo para merecer esto? Yo le adoraba, era lo más grande que tenía en este mundo. Habría dado todo y más por él las veces que hubiera hecho falta, era mi padre, lo más importante, lo mejor. ¿Por qué? ¿Qué hice mal, por dios... qué le hice?
Humillaciones en público, peleas, insultos, palabras que jamás voy a olvidar, noches sin dormir, días sin comer, vómitos, dolores de cabeza... ¿quién va a poder restablecer todo lo que él me ha quitado? Nunca será igual, nunca seré la misma. Miedos, dolor, lágrimas... un corazón roto en mil pedazos que tardará en sanar.

La peor frase jamás dicha: "En estos 17 años de tu vida, jamás, y repito: JAMÁS me has demostrado ni una sola vez que te importaba, nunca me has dado ni un ápice de cariño. Yo lo di todo por ti y nunca me diste ni tan siquiera un poco de lo que yo te obsequié".

¿CÓMO PUDO DECIR ESO SIN INMUTARSE? ¿CÓMO PUDO MIRARME A LA CARA Y ASENTIR CUANDO LE CONTESTÉ SI ESTABA SEGURO DE LO QUE ACABABA DE DECIR? En diecisiete años le di todo lo que tenía y gané a cambio una vida partida por la mitad, odio, rencor... y ante todo una vida destrozada, un corazón lleno de fisuras, dolor y lágrimas, y la sensación de que nunca podría llegar a ser feliz, porque el amor de un padre me lo habían negado casi de raíz. No entiendo cómo alguien puede ser así.

Siento compartir con vosotros estas líneas, pero necesitaba escribirlo. Es lo que siento a cada mañana que me levanto sudorosa después de soñar con él, con alguna que otra discusión, con más gritos, más lágrimas... más miedos y más dolor. Sólo espero que NUNCA tengáis que pasar por esto. Sólo, quiero pasar página.

viernes, 17 de septiembre de 2010

dejando caer..

Gotas, pequeñas esferas de agua que caen sobre la superficie de mi piel. Hoy llueve, huele todo a mojado y apetece salir a la calle y cerrar los ojos, esperar a que se humedezca tu piel y oler a fresco, a lluvia. Me encantan estos días. Levantarte a la mañana, desperezarte, subir la persiana y mirar ese día, medio gris, húmedo, pero diferente. Entonces abres la ventana lentamente y tomas aire, es otro día, otra manera de disfrutar esas 24 horas. Sales a la calle, con o sin paraguas, y chapoteas en los charcos, corres por la acera y sonríes. Oyes el murmullo del agua cayendo a tus pies, cerca de ti, estiras un brazo y sientes esas gotas en tu piel, recorriendo tu brazo, tu mano... es una sensación incomparable, indescriptible.

Lluvia. Mágica lluvia. Me recuerda la infancia, despreocupación, cuando aún éramos niños que no teníamos de qué preocuparnos. Cuando perder la goma de borrar era lo peor que podía pasarte y recibir un beso de un compañero de clase en la mejilla nos hacía sonrojarnos hasta parecer un tomate. Me recuerda las tardes de niñez en que aún no era consciente de tantas cosas, cuando aún mi padre lo era todo para mí y yo era su niña pequeña, su sol, su consentida. Cuando mi madre era la bruja que no me dejaba hacer nada y mi padre el príncipe que siempre me rescataba... la lluvia me recuerda a unos tiempos felices que la vida y sus palabras se han encargado de romper en mil pedazos. La lluvia me recuerda como sonreía cada tarde en sus brazos, como reía y como buscaba sus besos. La lluvia... ya no significa lo mismo, ahora estoy sentada en el banco de la plaza, sola, sin nadie. Mis sueños han caído en ese sentido, y me he dado de frente con la realidad. Ya no soy esa niña que jugaba con su padre, ahora soy una mujer que tiene que seguir su vida y afrontar su realidad: yo, ya no tengo padre. Él sólo me ha quitado todo lo que podía unirme a él y debe asumir de una vez la consecuencia de sus actos.


Mine.


Lo vi por casualidad ayer en el canal MTV, mientras hacía zapping para encontrar algo que valiese la pena. No sé exactamente de qué va la canción porque no me he parado a oírla, para que mentir, pero el vídeo me impactó. Quizás para muchos es un vídeo más, uno de esos románticos vídeos de esa cantante rubia tan melosa. Para mí es una representación de mi vida, como un vídeo de lo que espero que sea mi vida en unos años, de lo que he vivido y lo que espero vivir.
No es que tenga ganas de discutir con mi pareja, pero sé que pasará, y sé que las primeras veces serán las peores, porque recordaré mi casa, mis padres y todo lo malo que tuve que pasar a raíz de ello. Pero igual que todo, espero superar también esto. Sé que será duro, porque me vendrán a la cabeza algunas palabras y algunos momentos, y me derrumbaré. Sé que quizá me costará más que a muchos otros establecer un vínculo fuerte con una pareja, porque estaré cargada de miedos y tensiones, siempre atenta a tantas cosas que me desbordaré. Pero aún así, quiero intentarlo y ser feliz, conseguir esa vida que yo no pude tener, y darle a mis hijos la infancia y los padres que yo hubiera querido para mí. Haría lo que fuera para vivir eso, para sobrellevar esas discusiones y esos momentos y seguir adelante, con una pareja sólida. Demostrarme a mí misma y a mis miedos que el amor real existe y que puede durar una vida, y si no es así, que no tiene porque acabar como acabó la relación de mis padres. Que mis hijos no tendrán que pasar por lo que yo estoy pasando, y que ninguno de ellos acabará odiando a su padre, como me ha pasado a mí. Espero que con los años, pueda encontrar lo que siempre he buscado: estabilidad y felicidad, con alguien con quien compartirla y fuera de las mil y una discusiones de pareja u hogareñas que tengamos, tener una vida plena en familia y darle a mis niños todo lo que se merecen. Empezando por unos padres que se quieren y se respetan, un hogar y un futuro, que el día de mañana se sientan orgullosos de sus padres y no puedan recordar nada parecido a lo que yo rememoro en mi cabeza cada segundo del día.

Espero sencillamente: ser feliz.



lunes, 16 de agosto de 2010

Ira.

¿Cómo puede alguien humillar y tratar de esa manera a un ser querido?
En serio, no logro entenderlo.

¿Le quieres? ¿Puedes decir sinceramente que le quieres incondicionalmente y que darías todo cuanto tienes por esa persona? Pues entonces cómo eres capaz de hacerle tantísimo daño a base de palabras totalmente intencionadas. ¿Acaso te crees mejor persona por hacer eso? ¿Crees que ganas algo destrozando a quien te quiere? No puedo entenderlo, no lo consigo.

Cuesta, claro que cuesta morderse la puta lengua y callarse. ¿Pero sabes por qué se hace? Porque tu mal humor, el momento jodido que tú estás pasando, no tienes porque pagarlo con aquellos que te quieren, aunque sean culpables en parte. ¡JODER! ¿Sabes lo jodidamente desgraciados que haces sentir a tus seres queridos? La humillación, la vergüenza, el dolor... ¿crees que vale la pena, que es lo que arregla las cosas? ¿Acaso hace que el mundo vuelva a girar el insultar a quien está contigo en ese momento? No. No y no. Egoísta, puto egoísta. ¿Te has quedado a gusto? Pues te diré algo: no estás arreglando nada, porque ahora qué vas a hacer, ¿una disculpa, una reconciliación? Y esos pedazos, ese corte, esa herida... ¿qué? Podrá sanar, por supuesto, pero quedará la marca, la cicatriz y ya nada podrá remediarlo. Lo sé, lo digo por experiencia. Quizás porque cuando hay una primera vez, siempre hay una segunda... y una tercera, y poco a poco acabas por tener la culpa de todo, incluso si llueve. Y te encierras en tu mundo, empiezas a acostumbrarte a llorar en silencio cada noche, te parece normal que alguien que te quiera te esté matando día a día, y se para todo, se acaba, ya nada importa. Quieres desaparecer, nada tiene sentido, tú no importas. El sol se ha escondido y las nubes negras acaparan tu vida, ya no hay una sola luz.

Grita, vamos, grita. No importa. No va a contestarte, callará como siempre. Y si dice algo, ya será tarde. No supo reaccionar la primera vez y ahora ya no la tienes en cuenta, ¿verdad? ¿Por qué? Ella tiene la culpa de todo, no vale nada, no tiene opinión, ni sentimientos. Pero la quieres. Es sólo mal humor, es sólo tú carácter. ¿No? Maldito cabrón, ¿cómo puedes tener tanto morro? ¿Cómo eres capaz de ir caminando por la calle con la cabeza alta, como te llamas hombre a ti mismo? No mereces el puto aire que respiras, eres un puto ser vivo sin humanidad, sin amor propio ni dignidad.

No puedo soportar verte, ni oírte.Da igual quién seas o dónde estés, me hierve la sangre cada vez que te oigo. Sois muchos, pero para mí sois el mismo gilipollas que se cree mejor que los demás y que da lecciones de amor al resto. No importa la edad, ni la apariencia, ni tampoco el tono de voz o los modales, eres un idiota acabado y egocéntrico que necesita humillar a los demás para sentirse bien en su puto mundo. ¿Qué pasa, tienes complejo? ¿Problemas? ¿Traumas? Pues te jodes, ¿qué crees que los demás estamos encantados de nuestra vida? ¿Qué vivimos en un mundo de fantasía y felicidad plena, o qué? Puto insensible de mierda. Jódete tu solo y piensa antes de hablar, porque una maldita palabra puede romper una vida, y no bastará un simple perdón y unas lágrimas de cocodrilo... pero bueno, qué importa. Tampoco es para tanto, no eres tú, y al fin y al cabo te la suda, no te importa nadie excepto tu mismo, por tanto, ¿qué mas da? Fingirás estar apenado y dirás que vas a cambiar, quizá te crean, quizá no... sea como fuere, no vas a cambiar... eres un hijo de puta y lo serás siempre. Y seguirás jodiendo la vida a los que te quieren porque eso te hace sentir mejor. No serás capaz de morderte la lengua en tu puta vida y si al final hay un poco de justicia en este mundo, te quedarás solo y culparás a todos por haberte desgraciado, por haberte dado lo que te merecías, aunque nunca vas a reconocer tu error, pues eres infalible y perfecto, ¿o no?

Sabes... por mi puedes morirte, tú y todos los que son iguales que tú. No valéis una mierda, y vais destrozando vidas a vuestra costa. ¿Sabes? Me das asco. Y si... TE ODIO.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Por todos.


No es por lo que sufrí, o por lo que lloré, que no es poco, ni como una bandera de lo que desafortunada que soy o fui, ni mucho menos. Es un recuerdo y una reivindicación de todos aquellos que, como yo, por desgracia han vivido algo parecido.

No es ser una víctima, autocompadecerse y vivir una vida de tristeza por algo que te marcó, es hablar de ello y pedir lo que es justo, para todos, reconocimiento y ayuda, simplemente la alegría o el bienestar que obtienes al contar qué sentiste, qué pasaste... lo que recibes o sientes una vez rompes los silencios que impusiste a tu mente en esos momentos para no hablar, no recordar, simplemente "nada ocurría" y todo era "perfecto.

Todos en la vida, por suerte o desgracia, sufrimos, nos hacen daño, algo nos marca, lloramos, padecemos... pero, como en todo lo demás, hay diferentes opciones.

No es que las haya mejores o peores, porque cada uno sufre lo que le toca, y lo que aguanta, por decirlo de alguna manera. Y no importa cómo sea, porque de alguna manera y por alguna razón le tocará sufrir y llorar. Puede ser por tu físico, por tu cabeza, tus pensamientos, tus amistades, tus decisiones, tu corazón, tus elecciones... no importa el motivo, forma parte de tu vida. Cada uno tiene su camino y parte de él son estos sufrimientos, lágrimas y problemas.

No obstante, eso no significa que podamos hacer una distinción. En mi vida, como todos, he tenido altibajos y cosas buenas y malas. Como todos, en el colegio hice amigos y recuerdos memorables, y también sufrí y lloré por mi físico y mi intelecto. No cambió mucho el panorama en el instituto, salvo por mi carácter, que en esta época aprendió a pasar de las palabras necias y escuchar sólo aquello que pudiera beneficiar a mi vida, juntarme con las personas con quien tuviera verdadera afinidad y considerar compañeros exclusivamente a quienes ni me agradaban, ni me deaagradaban. Hasta aquí, como todos. Como no, tienes tus líos de amor, las lágrimas y sufrimientos porque no te quiere, porque te trata mal, porque... todos sabemos perfectamente de qué va esto, y es parte de todos. La suerte ayuda a veces y se desvanece en otras, y las situaciones de cada uno son como ha tocado.

En este punto, es donde separo y pongo un alto. Mi vida hasta aquí es principalmente igual a la de cualquiera, con mas o menos problemas, pero vivida como la de todos. Comparable a cualquier otra y peor o mejor en función de quien califique.
Pero por desgracia, no acabó aquí. Y es por eso que las heridas o dolores de las que hablo o escribo, son sustancialmente diferentes a todo cuanto viví o sentí. El maltrato psicológico va mucho más allá de cualquier dolor o hecho triste que te suceda, mucho más si quien lo imparte es tu padre, y las personas que lo reciben sois tú y tu madre, a partir de los 8 años. Es algo que hace una marca mucho más grande de lo que puedes imaginar y es muy duro. Cuando después de mucho, comprendes y aceptas, te sientes vacía, engañada y tan dolida... que no sabes si vas a poder continuar. Es jodidamente duro, y muy doloroso.
Una persona que te hunde, te daña y te hiere tanto como puede, te culpa de todo, te agrede, te orpime, te silencia, te miente en todo, te empqueñece a más no poder y te anula. Te sientes inútil, culpable, triste, sola, incapaz, horrible, nunca estás a la altura y desearías desaparecer, tienes miedo, mucho miedo, a estar sola, que no te quieran, que no te escuchen, que no te crean... y que seas la culpable de todo, que te lo merezcas, que sea causa y efecto de todo lo que haces, que tu vida empeore a cada paso, que no haya nunca luz... es un silencio oscuro y enorme, que se mete en ti, que te pudre, te corroe y te nubla, que te hace otra, te daña y no se va, está ahí, presente, como sus gritos y sus palabras, que no callan, NUNCA.

Por mí, por ti, y por todos quienes entendeis esto.
Porque alguna vez nadie tenga que pasar por esto.
Por todas las veces que quise desaparecer.
Por todas las lágrimas que derramé y no merecía.
Por una infancia que no tuve y me robaron.
Por una historia que no debería existir.
Por el MALTRATO 0.
Por una vida digna y feliz.
Por una infancia y unos padres de verdad.

Espero remontar, curar esas heridas y sonreír otra vez.
Espero ser fuerte y lograr mis sueños y poder decir: no lo conseguiste.

Silencio.

Silencio.
Silencio.
Silencio.

No puedes abrir la boca. No puedes decir qué sientes, qué pasa, qué quieres... obligada a callar, a ceder, a comprender lo incomprensible y aguantar lo inaguantable.
Silencio. No pienses, ni sientas, ni recuerdes nada, no quieras hacerle entrar en razón o hablar con él, será peor, sufrirás más. Los silencios matan con los años, pero al menos parece que duelen menos.

Hipócrita. Mentiras. Dolor y lágrimas que me acompañan. Horas de silencios, de continua pasividad. Fingida estabilidad, fingida felicidad...

No puedo más... necesito hablar, gritar, llorar, romper mi coraza, romper este silencio y dejar ir todo lo que me está rompiendo por dentro. Ya no puedo más, lo necesito. No más hipocresía, no más seguridad falsa, no más estabilidad de paja y aire, no más silencios, no más sonrisas falsas...

NUNCA MAS. Necesito respirar, llorar, gritar y ser yo misma, recuperar el sitio y el momento que me corresponde, decir qué siento, qué pienso, que pasó... necesito ser yo misma, poner punto y a parte, recuperar mi vida, mis pensamientos y escribir, contar y decir todo lo que pasó, lo que sentí. Necesito hacer de esto un libro, una historia, y quemarlo, prenderle fuego y ver como se vuelve cenizas, darle el lugar qué se merece: Mi olvido. Necesito tener mi espacio, recuperar mi vida, tener ganas de nuevo de sonreír de verdad, dejar de soñar con él, olvidar sus faltas, olvidar sus gritos, sus desprecios, necesito cerrar heridas, curar mi corazón y sanar mi alma. Necesito tirar adelante de una vez, poner punto y seguido a este momento y continuar. Necesito calificar y puntuar esta historia con todos los sinónimos que sé y dejar claro quién soy y qué sentí. Necesito borrar ese silencio que tanto daño me hizo, necesito hablar y decir todo lo que alguna vez callé por miedos, por no herir, por no empeorar... y que con los días me estan pudriendo por dentro, necesito gritar y llorar, pedir una explicación que nunca llegará pero que necesito, romper unas cadenas que me aprietan desde hace demasiado y llorar las lágrimas que ya no tengo... necesito hacer todo lo que no hice, aunque él no lo merezca, porque ya no puedo más.

Estoy harta de silencios, de sonrisas falsas, de frases en mi mente que no se van, de soñar con sus palabras y sus gestos, de sentirme culpable, de contener las lágrimas, de negar lo evidente, callar lo que pienso, no contar lo que pasó, de no gritar hasta quedarme totalmente afónica...

Lo único, que no haré, aunque lo merezca, aunque se lo haya ganado a pulso y realmente sea lo que quizás necesitaría en el momento: es decirle en la cara todo lo que pienso, todo lo que nunca le dije y todo lo que me duele a cada día, pero hiriéndole no me sentiré mejor y sé que antes o después me arrepentiré y la culpa podrá conmigo.

Silencios que se acaban, palabras que comienzan, gritos que empiezan a oírse, lágrimas que podrán caer en mi rostro, hechos que saldrán a la luz, preguntas que haré... necesito tiempo, necesito apoyo y... necesito dar Gracias por todo.

jueves, 18 de marzo de 2010

Adiós.

El primer paso para olvidar, para superar es decir adiós, dejar de recordar, dejar de pensar en lo relativo a eso, tirar lo que trae malos recuerdos, no entrar en temas que puedan desembocar en cosas relativas, intentar que el cerebro no relacione una y otra vez eso con todo... y sabes, ahora mismo me es IMPOSIBLE
Estoy marcada, y tengo miedo de que sea para siempre. Tengo miedo de que nunca pueda borrar de mi mente este odio y esta rabia que ahora me atormentan, esos recuerdos que tratan de convertirse en pesadillas por las noches y que me ponen nerviosa, esos mismos que me estan provocando contracturas semana tras semana, que me cambian el humor y las ganas de vivir... Tengo miedo de que pueda conmigo, de que acabe amargada, cabreada para siempre por algo que no pude elegir, con una carga muy pesada en mis ombros que me oprime pero que no dejo ir, quizás porque no quiero, quizás porque no puedo... ahora me resulta imposible, de verdad. Todo me recuerda, todo es relativo, la gente pregunta, las fotos, las llamadas... y encima, me envía mensajes recordándome lo MALA HIJA QUE SOY, mi madre me atormenta con "hacerle caso", con "ser buena hija" porque al fin y al cabo la relación que se ha roto ha sido la suya... pero NO PUEDO. Sería una hipócrita si lo hiciera, porque su relación ha sido la rota, pero mi vida fue la primera que se rompió con la infancia que me dieron... y no puedo perdonarle, ni olvidar. Quiero pasar pagina, pero eso es cuestión de tiempo, y ahora estoy en la fase de la aceptación y la rabia contenida, pero no encuentro apoyo, no sé a quien acudir, a quien llamar... me siento horrible con todo esto y no sé si alguien podria llegar a entenderme de verdad. No quiero que se me tenga pena o ser la víctima, ni tampoco atención o mimos, lo que quiero es algo que me ayude a tirar adelante y pasar página... a que no me duela tantisimo lo que me ha hecho pasar y que poco a poco lo recuerde menos, que no sea diario lo que hace, que pueda decirle que se vaya de mi vida...

quiero decir adiós, para siempre. quiero tirar su memoria en una hoja de papel, correr la tinta y luego arrugar el folio, dejarlo en medio de una mesa y prenderlo hasta que sólo queden cenizas... PADRE es una palabra que nunca conocerás, porque perdiste el derecho a obtenerla con tus actos, simplemente eres un ser humano... y no podría decir si eres UNA PERSONA, porque... me has hecho tanto daño! No te perdono, ni te perdonaré... y no te preocupes, que yo NO OLVIDO NUNCA.

TIEMPO DEJAME DECIR ADIOS, DEJAME DECIR OLVIDO!

viernes, 5 de marzo de 2010

Confesiones.

Dolida. Triste. Afectada. Preocupada...

Quizá muchas palabras, la verdad: no estoy bien. El TR ha significado mucho para mi, pero a la vez me ha dado qué pensar y mil preguntas más. Ya nada es fácil. Mi vida es buena, mis amigos, mi gente, mi familia, mi sobrina... Eso está genial y soy feliz, pero hay cosas que pesan mucho en mi vida y no es tan fácil superarlas. Cuesta, y es: poco a poco.
Lo sé, soy demasiado complicada, ¿no? Pienso demasiado las cosas, le doy mil vueltas, todo tiene que tener un sentido estricto, nunca estoy segura del todo, me planteo lo mismo de muchas maneras, no confío... no sé, es que es MUY DURO.

¿Por qué ahora? Pues porque ahora ya se puede hablar. Porque ahora ya no es el presente, sinó el pasado, un pasado muy próximo, pero pasado. Ahora ya no hay miedos en casa, ya no hay broncas, ni peleas, no hay frases hirientes, ni dolor a diario, no hay miedos, no hay angustia, ni rabia, odio... ya sólo queda el recuerdo, y ése recuerdo, es el que duele. Parece que ahora todo rasga, todo se relaciona, todo te lleva de nuevo a algo del pasado que no quieres recordar. Siempre aparecen conversaciones de padres, hermanos, la violencia de género, el peso, la intelectualidad... y vuelves a ese punto, a cualquier momento jodidamente horrible de tu infancia que te parte en dos. No importa qué pase, vuelves ahí, una vez y otra, y otra más, y no puedes hacer nada para remediarlo. Forma parte de tu vida, y no puedes superarlo en 2 horas, ni en 4. Es cuestión de tiempo, de años y meses, paciencia, amistad, sonrisas... lo peor es que tengo la sensación de que eso no me deja disfrutar a 100% la vida que tengo, y creo que no me merezco eso. Bueno, en verdad, creo que no me merezco nada de lo que me ha tocado vivir en relación a este tema, pero como he dicho tantas veces: es lo que me ha tocado, y no hay nada más que decir. Simplemente, aprendes a vivir con ello y a tirar adelante. Rezas para que no te lo recuerden, pero es imposible, siempre hay algo o alguien que dice "x" y vuelve a tu cabeza su imagen, sus palabras, los gritos... y esas ganas de llorar incontrolables que no quieres que nadie vea, que te tragas hasta lo más profundo de tu ser. Miras alrededor y te tranquilizas, bien, nadie me ha visto. Y si alguien nota algo, giras la cabeza y contestas un NADA claro, esperando que no vuelvan a preguntar, que no digan nada más, que no pidan saber, porque no puedes resistir tanto ese grito de desesperación que puja por salir. Y es verdad: no estás bien. Nunca has estado bien, y es difícil que alguna vez lo estés. No en el sentido pesimo de la palabra, porque tengo una vida feliz y genial de la que me enorgullezco, pero... hay cosas que pesan demasiado, cargas que nunca se van del todo, es imposible, y sabes que vas a tener que vivir con ello toda la vida.

Lo único: el miedo. Miedo a ser como él, a hacerle daño a las personas que quieres, a parecerte en lo que mas odias de su persona, a que se repita la historia, a que te vuelvan a hacer daño, a quedarte sola, a que nadie te quiera, a que sufras como antes... miedos, miedos, miedos... y una parte de ti sabe que eso no es posible, pero por si acaso intentas ser lo mejor que puedes, intentas ser perfecta, agradar a todos, hacerlo todo bien, no dañar a nadie, guardarte para ti todo aquello que pueda molestar, aguantar sin quejarte, no decir nada... y en un momento dado: EXPLOTAS. Pierdes el control, te hundes o te enrabias y CRAC, algo se rompre. No puedes con todo, no puedes ser perfecta, ni agradar a todos, ni que todo vaya bien, que no haya ni un solo problema, que el mundo sea de color de rosa... primero porque tmpoco lo quieres así, y segundo porque sabes perfectamente que el primer problema lo tienes tú en tu corazón y en tus recuerdos, y que por tanto, nada externo va a poder cambiar lo que tú has vivido. Sólo queda el tiempo, el cariño, la seguridad... y el confiar en ti misma e intentar tirar. Además, de darte un respiro, tranquilizarte y llorar... porque lo necesitas, sopesar durante tiempo lo que te ha pasado e ir viendo como avanza tu vida, dejarte ayudar, dejarte querer... y ser tu misma, porque sabes que puedes ser esa persona que quieres ser y que mucha gente te quiere así, como eres, y no hace falta que seas mas o menos perfecta.. SOLO TU MISMA.

Un paso más hacia mi "cura", hacia el estar "bien definitivamente.
Necesito tiempo, tiempo, y cariño :)

P.D. Por todas las veces que lloré por ti, por todo el dolor y el sufrimiento de 17 años. Por una infancia plagada de momentos para olvidar, por todos aquellos que como yo sufrieron el maltrato psicológico y luchan por seguir adelante. Por todos los que están aquí a diario, por mí, por mi madre. Por MI FUTURO.

martes, 17 de noviembre de 2009

Maltrato.


Hace poco se creó un "concurso" en Cornellá, mi ciudad, para conseguir un eslógan atractivo y conciso contra la violencia de género. Sin pensármelo dos veces, me presenté, y tuve la suerte de resultar ganadora. El lema, muy simple, gustó de una forma u otra. La frase era: "Si le pegas a ella, nos pegas a todos". Este viernes es posible que vaya a la cena que organizan y también quiero seguir haciendo textos y reflexiones sobre el tema, porque me parece muy importante involucrarse y luchar por los derechos de la mujer y contra el maltrato, sea del tipo que sea.
Cierto es, que hoy en día, el que está más extendido y priorizado es el maltrato a la mujer, es decir, la violencia de género, la violencia física que utilizan algunos hombres aprovechando su fuerza para someter a sus parejas. Esto es horrible, realmente incomprensible y no se puede perdonar, en ningún caso. Pero si soy sincera: se sobrelleva mejor un golpe que una palabra.

Desde pequeñita lo he vivido y sé perfectamente de qué hablo. No preferiría que me pegaran, si eso es lo que estáis pensando, aunque también he recibido golpes físicos, y por eso sé que duelen menos. Un morado se va, con el tiempo, pero hay cosas que nunca se olvidan, por mucho que quieras. Hay palabras y momentos que prevalencen en el tiempo y que por mucho que intentes borrarlos, no se van. Nunca olvidas como te han ido rompiendo tu esencia golpe a golpe, palabra a palabra, nunca olvidas como te han hundido en la miseria, sea por el motivo que sea, dejándote tan sola y rota, que no sabes como has sido capaz de recomponerte. Nunca se sanan las heridas, ni se recomponen los pedazos. Eres como un jarrón a pedazos que han vuelto a pegar, se mantiene y de lejos parece el mismo, pero cuando te acercas, ves los pedazos, las grietas son gordas y marcadas, y NUNCA se borran.
Hay momentos en los que una vez deshecha y a pedazos tienes que remontar y seguir, porque dependes solamente de ti y si tu no tiras, nadie lo hará por ti. Momentos en que la soledad que te lleva es tan grande, que deja de importante el mundo y piensas realmente que la muerte es una salida. Recuerdos que vuelven a tu mente una y otra vez, que no consigues superar del todo y que cuando peor estás, más te atormentan. Entonces tienes que sostenerte a partir de las personas que te quieren y de tu propia fuerza, de tu propia voluntad y valentía. Debes seguir, por ti misma, porque te lo mereces, y quien te está haciendo tanto daño no merece que tu te hundas, no merece que derrames todas tus lágrimas, ni merece que te creas realmente que eres una mierda y no sirves para nada.

Nadie merece que llegues a odiarte, a romperte en pedazos y a perder lo que tu consideras tu propia "esencia". Nadie. Ni siquiera... tu padre.

Hoy, doy un paso más hacia adelante y doy la mano, el brazo y lo que haga falta a todos aquellos que han vivido esto, como yo, y que necesitan una mano amiga y una oreja que escuche todo ese dolor, que pueda comprender qué se siente.
Hoy, Gracias a los que estáis ahí para mí, a mis manos, brazos y apoyos.
Hoy, doy fe que me has hecho mucho daño... pero que he podido contigo.
Hoy, prometo que seré libre y que podré seguir siempre, hacia adelante.

Sólo hace falta que creas en ti y te dejes cuidar, pide ayuda, lo necesitas. :)

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