martes, 26 de octubre de 2010

verdades

El avestruz proclama que no es un águila, y todo el mundo admira su modestia.
El águila admite su noble condición, y todo el mundo desprecia su soberbia.

¿Hasta qué punto el avestruz es modesto y el águila soberbia? ¿En qué punto se traza la línea entre lo que es modestia y lo qué es soberbia? Yo ya no entiendo estas palabras, hemos llegado a un punto en que la mejor palabra para esto sería: caos.
Sinceramente, si alguien pregunta: ¿Capital de España? ¿Qué se debe hacer? Si no la sabes, obviamente no hay problema, pero si la sabes, ¿qué es mejor? Decirlo, pues conoces la pregunta y te están pidiendo una respuesta, aunque te puedes ganar el desprecio de más de uno, o callarte aunque lo sepas, por miedo a que te tachen de listo. Si es la primera vez, mejor decirlo. Una primera impresión en que seas medianamente culto no daña a nadie. Lo malo es: cuando te sabes muchas respuestas, entonces hay dos caminos muy diferenciados:
1. Decir todo lo que sabes, siempre que lo sabes, así como ser totalmente sincero con lo que sabes, eres y sientes en todos los aspectos. En este caso, los que te quieran, que serán pocos, te aceptarán tal cual eres en todas tus facetas, aunque te ganarás el odio de muchos y llenarán tu nombre de calificativos preciosos como: listo, soberbio, prepotente, etc.
2. Contestar sólo en algunas ocasiones y cuando no puedas remediarlo o sea necesario. Conseguirás llevarte bien con la mayoría a base de vivir una farsa en la que nunca eres tú mismo y siempre tienes que pensar 91723562475 veces lo que vas a decir para no ofender a nadie. Nunca conseguirás ser feliz y te amargarás, en serio, te lo digo por experiencia.

En definitiva, nunca serás del todo feliz. Pues puedes vivir siendo tu mismo, cosa que te hará una persona seguramente bastante solitaria, a veces te sentirás infeliz, insatisfecho e incomprendido, pero tendrás la alegría de ser fiel a ti mismo y a tus pensamientos. O puedes vivir censurándote día a día, cosa que te irá matando poco a poco, aunque hará que tus relaciones sociales sean mucho mejores que las de áquel que decida ser tal cuál es. Es tu decisión: ser tu mismo y acatar las consecuencias, o adaptarte al medio y acatar igualmente las consecuencias. Yo con el tiempo aprendí que la única forma que tengo de ser mínimamente feliz es la primera, aunque eso también te da muchos momentos jodidos y tristes. Eso sí, nadie dijo que la vida sería fácil.

Hablar por hablar

Cuantas veces me he enfrentado a mil juicios sin jurado... Durante toda mi vida he tenido que lidiar con mil y un comentarios sobre mí, sobre mi vida y mi personalidad. Mil veces me han pedido explicaciones, todos se han creído con derecho a juzgarme y hablar por mí. Nadie paró su vista un instante y preguntó, nunca. Siempre tuve que callar, aguantar y bajar la cabeza. Eran muchos y yo sólo una niña, pero aguantaba. Mi peor enemigo combatía en casa, él me hacía heridas que nunca sanaban, cortes que no podían verse pero que sangraban. Y crecí, maduré, aprendí. Fui capaz de continuar, de seguir hacia adelante y formarme como persona. Mis golpes nunca hicieron desfallecer mi ánimo, bañada en lágrimas supe luchar por mi futuro y conseguí con temperamento y mucho esfuerzo lo que quería. Me costó la vida llegar a dónde estoy, quizá no en el sentido de muchos otros, pero me costó.
Me costó mucho no tomarme en muchas ocasiones un bote de pastillas. Me costó mucho no contestar lo que muchos merecían oír. Me costó mucho no encerrarme en mi cuarto y no salir en años. Me costó mucho seguir creyendo en los demás incluso cuando eran ellos los que me daban palos. Me costó creer en mí y aceptarme cómo soy. Me costó aprender a vivir con mi pasado, mi cabeza y mis defectos, pero lo logré. Y no estoy dispuesta ahora a aguantar a que cualquiera se crea con derecho a juzgarme, ni por lo que soy, ni por lo que hago. Yo me he hecho a mí misma con esfuerzo, día a día, todo lo que soy me lo he ganado a pulso y me ha costado muchas lágrimas aceptarme tal cual. NO estoy dispuesta a consentir que NADIE se crea con derecho a ofenderme sin motivos o a insultarme por gusto. Yo soy quién soy, y estoy muy orgullosa de ello. Y a áquel que le ofenda oír lo que yo sé o lo que yo soy, que se mire primero dos veces antes de señalarme, porque no es más el que calla lo que siente o lo que es, sino el que dice sólo lo que sabe y calla cuando no lo sabe. Porque si molesta lo que sé, bien molestado está, peor es vivir en la ignorancia consentida. Nunca voy a volver a ese pozo, oscuro, sin fondo. No voy a volver a mi mundo negro, lleno de nubes de tormenta, lleno de dolor y de pedazos, porque no me lo merezco. Y al que se crea con derecho de dañarme, tendrá que asumir las consecuencias de sus actos. Yo soy paciente y a veces quizá idiota, pero una vez me la hacen: NO OLVIDO, JAMÁS!

domingo, 24 de octubre de 2010

Hipócritas

No puedes llenarte la boca de lo mucho que haces por los demás. NO puedes pasarte horas diciendo lo mucho que te preocupas por los demás, lo mucho que les ayudas, lo mucho que te callas, todo esto y todo aquello, y también lo otro. ¡No! Las cosas no son así. ¿Crees que por hacer cosas ya eres lo mejor? ¿Qué por no decir o hacer cosas ya vales más? Pues te equivocas, y mucho. Las amistades de verdad, las personas que realmente valen millones y que se merecen toda la felicidad del mundo, son aquellas que todo lo que hacen lo hacen porque quieren, con el corazón en la mano. No buscan reconocimiento, ni cariño, ni cualquier otra cosa, simplemente les sale así. Son detallistas, quizá inocentes, quizá tontas, pero no hacen una retahíla de todo lo que han hecho a lo largo de su vida y lo van contando en momentos de mala leche como algo malo, como que pobres de ellos... ¡no! Si lo haces por quedar bien, ¿para qué coño lo haces? Es que no lo soporto. "Todas las veces que me he callado cosas que sabía que iban a doler", "Todas las veces que hice esto y lo otro y ellos nunca lo hicieron por mí", "Todas las..." ¡YA BASTA! Lo que haces, lo haces porque quieres... y si te arrepientes, no lo hagas. Si lo haces, tienes que asumir tus actos y entender que no siempre van a ir las cosas como tu querrías que fueran, porque la vida es así. Y cuanto antes lo entiendas, MEJOR.

Encantada. La historia de Giselle - Trailer español


Una de esas películas Disney que te hace sonreír... =)

no puedo olvidar

No puedo olvidar el tono de tu voz... (8)
Quizá es eso lo que me pasa, ¿no? Que no puedo olvidarte. Quizá es por eso que no consigo dejar de soñar contigo, una vez y otra, y otra más. Cada mañana me despierto con el sabor de tus labios en los míos, con el recuerdo de tu olor en mi piel, tus sonrisas, tus miradas... últimamente pensé tanto en que eras agua pasada, sólo un recuerdo de algo bonito, muy bonito, pero que ya pasó. Pensé que lo había superado, que ese amor de tanto tiempo había desaparecido ya de una vez de mi corazón, que podría ocuparlo con cualquier otro que me enamorara con los días, pero no. O quizá sí, y simplemente son sueños inocentes que se acuerdan de ti porque eres el único que hay, porque eres el único rostro que puedo colocar en alguien a quien amar. Quizá es eso. O quizá es que mi corazón y mi cabeza, una vez más, no sienten lo mismo.
Y es que hace tanto tiempo que no te veo, tanto que no hablamos, que no sentimos. Fue mucho menos lo vivido que lo soñado, y creo que es eso mismo, a parte de nuestras largas charlas de msn lo que dio alas a un amor. Creo que era un ideal de amor, en lugar de un amor ideal. Si lo pienso, todo se basaba en lo que podríamos hacer, lo que podrías decir, lo que podría pasar... pero fue tan poco. Sí, muchas conversaciones por internet, muchos mensajes de móvil y algunas tardes en casa, pero... ninguna cita, ningún regalo, ninguna tarde real compartida, ningún momento romántico de verdad... no me dejaste, jamás. Siempre a escondidas, siempre con reparos, siempre entre la duda y la razón. Una de cal y otra de arena. Te lo perdoné todo, absolutamente todo... y aquí estoy, pensando si lo que fue es lo que sigo queriendo, o si sólo apareces en mis sueños por costumbre...

Quisiera ese amor, el de verdad... y borrarte de aquí de una vez. No fue tanto, ambos lo sabemos.

viernes, 22 de octubre de 2010

Fiebre



Febril, ardiente, nerviosa, necesitada... hace tantos días que no estás, tantos días que no vienes. No soporto tu ausencia, me está matando no tenerte aquí, a mi lado, sentirme mujer en tus brazos, no estremecerme con tus miradas, con tus caricias. Necesito tus besos, tus abrazos, tus sonrisas... ¿por qué no estás? La cama se me hace eterna, está helada, es enorme, vacía. Y es aún peor despertarse y no tenerte al lado, no poder ir a buscarte a la cocina o a la terraza, porque no estás, el piso está vacío, me parece que no es mi casa si tu no la llenas. Te extraño tanto. Oír tu voz me tranquiliza, pero entonces ansío más tu cuerpo, tus manos, tu pecho... y sobretodo tus palabras, tus susurros en mi oído, tus sonrisas y todo aquello que me dices para hacerme rabiar, para avergonzarme... ¡pero no me importa! Ven, por favor. ¡Enfádate, discutamos, grita si quieres, pero vuelve! ¡Por favor! Los segundos se me hacen eternos si no estás conmigo. Las noches parecen infiernos, la casa huele a ti y no estás, no estás. Me faltas, me faltas muchísimo.

Sonríes

Son casi las once de la mañana, entra un pequeño rayo de luz a través de la puerta semi abierta de la habitación. Estirada en la cama me parece percibir un olor a café recién hecho que llega desde la cocina. Miro la cama, no estás, otro día más que me despierto sola entre las sábanas. Se abre la puerta suavemente y apareces tú, como siempre, andas despacio y llevas en las manos una bandeja de plástico con un café solo contundente, un sándwich de jamón york y queso, un vaso de zumo de naranja y dos bombones de chocolate blanco. ¡Dios, cómo puedes ser tan asquerosamente perfecto! -¡Buenos días mi amor!- dices al mirarme, con dulzura, acercándote a la cama y dejando la bandeja sobre la mesita de noche. Aún estoy medio dormida y tengo unas pintas que da gusto verme, pero eso no te importa, ni tampoco a mí. Hay tantas cosas que ya no importan... simplemente estás ahí, al igual que yo, juntos, queriéndonos. Poco más se puede pedir. Levantas poco a poco la persiana y me besas suavemente en la mejilla, después en la frente y finalmente en los labios, entonces yo me agarro a ti y tomo las riendas, apasionadamente. No quiero un beso dulce paternal, te quiero a ti, y lo sabes. Siempre te quiero a ti. En seguida acabamos estirados, el uno sobre el otro, entre las sábanas, besándonos y ríendo. Despertar así es una gozada, ¿o no? Sonríes, una vez más, pides paz y me acomodas la almohada. Te sientas a mi lado y me dejas la bandeja del desayuno. -¿Por qué me cuidas tanto? No me merezco tantísimas cosas. ¿Sabes que eres un sol?/-No lo soy, sencillamente te quiero, y esto es una tontería, sabes lo mucho que te gusta verte sonreír... y con lo que te cuesta a ti levantarte, así consigo que no sea un suplicio, ¿o no?-. Entonces me dan ganas de decirte que por qué eres tan perfecto, pero sé que simplemente somos así, tal cual y que todo se basa en que nos conocemos muchísimo e intentamos convivir lo mejor que podemos. Te quiero. Te quiero. Te quiero. Aunque no me llevaras el desayuno a la cama, aunque no me cuidaras tanto, aunque no estuvieras siempre ahí, aunque me hicieras enfadar, aunque no fueses perfecto... gracias por quererme tal cual soy, eso es lo único que me importa.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Damon.


THE VAMPIRE DIARIE'S
Damon. :)

El malo de la película

Damon Salvatore, el malo de la película... pero, ¿qué gracia tendría todo esto sin él? Sin duda alguna, Stefan es un amor y una monada, pero no puede competir con la malicia y los ojos de Damon. Sí, soy una pecadora, no me puedo resistir a los malos. ¿Qué le vamos a hacer?

Hablando claro.

Guarra, has dicho ¿no? Guarra es tu manera de llamarme, como podría ser, por ejemplo, degenerada, suelta o cualquier otro tipo de palabra despectiva en relación a esto: el sexo. Te crees mejor que yo ¿verdad? Tú eres una chica fina, guapa, como se debe ser, liberal pero no abierta de piernas. Eso es lo que dices ¿no? Pues lo siento, pero lo único que eres es una auténtica embustera que no es capaz de entenderse a sí misma ni aceptar a los demás.
¿Guarra yo? ¿Por qué? Porque no tengo reparos en decir lo que pienso sobre sexo, ni tengo miedo a disfrutarlo, preguntar o probar todo aquello que quiera. Porque me masturbo. Porque hablo de todo lo que quiero con mis amigos, y con chicos que no conozco. Guarra porque escribo relatos eróticos. Guarra porque veo porno y porque me descargo películas. Guarra porque me gustan los juguetes sexuales y tengo un vibrador. Guarra porque les sigo el juego cuando intentan bromear sobre sexo, porque no tengo reparos en vivir mi vida a mi manera y porque quiero disfrutarla. Guarra porque sé de sexo, de anticonceptivos y de posturas. Guarra porque leo sobre ello y además intento que mis amigos también sepan todo lo que sé. Guarra porque no me avergüenzo de cómo soy o lo que quiero, y porque hablo de sexo cuando quiero y dónde quiero, sin problemas. Guarra porque me parece que hacerle una paja o una mamada a un chico es una de las mejores cosas que hay en el mundo. Guarra porque me pone hacerlo de pie en la ducha o sobre la mesa del comedor. Guarra porque fantaseo con hacer mil y una cosas. Guarra, guarra, guarra.... quizá si te pararas un momento a pensar y fueras capaz de mirar hacia ti misma, y conocerte, verías que no nos diferenciamos tanto. Y que todos esos insultos y problemas que ves en mí, no son otra cosa que el fruto de la negación de tu propia sexualidad y los miedos que tienes, así como tapujos y normas absurdas de disfrutar del sexo, asumir tu responsabilidad y aceptar que la mujer es tan sexual o más que el hombre. Y que mientras nosotras nos cerremos en banda de esa manera, no habrá manera de conseguir un mayor disfrute y un tratamiento mucho más sano de la sexualidad en toda nuestra vida, desde que nacemos, que no sea algo tabú, ni malsano, ni abominable. Entender que es algo natural, que debe irse conociendo con los años y que poco a poco descubrir nuestra sexualidad en nuestra adolescencia y disfrutarla primero en soledad y posteriormente en compañía aprendiendo, preguntando y probando es lo mejor que puede pasarnos.

Quizá para muchos seré una guarra, pero deberían mirarse ellos dos veces antes de señalarme.

Escribir.

Y en ocasiones me planteo, ¿por qué escribir? ¿Por qué escribo? ¿Qué tiene esto de especial como para que me llene tanto, para que a veces incluso me obsesione? Palabras, silencios, comas... tantas cosas, son pensamientos hechos frases, sentimientos plasmados en palabras. Pero, ¿por qué? ¿qué tiene esto de especial o de interesante? En realidad, no lo sé. Quizá es eso lo que tiene tanta importancia, ¿no? Que es algo nato, que necesito, al igual que respiro o como, el escribir forma parte de mi misma, de mi vida diaria, mi esencia. Sé que si no escribo, me falta algo, que me muero por dentro si pierdo esas palabras tan importantes... que quizá no significan nada, pero no importa, las tengo, las necesito, tengo que decirlas, que plasmarlas. Quizá eso es tener alma de escritora, quizá eso me diferencia de algunos otros. Quizá no, quizá sólo soy una niña obsesionada que se cree alguien y que sueña con un futuro que nunca tendrá, porque sólo es una más en un camino lleno de gente, una más de tantos otros que creen tener algo que decir que aún no se ha dicho. Pero me daría tanta pena... me sentiría tan absurda, tan vacía. Lo único que me llena, lo único para lo que realmente creo que sirvo, y no es lo mío. Sería lo peor, sería el final, perder ahí todo lo que soy, porque al final... soy palabra, mi esencia es ésta, el escribir, relatar, contar, plasmar en frases qué siento, qué sueño, qué quisiera ser, qué quisiera tener, o qué viví, cómo lo viví y cómo me afectó. Seguramente sin palabras, sin este don, sin esta esencia, todo lo que he vivido no sería tan fácil de asumir, seguramente me atormentaría mucho más mi historia si no la hubiera contado ya en muchos momentos en este blog, o en mi diario, o con amigos... porque contarlo sana, contarlo cura, te llena, ayuda a cerrar esa herida y pasar página, lo aseguro, lo sé, lo he vivido. Pero aún me queda tanto por decir, seguramente muchas alegrías y muchas penas que contar, muchas historias en mi cabeza que aún no acaban de encajar del todo, pero que están ahí, vivas, pugnando por salir. Quedan muchas lágrimas, muchas sonrisas, y mucho sexo que contar, porque me gusta contarlo, me gusta describir esos momentos, contar esas sensaciones, esos placeres, no me avergüenza para nada, porque la vida es eso, y creo que vivirla al máximo tiene que ver con ser yo misma y contar aquello que siento y pienso. Y pienso que es bueno, interesante, divertido, relajante, placentero... y todo lo que sueño, pienso o siento lo plasmo, porque vale la pena, porque no se habla, ni se cuenta, pero está ahí, presente en tantas cosas... y hace falta ser realista y contar las cosas tal cual son, sincerarse, y abrir mentes, sólo así se alcanza aquello que se asemeja realmente a la felicidad. Hay que ser sinceros, ser tal cual somos y vivir tal cual sentimos, sino... ¿qué nos queda?

Quiero vivir tantas cosas, para luego escribirlas en un papel... aunque sé que me faltará tiempo, y cómo no... tinta.

lunes, 18 de octubre de 2010

en cualquier lugar

No importa el sitio, ni el cuándo... sólo importa el quién, contigo, y el cómo, que puede variar: suave, rápido, muy lento, durante horas, fogoso, salvaje, dulce, romántico...
Me paso las horas pensando en ti, pensando en cuándo será la próxima vez, cuándo volveré a verte, cuándo sentiré de nuevo tus manos en mi piel, acariciándome. Anhelo tus besos como nunca creí que podría desear nada, parece que todo me quema por dentro cuando no estás cerca. Ansío escuchar tu voz susurrando mi nombre, sentir tu aliento en mi piel, tu mirada recorriendo cada centímetro de mí, tan pícara como siempre, con esa sonrisa en tus labios, atrevida, sin ningún tipo de pudor o vergüenza. Ojalá estuvieras aquí, te deseo, te añoro tanto... necesito estar contigo, una y mil veces, nunca estoy saciada, nunca me canso de ti, ni de esto, me haces tan feliz. ¿Por qué? Ya no sé qué pensar o qué sentir, sólo quiero estar ahí, contigo, dónde sea, cómo sea, pero ya. Quiero tocar tu piel, besar tus labios, abrazarme a ti, gemir, durante horas, sin miedo, sin tapujos, dejarme llevar, sentirme deseada y mujer, aprovechar las horas en algo productivo, contigo.

Estoy desatada, lo sé, pero es culpa tuya. No tardes, te espero...

sueños

Abro los ojos, estoy soñando, lo sé, pero a veces en estos momentos en cuando más consigo lo que quiero, cuando más me acerco a lo que yo considero verdadera felicidad. Te veo, sonrío, estás aquí, a mi lado, tan cerca... y eres tal cuál yo desearía. Eres delante de todos como eres en realidad, como cuando sólo estás conmigo. Y nos miramos, sonreímos, me abrazas, me siento tan feliz en tus brazos, tan protegida. Entonces ellos hablan de ti y de lo mucho que vales, dicen todo lo que yo hace años digo, dicen todo lo que yo sé que eres y me siento tan orgullosa. Me siento feliz y apuesto por ti, por nosotros, no me importa reconocer que te quiero y que voy a luchar por esto. Pero es un sueño, y yo lo sé, pero aprovecho esos minutos para abrazarte otra vez. Y para besar tus labios, y dejar que me mimes, y sentirme realmente querida. Saber cómo sería esto si tú realmente te atrevieras a ser tu mismo y te la jugaras por nosotros... pero eso nunca sucederá, lo sé. Por eso sólo pienso en ti cuando sueño, sólo mi subconsciente piensa en ti mientras estoy dormida. Aunque en el fondo, seguramente, tengo que reconocer que quizá te sigo queriendo muchísimo aunque no quiera pensar en ello.

draconiana

DRACO MALFOY en HARRY POTTER 7
Noviembre 2010.

=)

Poco para un año.

El 24 de Octubre hará 1 año que empecé a escribir en este blog, aunque verdaderamente me lo empecé a tomar en serio a partir de marzo o así, no antes. Igualmente me voy a pensar qué hacer en ese día para celebrar como se merece este aniversario.

:) Estáis todos invitados! :)

domingo, 17 de octubre de 2010

TEMA 6

Posturas.

De todos es sabido que la monotonía cansa y que para que algo guste y no decaiga hay que variar, sorprender y cuidar la pareja día a día. Una de las cosas de las que más se habla en muchos aspectos, y que luego en verdad se practica poco, son las posturas. Mucha población se mueve en una postura general (misionero) y dos o tres posturas más que alguna vez usan, para variar un poco. Esto para algunos puede ser algo bueno, pero a mi manera de ver las cosas, no entiendo el porqué de esta rutina tan pasiva que tienen muchísimas parejas.
En primer lugar, variar la forma o el lugar no afecta al resultado final, sino que muy al contrario, ayuda a descubrir nuevas cosas y fomentar la buena relación de la pareja con más confianza por ambas partes.

Puede estar muy bien, contar con uno o dos libros sexuales en los que haya posturas de muchas maneras. De mutuo acuerdo se descartan aquellas posturas que no se quieran practicar o que no se pueda (por diferencia de altura, falta de flexibilidad...) o lo que sea. Y cuando se quiera, se abre el libro al azar y se practica la postura que se vea representada en la página que ha tocado. Los dados de posturas también están muy bien, sólo que casi siempre engloban las mismas 6 posturas, muy típicas -misionero, perrito, 69, ella encima, un * y alguna que otra sencilla-.

Aquí os dejo algunos links de páginas que hablan sobre diferentes posturas que vale la pena probar, con inconvenientes y ventajas :) PROBAD y DISFRUTAD!


sábado, 16 de octubre de 2010

Demasiadas historias

Hay tanto de lo que desearía escribir, tantos temas, tantas ideas... pero no es tan fácil, y por desgracia, no tengo ese tiempo para dedicarme enteramente a lo que me gusta, a lo que realmente soy: escribir. Es mi esencia, mi vida, mi alma y mi único y verdadero talento. Toda yo soy palabras, nexos y metáforas de mil cosas, todo son historias, proyectos e ideas de lo que podría ser, de lo que podría escribir, contar. Todo se basa en emocionar, gustar y sentirse elogiado. En probar ese veneno que nos corroe a todos los escritores cuando escuchamos por primera vez que somos buenos en esto, que servimos. Ya no puedes parar, ansías más, y más, y mucho más. Ya sólo quieres que tu nombre aparezca firmado en un mísero trozo de papel, quizá no te importa quien lo lea o o porqué, tu solo quieres eso... por favor, que pase.
Yo aún con eso me conformo, pero no es mi verdadero sueño. Ya no es el conseguir publicar un libro a cualquier precio, que sea como sea esté mi nombre. No, eso no me sirve, por desgracia. Quiero que mis palabras, por mundanas que sean, por absolutamente normal que sea mi escritura, lleguen al alma de alguien de verdad, tal como otras palabras de otros escritores me llegaron a mí. Con eso sería totalmente feliz, descubrir que alguien ha sentido quizá la mitad de lo que sentí yo leyéndome alguno de mis libros preferidos. El día que eso pase, veré cumplido el mayor sueño de los que tengo.

Soy escritora de profesión, de sentimiento, de esencia y de pensamiento. Soy, y no hay nada más.

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