martes, 11 de enero de 2011

Los besos de azúcar y nubes

La cena fue un regalo increíble. Aquello parecía un sueño, nunca imaginé que alguien pudiera llegar a regalarme una noche tan especial como esa. Todo fue perfecto. La comida exquisita, la música de fondo, la luna en el firmamento y su mirada tranquila mientras sonreía.
- Entonces, ¿eres de por aquí?
- Sí, siempre he vivido aquí. Exactamente vivo en Cornellá, en la zona centro. Mi piso no es demasiado grande pero es más que suficiente para mí sola.
- ¿Vives sola?
- Sí, mi madre tuvo que irse a Algeciras a vivir por motivos de trabajo y yo no quise mudarme, así que allí estoy. Pero no estoy realmente sola -Ángel cambia su cara y tiene una cierta expresión de curiosidad y a la vez de tristeza, no entiendo por qué-. Tengo 2 perros preciosos que me hacen compañía y que son mi verdadera familia, con ellos es imposible estar sola.
Sonríe aliviado, ¿acaso creía que me refería a un hombre? ¿Es eso lo que le preocupa? Entonces, ¿está realmente interesado en mí? La verdad es que cuando le tengo cerca no pienso con claridad, es como si todo el mundo se esfumara en un momento y sólo existiera él. Y es aún peor cuando lo tengo cerca, a centímetros de mí, entonces el aire parece insuficiente y no consigo hilar mis pensamientos, todo se vuelve superfluo, insignificante.
- Me encantan los perros, bueno me gustan los animales en general pero prefiero los perros a los gatos por ejemplo.
- Sí, a mí me pasa igual. ¿Tienes perros tú?
- En mi casa no, en cambio en la finca de mi madre tenemos dos y en la casa de mi abuelo creo que ahora ya hay cinco o seis. Aunque mi casa es grande y tiene jardín últimamente nunca estoy allí, siempre ando de un lado para otro y no me gusta dejar a los animales solos tantas horas, así que llevé a Anubis con mi madre para que se hicieran compañía mutuamente y cuando puedo me paso para verlo, se muere de alegría cuando me ve. La verdad nos queremos mucho, ya llevamos 7 años juntos.
- ¿Tu perro se llama Anubis?
- Sí, ya sé que es un nombre bastante excéntrico, no sé si lo conoces, es...
- El dios egipcio que se encarga de embalsamar a los muertos y llevar las almas de los difuntos al inframundo para que Osiris pueda juzgar si merecen cruzar a una nueva vida o ser engullidos por un monstruo ancestral -dijimos al unísono-.
- ¿Conoces la historia?
- Sí, claro, soy una apasionada de Egipto y su mitología. Por eso mismo mi perro también se llama Anubis.
Nos pusimos a reír y hablamos de mil temas diferentes. Descubrimos que teníamos muchas más cosas en común: el gusto por la lectura, la fotografía, viajar, dibujar... y también grandes diferencias, como que por ejemplo Ángel no sabía ni freír un huevo y que su casa era como 10 veces mas grandes que mi piso. Igualmente aquella fue la mejor noche de mi vida, la mejor hasta el momento sin lugar a dudas, pero aún quedaba lo mejor.

- Bueno, después de esta cena romántica, las velas, el postre, la luna y un vals bailado lentamente -dijo mientras sonreía y me miraba cálidamente- creo que toca volver al mundo real, llevarte a casa y dormir, ¿no?
- Por desgracia, creo que tienes toda la razón.
Cogimos el coche y le indiqué para llegar a mi casa, apuntó mi dirección y paró justo enfrente de mi portería. Aprovechando que no había nadie más bajó del coche y me acompañó hasta la misma puerta, agarrándome suavemente de la cintura.
- Ángel, gracias por esta noche tan increíble.
- Gracias a ti por querer pasarla conmigo.
Estábamos a escasos centímetros, yo medio buscaba las llaves en mi bolso apoyando mi hombro en la puerta mientras él, sin apartar del todo su mano de mi espalda me hablaba mirándome a los ojos. La distancia se acortaba poco a poco, milímetro a milímetro.
- Quizá no debería, apenas sé de ti y puede que ahora arruine la noche, pero llevo queriendo hacer esto desde que te vi la primera vez sentada tomando el sol en aquella calle. Perdóname...

Sabía lo que iba a pasar y mi corazón se aceleraba a cada segundo, esperando el momento, aguardando el instante en que sus labios tocaran los míos. Sucedió. Mucho mejor de cómo lo había soñado, muchísimo mejor de como podría haberlo pensado o imaginado. Ángel tomó mi cara con su mano derecha, suavemente, mientras apresaba mis labios con los suyos con una dulzura que no creí que existiera. El primer roce de su piel estremeció todo mi cuerpo y nada tuvo sentido en ese momento excepto su boca y la mía. Un beso de azúcar, dulce, asombrosamente cálido y lento, que se llevó mi corazón a lo alto de una nube, volando lejos, sólo con él, sólo nosotros y el resto del mundo a nuestros pies. No sabría decir cuánto duró o como acabó, cuando cerré los ojos y cuando me agarré a su cuello intentando que aquello no tuviera fin, sólo sé que cuando me separé de él me sentí vacía, incompleta, como si desde entonces cualquier momento del día en que no estuviera cerca de Ángel, sintiendo su piel, sería un momento perdido, infeliz.
- Perdóname.
- No voy a perdonarte, nunca lo haré.
El tono de mi voz provocó en él una sonrisa que acabó por desbocar mi corazón después del beso más hermoso de mi vida. Inesperadamente volvió a tomar mi cara entre sus manos para besarme tiernamente con rapidez y sonreír de nuevo.
- Nos vemos -dijo él acercándose al coche y despidiéndose con un beso al viento-.
- ¡Adiós!
Saludó con la mano y se alejó, dejándome en el portal de mi casa suspirando por la noche más increíble de mi vida. Áquel beso podría competir con cualquier película, cualquiera. Me sentía la mujer más feliz del mundo en ese instante, deseada, comprendida... Ángel sin dudar a dudas se estaba llevando mi corazón pedacito a pedacito, sus besos de azúcar y nubes no podían compararse a nada terrenal, nada conocido o visto hasta la fecha. Un desconocido quizás, una persona que acababa de entrar en mi vida, cierto, pero había sido el único hombre que me había hecho sentir así, completa, increíble.

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Nos vimos tres o cuatro veces más y fuimos descubriendo cosas el uno del otro, poco a poco, paso a paso. Hablamos de nuestra infancia, los amigos y me di cuenta de que ambos eramos un poco reticentes a hablar de la familia, en especial de nuestro núcleo familiar. En un momento dado, un mes y medio después de empezar a salir oficialmente, Ángel sacó el tema y tuve ganas de contestar sinceramente a su pregunta.
- Mi madre es la persona más increíble y maravillosa que jamás conocí. Es el espejo en el que me miro. Es una mujer fuerte, sincera, sencilla, divertida y muy honesta. Siempre me cuidó, me trató con cariño, me enseñó todo lo que hay que saber en la vida, me apoyó... la admiro muchísimo como madre y como persona, pero sobretodo la quiero más que a mi propia vida.
- Es muy bonito oírte hablar de tu madre de esa manera. Seguro que ella se siente muy orgullosa de tener una hija como tú.
- Bueno, a veces creo que se merece algo bastante mejor que yo, alguien que realmente esté a su altura, pero la verdad es que soy lo que soy, y bueno, al menos sé que no hay nadie en el mundo que pueda quererla más que yo.
- No creo que tu madre quisiera algo diferente a ti. No sé qué podrías cambiar, qué podrías mejorar, Nayra eres increíble. Eres divertida, cariñosa, simpática, alegre, sincera... se me acabarían los adjetivos antes de poder acabar de definirte. En definitiva eres una buenísima persona que se preocupa de los que quiere, que vive cada día sonríendole a la vida, ¿qué más se podría pedir?
Besé sus labios con dulzura, Ángel despertaba una ternura en mí que no conocía, él llenaba un vacío que jamás creí llenar.
- Gracias -dije apoyando mi frente en la suya mientras sonreía-.
- ¿Y tu padre?
- Bueno, ese es un tema bastante doloroso.
- ¿Murió?
- Ojalá, eso sería muchísimo más fácil de soportar.
- ¿Qué quieres decir?
- Bueno, la persona que me engendró no se merece el calificativo de padre. Los años que vivió conmigo, hizo de mi vida y la de mi madre un infierno, por mucho que lo intento no consigo tener buenos recuerdos de él. Muchas noches tengo pesadillas en las que aparece gritándome mil cosas, chillándole a mi madre y recordándome una y otra vez lo poco que valgo y lo sola que me voy a quedar -no pude contener las lágrimas en los ojos-, sabes... lo peor es que sigo preguntándome por qué, sigo llorando esperando que sea un sueño o que haya un cambio milagroso que pueda borrar todo lo malo que tuve que pasar, pero ambos sabemos que eso es imposible.
Ángel me abrazó como nunca nadie lo había hecho antes. Sentí como si quisiera ser un escudo, como si intentara absorber todo lo malo de mi vida y ser fuerte por los dos, en esos momentos, entre sus brazos, creí que nada malo podría pasarme mientras él estuviera conmigo.
- Tuvo que ser muy duro.
- Sí, lo fue, pero el tiempo ayuda a sanar heridas, también la familia, los amigos... - sequé mis lágrimas con un pañuelo y sonreí, intentando quitarle hierro al asunto, pero noté como Ángel podía ver en mí toda esa tristeza y ese vacío, noté como por primera vez alguien era capaz de mirar y verme a mí misma tal cuál soy. Me asusté en un primer momento, pero después me sentí tan bien, como si me quitaran un peso de encima-. ¿Y tú? ¿Tienes una familia convencional?
- Bueno, la tenía. Mis padres eran una pareja increíble, siempre soñé con conseguir una vida como la suya, la complicidad era poca palabra para describir su relación. Igualmente la vida no siempre es justa, hace ya 10 años que el cáncer se llevó a mi padre y desde entonces mi madre nos cuidó a mí y a mi hermana. Todo y con eso mi padre siempre está presente, yo nunca le dije adiós, sigo pensando en él muy a menudo. Si te digo la verdad, siento que aún sigue conmigo, siento que todavía está aquí.
- Debió ser muy duro, no deberían pasar estas cosas. Mi padre, que nos ha hecho tanto daño no tiene ni una caries y el tuyo...
- No pienses en eso, a cada uno nos tocó vivir nuestra historia y esa fue la tuya, tuvo que ser así.
- Supongo que sí... ¿y tu madre rehizo su vida o...?
- Le ha costado mucho, aunque poco a poco ha ido asumiendo lo que pasó. Aún así mi hermana y yo la animamos para que saliera, conociera gente... y bueno, el amor llamó a la puerta y ella se negaba por honrar a mi padre y todo eso, pero al final cedió. Creo que si mi padre pudiera pudiera opinar estaría de acuerdo conmigo. Él ya no está, y mi madre se merece ser feliz el tiempo que le queda. Todos sabemos que nadie va a ocupar el lugar que dejó mi padre, pero no por ello tiene que envejecer sola mi madre.
- Se nota que la quieres mucho, y también a tu padre.
- Mucho, muchísimo. Ellos me han hecho el hombre que soy ahora, me siento muy orgulloso de ellos y de ser su hijo. Creo que puedes entenderme perfectamente.
- Sí, la verdad es que sí.

El día fue ameno, divertido y sirvió para conocernos un poco, para abrir viejas heridas y dejarlas curar de una vez por todas, ayudadas por esa complicidad que había empezado a surgir entre nosotros. Las miradas y los besos fugaces llenaban las horas, sonrisas, caricias, momentos inexplicables. Cenamos y llegó la hora de despedirse.
- Se va haciendo tarde -dijo él mientras miraba el reloj y acariciaba mi brazo-.
Ambos estábamos sentados en el sofá, yo tenía mi cabeza recostada en su hombro y el me abrazaba, mientras acariciaba mi brazo y mi pelo.
- No te vayas aún...
- Sabes que no quiero irme pero cierran el metro en tres cuartos de hora y como no me vaya ya me voy a quedar en la calle.
Hubo un silencio entre ambos y una pregunta nublaba el aire. Me daba miedo preguntar porque me daba verdadero pánico su reacción, qué pensaría al respecto, que entendería... pero debía hacerlo, quería hacerlo. Las partes implícitas que conllevaba esa pregunta yo también las deseaba, aunque ello me estremeciera hasta el punto de aterrorrizarme.
- ¿Y si te quedas a dormir?
Un nuevo silencio incomodó la estancia. Ángel rompió la tensión con una preciosa sonrisa y elevó mi rostro hasta la altura del suyo, mientras hablaba.
- ¿Realmente quieres que me quede a dormir o dentro de una hora te vas a arrepentir?
Tragué saliva, sabía todo lo que conllevaba esa pregunta, todo lo que realmente Ángel estaba preguntando en ese momento y también todo lo que mi corazón y mi cuerpo deseaban hacer aún cuando creía que el pánico me estaba llevando presa.
- Quiero que te quedes a dormir... -dije con seguridad- y te aseguro que no voy a arrepentirme de esto, ni mañana, ni nunca.
- Me alegro de oírlo, pero tengo que decirte que no sé si debo aceptar la invitación porque teniéndote tan cerca no sé si voy a ser capaz sólo de dormir.
Mi corazón se aceleró de tal manera que creo que mis latidos podían sentirse desde kilómetros a la redonda, suspiré y sonreí dulcemente mientras acariciaba su mejilla.
- Ángel yo tampoco puedo decirte con seguridad qué voy o qué no voy a hacer. Por una parte siento terror ahora mismo, verdadero pánico recorrer todo mi ser, me tiemblan las piernas, se me acelera el corazón y no pienso con claridad. Creo que mi mente me pide a gritos que salga corriendo de aquí -Ángel me me miró con curiosidad esperando a que acabara la frase-. Pero por otro lado, también tengo ganas de besarte y no parar ahí, quiero conocerte plenamente, acariciarte, sentirte en lo más profundo de mi ser. No puedo controlar mi cuerpo cuando estoy cerca de ti, cuando me tocas me siento arder y cuando te alejas es como si me faltara una mitad, ya no me siento completa si no estás conmigo.
Sonreí mientras besaba de nuevo sus labios. Ángel sonrió también, parecía contento.
- Lo único que puedo decirte con total sinceridad es que no quiero que te vayas, ni mi corazón, ni mi cuerpo, ni tampoco mi mente quieren que te alejes de mí, nunca.
- Creo que es lo más bonito que me han dicho en mi vida.
En ese momento sonreí como una tonta mientras me abrazaba entre sus brazos, sintiéndome completamente feliz y a la vez aterrada por qué sucedería en el segundo posterior.
- Entonces, me quedo.
Un mar de sentimientos me llenó por completo, pero ante todo me sentí feliz, plena. Nunca me había sentido de esa manera y sabía que esa noche sería fundamental en nuestra relación, habría un antes y un después pasara lo que pasara.
- ¿Puedo pedirte algo? -Pregunté sin pensar-.
- Puedes, todo sea que pueda hacerlo.
- ¿Podrías... - y en ese momento asomó en la cara de Ángel un atisbo de curiosidad que me hizo sonreír- besarme como lo hiciste la primera vez? En mi portería, aquella noche, ese beso fue...
- La verdad es que no -dijo sinceramente muy serio-.
Sentí caer y partirme en pedacitos, como si rompieran un sueño muy bonito en mis narices y lo pisotearan con ganas.
- ¿Por qué?
- El primer beso es el primer beso. Se une la emoción de la primera vez, ser dos desconocidos, la inseguridad, el deseo... nunca puede repetirse ese momento -me sentí deshecha, hundida-. Pero...
- ¿Pero?
- Nayra -dijo sonríendo- no puedo darte otro primer beso, eso es imposible, pero puedo darte un segundo, un tercero y así hasta no parar nunca. Puedo darte tantos besos como quieras, dulces, apasionados, lentos, fugaces, salvajes... Te quiero, y eso es lo único que hace que mis besos sean únicos, irrepetibles.
Una alegría y una emoción incomparables aparecieron en mi corazón. Toda esa pena y ese mal rato quedaron eclipsados por una verdad que no me esperaba, y mucho menos por una declaración que cambió mi vida.
- Yo también te quiero Ángel.
Y ahí volvieron sus labios a los míos, en un beso parecido al primero, pero incomparable. Éste igualmente dulce y tierno, fue mucho más apasionado, sentí el deseo de Ángel, sentí lo mucho que me quería. Entre sus brazos todo perdió sentido y me abandoné a esos labios suyos que ponían mi mundo patas arriba, cambiando el sentido de la vida y todo lo que creí conocer. Esa noche cambió el mundo. Mi mundo.

miércoles, 5 de enero de 2011

Arnau.


Avui per una persona que conec fa ben poquet. Es un compi d'Universitat i amb els temps tindrem tota una història, ara mateix només son dies i coses puntuals, pero me l'estimo moltíssim! Pas a pas ens hem descobert, hem xerrat, hem rigut i ell m'ha fet somriure com poques persones al món, es una persona tan increíble! De les millors persones que he conegut en la vida, divertit, graciós, optimista, rialler, eixerit.. ho té TOT! Avui fa 19 anyets i volia celebrar-ho d'alguna manera especial, així que..

VA PER TU ARNAU!
MOLTÍSSIMES FELICITATS AMOR(L)
T'estimooo molt :)




martes, 4 de enero de 2011

Absurdidades

Absurdo, loco, incomprensible, anormal, diferente, raro, excéntrico... hay tantas palabras, tantas cosas qué podrían describir algo que se sale de la norma o que no entra dentro de unos parámetros establecidos. No importa que nombre le pongas, que palabra utilices, lo único claro es que aquello de lo que hablas no es "normal", ¿no? La normalidad es una palabra tan fea, tan absurda y tan patética. ¿Qué es normal? ¿Qué anormal? La vida cambia, la gente avanza, corre, descansa... ¿queréis ser normales, ser iguales? Serlo, pero ¡qué aburrido resulta! La normalidad es mediocre, es para los débiles, los cobardes y los ingenuos. Las cosas no son normales, no son blancas o negras, no han de ser grandes o pequeñas, las cosas son exactamente: COMO TU QUIERES QUE SEAN. Eso es una verdad como un templo, una auténtica verdad. Yo me crié en la anormalidad, mi familia es rara, jodidamente rara, pero me encanta, no la cambiaría por nada del mundo. Mi madre es absurda y graciosa, como mi tía y mis parientes más cercanos, no entramos dentro de las normas, no pensamos como el resto ni vivimos igual que los otros. Cada uno ha tomado su camino y las consecuencias, forjando su vida y su carácter, y eso nos ha hecho a todos diferentes, únicos.
Yo estoy orgullosa de ser como soy, de parecerme mínimamente a mi madre y a mi familia, porque ninguno somos "normales", porque ¿para qué? Normales, eso es demasiado lógico, demasiado típico para los Gutiérrez. Nosotros gritamos, contamos chistes, decimos tonterías cada 3 segundos, hacemos el loco, nos tomamos la vida con optimismo y risa, escogemos los caminos duros y difíciles, desaprovechamos el tiempo no haciendo nada, pasamos largas tardes en familia, nos llamamos hasta con los primos lejanos, etc. Y ante todo, me los quiero MUCHISIMO!! :) Me encanta formar parte de este grupo de chalados que tanto me quieren!

POR LA ANORMALIDAD!

Un minuto más

Hacía sol, un bonito día con una temperatura agradable. Todo iba bien, no tenía mucho que decir, sólo paseaba con él, hablando de muchas cosas. Paramos cerca de la puerta de nuestro colegio, entonces cerrado ya que era sábado y sin pensarlo dos veces nos sentamos en las que fueron en su momento nuestras escaleras. Me sentí niña de nuevo, feliz, insensata, irresponsable, con un mundo por delante que descubrir y sin problemas que resolver, fue mágico. Ahí sentados recordamos una vida de sueños, alegrías y recuerdos, anécdotas de mil días que quedaron grabadas en cada poro de nuestra piel, para siempre. Ahí mismo él se acercó a mí y me abrazó con tanta fuerza que sentí que entre sus brazos nada malo podría sucederme, como si fuera un gran escudo que pudiera repeler cualquier problema. Fue entonces cuando la visión del mundo cambió para mí, cuando de una amistad surgió una historia que no podría explicar en palabras. Él cautivó mi corazón y mi alma con besos, caricias y cariño, cuidándome como nadie nunca lo hizo, estando a mi lado y aceptando cada parte de mi misma con una sonrisa en los labios. Por una vez, mi cerebro y mi corazón miraron al mismo lado, el chico que debía querer y el chico que quería se unieron por fin en una sola persona. Tener lo que quería y lo que necesitaba a la vez, aquello que siempre había soñado y lo que realmente necesitaba.Y por encima de todo: tuve una historia feliz, sin final, al lado de la persona que fue capaz de quererme por encima de todas las cosas y de hacer de cada instante un bonito recuerdo.

lunes, 3 de enero de 2011

Niños

Mi mundo se para cada vez que ella me sonríe, cada vez que se ríe de mis tonterías o me da un besito. Nada tiene ya un sentido real cuando está cerca, cuando la tengo en brazos, cuando me mira con esos ojitos. No importa si es de día o de noche, si estoy cansada o tengo sueño, ella es más importante, ella es lo más importante. Mi pequeña sobrina tiene apenas 15 meses y no, no es realmente mi sobrina, es la hija de mi prima, pero ¿qué importa? La noto mía, parte de mi ser, de mi vida. Quiero a esa niña como no he querido a nadie en mi vida, es algo totalmente diferente a lo que nunca sentí. Es un sentimiento dulce, como si quisieras ser una burbuja que atrapara todos los males para ella, como un escudo contra cualquier problema. La miro y no puedo hacer otra cosa que sonreír, dar gracias y sentirme feliz, pero no puedo callar mi mente cuando vuelvo a casa y la habitación a solas enfría mis ideas. Es entonces cuando mi absurdo corazón empieza a enfriarse y tengo que ser fuerte para no llorar, tengo que contenerme muchísimo. Pienso que ni siquiera es mi sobrina, que es algo que ni siquiera es mío, pero haría cualquier cosa por ella, porque no sufriera, por hacerla feliz... y es aquí donde revivo mi historia, mis malditos recuerdos. Ella es algo único, pequeño, frágil y la cuidaría pasara lo que pasara, no dejaría que nada la dañara, que nadie pudiera herirla, jamás. No me imagino que sentiré cuando sea mi hija la personita de la que hablo, pero si sé que hay algo que no me cuadra, que hay algo que falla en mi vida. Si mi pequeña Ainhoa es tan importante para mí, si yo daría cualquier cosa por ella y es mi pequeña sobrina, porque mi padre no fue capaz de hacer lo mismo por SU HIJA, ¿por qué? Lo sé, vuelvo a mis andadas, vuelvo a la pregunta de siempre, al mismo bucle, al mismo problema, pero es que no puedo, me duele tanto... no logro comprender. No entiendo como pudo hacerlo, como pudo dañarme tantísimo, como puede dormir tranquilo, como puede mirarse al espejo, como puede seguir negando lo que pasó, lo que hizo... Y lo peor es que yo sigo aquí, recomponiendo pedazos, llorando en silencio esperando una respuesta, esperando una vida que nunca tendré.

Ainhoa, igualmente, gracias por existir, por sonreír y por alegrar mi mundo con tus besitos. Te quiero muchísimo :)

Una sonrisa

El mundo se paró cuando la vi sonreír por primera vez, dejó de brillar el sol y el aire ya no llenaba mis pulmones de la misma manera. Recuerdo perfectamente esa sonrisa, esa mirada radiante, esa alegría inocente que rebosaba su rostro. No podría decir qué llevaba puesto o cómo era su peinado, pero recuerdo su cara, sus ojos marrones y esa manera única de alumbrar el mundo con aquella sonrisa, aquella preciosa sonrisa. No importó su nombre, su edad o su vida, sencillamente me hizo feliz en el mismo instante en que la vi, inmensamente feliz. Y aquella sólo fue la primera vez, la primera vez de tantas. Paseaba entre toda aquella gente sin prisas ni miedos, sólo paso a paso y sonriendo. Recuerdo como bailaba su cabello con el viento una mañana de diciembre y cómo le contaba alguna anécdota a una de sus compañeras, al girarse nuestros miradas se cruzaron y me sonrío mientras apartaba el pelo de su mejilla. Mientras se alejaba hablando tranquilamente mi corazón latía impetuosamente intentando salir de mi pecho, incontrolado, confuso. Ella cambió mi vida, mi mundo, mi día y mi noche, nada fue igual. Con el tiempo conocí su historia, cosa que hizo que sus sonrisas valieran mucho más, su infancia había sido tan dura, tan triste, y aún así ella sonreía y alegraba nuestro mundo como si nada hubiera más importante que eso, como si nada hubiera pasado, como si sólo se pudiera ser feliz. Me enamoré, me enamoré perdidamente de su sonrisa, su mirada y ese inocente corazón que un catorce de noviembre me robó el alma, con el paso de los días todo se volvió nuevo, feliz, alegre, y con su sonrisa llenó mi mundo, llenó mi alma y me regaló lo más preciado que he tenido en mi vida: su corazón, además de cariño, amistad, amor y tantas y tantas cosas. TE QUIERO. Gracias por sonreír, por ser feliz, por existir.

¿Año nuevo, vida nueva?

Empieza el 2011, un nuevo año lleno de expectativas y sueños. El 2010 ha traído buenos y malos recuerdos, sí, realmente ha sido un año duro y difícil, pero sigo aquí andando en el camino paso a paso, sin prisa, acompañada de muchas personas que me ayudan a cada segundo a seguir teniendo razones para sonreír.
En lo que respecta a la pregunta, debo responder que no. No hay vidas nuevas, mi vida es mi vida, puede que con otros caminos u otras metas, pero sigo siendo yo, con mi pasado, mis decisiones y mis recuerdos. Nunca jamás podría abandonar lo que he sido porque de una manera u otra se relaciona con lo que soy, y mejor o peor soy lo que con el paso de los años he querido ser, lo que a base de esfuerzo he conseguido y no me arrepiento del resultado. Tengo mis defectos, manías y problemas, pero soy yo, única e irreemplazable. Tengo claras mis virtudes y a cada paso empiezo sueños y cumplo otros, poco a poco, a base de esfuerzo y sonrisas. Me he rodeado de personas que valen la pena, que me han querido por lo que soy, tal cual, que están ahí cuando las necesito pase lo que pase y que SIEMPRE me dan fuerzas para continuar. Soy la persona que quiero ser, disfrutando de cada momento que tengo, aprovechando lo que me brinda la vida y aceptando lo que me falta, intentando llenar los vacíos con nuevas alegrías. Sólo tenemos una vida, sólo una oportunidad de vivirla y sólo un final, así que más vale aprovecharlo todo al máximo y contentarse con lo que se tiene, es la única manera de acercarse a la plena felicidad y disfrutarla con las personas que más quieres.

FELIZ 2011

viernes, 31 de diciembre de 2010

Y si mañana te veo y te toco, dejo que me beses, que me acaricies, que me desees... ¿qué pasaría? ¿Qué sería de nosotros? Vivir la experiencia Dios sabe que me apetece, que llevo deseando esto casi desde antes de nacer, pero ¿y luego? Voy a ser yo la que luego sueñe por la noche con esa tarde, con ese beso... y seré yo la que tonta y sola, llore desconsolada porque no hay más, porque no puedes darme todo lo que yo quiero, porque lo quiero TODO, ¿entiendes? Quiero las tardes llenas de deseo, las caricias, los besos, las frases obscenas, las miradas, los mensajes subidos de tono, nuestras largas conversaciones a altas horas de la noche, las risas, las verdades, esa confianza... pero también quiero flores, pasión, amor del bueno, una fecha que celebrar, las comidas en familia, pasear por la calle, poder decirle a todos cuanto te quiero, las fotos en un álbum, las discusiones, las reconciliaciones, los bombones... Lo quiero TODO de ti y tanto tú como yo sabemos que no vas a dármelo, que no te la vas a jugar por mí... y aunque me muero de ganas por sentir tus labios en mi piel, puede que esta sea la última, que ya no haya nada más o que aprenda de una vez y sólo sea un juego, porque no quiero volver a soñar castillos y cuentos con un príncipe que sólo existe en el reflejo de mi espejo.

Como la vida misma

Las cosas pueden hacerse de muchas maneras, de miles de maneras, y según quien las haga o quien opine la perspectiva cambia mucho. Yo no soy perfecta, nunca lo fui, cualquier acercamiento a esa palabra dista mucho de mí misma, pero intento ser yo misma, ser quién soy de pies a cabeza y me da la sensación de que cuando más lo consigo es cuando menos soy capaz de congeniar con mi madre y algunas de las personas que más quiero. Entiendo, como todos, que hay muchas maneras de ver la vida y que de cada palabra hay mil interpretaciones, al igual que de hechos o miradas, pero en lugar de juzgar o malpensar, ¿tanto cuesta preguntar? ¿Hablar? Es muy fácil opinar sobre todo sin dar posibilidad al otro para explicarse o responder, demasiado fácil. Yo jamás oculté mi personalidad, jamás negué lo que soy y lo que pienso, sé que no todo puede gustarle a todo el mundo, que tengo miles o millones de defectos y que puedo ser incluso cargante, pesada o muchas otras cosas, pero soy así, tal cual, y quienes me conocen lo saben. Saben lo blanco y lo negro, al igual que yo conozco sus límites y lagunas, ellos conocen los míos, pero esa es la amistad y el cariño real, aquel en el que a pesar de conocer tanto lo bueno como lo malo, la balanza está equilibrada y lo que recibes es mucho mejor de lo que pueda molestarte, ¿o no? Al menos yo siempre pensé eso, pero últimamente no lo tengo claro. Ahora parece que rechistarle a los demás lo que molesta de la peor manera, así como opinar de todo cuanto se hace o se es sin medir mínimamente las palabras es ser amigo. Resulta que podemos pedir a todos cuanto nos plazca sin dar. Resulta que querer no es ayudar, comprender, disfrutar y conocer a la persona, sino eludir problemas, contestar lo que se quiere escuchar en lugar de la verdad o lo que necesita oír y por encima de todo, poner buena cara y hacer reír. ¡No! Yo no seré perfecta pero soy real. Puede que moleste mi manera de ser, puede que a veces la cague, que me equivoque, que no sepa opinar, que mienta, que sea irresponsable, tardona... pero les quiero como son, los acepto así, con todas sus cosas, y les doy todo lo que tengo a cambio de su amistad, que para mí no tiene precio, nada vale más que eso. ¿Y eso es malo, es perjudicial? ¿Acaso no es eso lo que realmente todos buscamos? A veces creo que nací con alguna tara o algo así porque hay cosas de la vida que cada día entiendo menos.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Camila - Mientes

r e c u e r d o s '

No importa si es una canción, una película, una familia por la calle o un comentario, siempre pasa igual, siempre acabo llorando, acordándome de tantas cosa y preguntándome por qué. Siempre. Hace ya más de un año que se fue, que no está en casa, pero no me importa, sigo igual que hace meses, muchos meses, intentando comprender por qué me tocó a mí, ¿qué hice mal? Sé que no hay respuesta para eso, que simplemente me tocó y que no va a cambiar nada buscar culpables o autocompadecerme, lo sé, pero no puedo evitar romper a llorar cuando suceden cosas como éstas. Yo también desearía tener esa sonrisa en la cara, conseguir esa confianza, reír hasta que me duela la tripa, pedir consejo, oír un te quiero sincero o pensar en él con verdadera gratitud, con cariño, con dulzura y amor, pero no es así. Yo no es que no tenga padre, lo malo es que está ahí pero no es un padre, y eso no soy capaz de superarlo. Oigo mi canción, mi querida "mientes" y no soy capaz de aguantar tres palabras sin romper a llorar, y veo esa película y oigo la frases y se me vuelve a apretar el estómago, vuelven a mí los fantasmas de siempre y duele en el alma, pero es así, no se puede remediar. Yo también querría ese papá de cuento, soñado, que cuida de ti y te mima, está ahí siempre... pero no lo tengo, y nunca lo tendré. Debería bastarme con mis amigos, mi vida, mi increíble madre y mi espléndida familia, pero no me basta, nadie llena ese vacío que tengo ahí, nadie consigue quitarme esas lágrimas, no consigo llenarme y eso me frustra aun más. No querría darle esa importancia, porque no se la merece, pero parece que no tengo remedio, sigo esperando a que todo sea un sueño y me levante teniendo lo único que siempre he deseado de todo corazón: el padre que jamás me tocó. Daría muchas cosas por conseguir llenar ese vacío, pero todos sabemos que eso, no es posible.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Jencarlos Canela 'Amor Quedate'



Mataría porque alguien sintiera algo parecido por mí...

Lola - Masoquismo

él

¿Qué se hace cuando el amor de tu vida te dice todo aquello que siempre quisiste oír y tú, en lugar de sentir mariposas en el estómago y una enorme alegría, te sientes al borde de un precipicio y te ahoga hasta el aire? ¿Qué hago? Por un lado claro que me alegra, quiero correr de alegría, besarle, dejarme querer... pero por otro, no lo tengo nada claro. Ahora ya nada es como antes, mi vida es diferente, ambos somos diferentes... no sé qué voy a sentir estando con él a solas, ni si quiero que sea esa persona única en mi vida. Sus palabras ya no són suficientes y lo sé, el hablar es importante pero no lo único y en este momento me siento perdida, confundida. ¿Qué hago? Una parte de mi cabeza me dice que me lance a la piscina, que juegue por una vez y que sobre la marcha vea qué pasa, cómo pueden ir las cosas, que no me rinda antes de empezar, aunque no sea un cuento de hadas puede que sea bueno para mí. Pero otra parte, no quiere seguir con esto, no quiere volver a lo de siempre, demasiado ha durado ya. Quiere pasar página de una vez y mirar hacia otro lado, conocer a otras personas y enamorarme de nuevo, aunque cueste, aunque sea doloroso, pero el tiempo de estar con él pasó. Igualmente, mi corazón no sabe que hacer, cuando hablo con él me siento feliz, tranquila, pero luego al pensar, nada me cuadra, nada tiene sentido y soy demasiado lógica como para que eso me encaje. ¡Por dios! Desearía ser menos complicada, ser menos yo... sea como fuere, no puedo mentir, de algún modo aún le quiero como nunca quise a nadie, quizá debería darle una oportunidad, darnos una oportunidad. No lo sé, necesito tiempo.

lunes, 20 de diciembre de 2010

El cruce de miradas rompió mi mundo. Esos ojos miraron mucho más adentro de lo que yo hubiera querido, tan adentro que me asusté. Sabía que él tendría muchas preguntas, muchísimas y me daban miedo las respuestas. Por un lado sabía que debía decirlas, que debía contestarlas, eso me haría bien, me reconfortaría contarle mi verdadero yo, mi verdadera historia. Por otro, en cambio, me daba un miedo atroz, abrirme así a alguien era apostar demasiado, si la jugada iba mal me arriesgaba a quedar totalmente expuesta y a llorar, de nuevo. Él igualmente insistía, con esa mirada dulce y cálida, con besos en mis mejillas, abrazos y mucha ternura. Me ablandaba, me cuidaba como nunca antes me había cuidado y no pude resistirlo, lloré, lloré como hacía mucho tiempo que no lloraba. Él preguntó: "¿Qué ocurre mi vida?" Y no hizo falta nada más, no pude esperar más, me lancé a la piscina sin saber si había agua y respondí todo aquello que quiso saber sobre mí, absolutamente todo. Tenía miedo, ya no sólo porque era la primera vez que me sinceraba de esa manera, sino por el hecho de que alguna de aquellas confesiones le hiciera replantearse nuestra relación, pero no pasó nada de eso. Él me dejó hablar tranquilamente, dándome un beso en la frente de vez en cuando o acariciando mi hombro, para relajarme. Y sólo cuando acabé, con todas mis mejillas mojadas por las lágrimas, el habló. No importan las palabras, no recuerdo exactamente cuáles fueron, sólo sé que nunca jamás me sentí tan bien, sólo sé que me hizo sentir la mujer más afortunada del planeta y me abrazó con mucho cariño, diciéndome al oído "Yo no soy tu padre, ni cualquier otro, soy yo y lo haré lo mejor que pueda, jamás te haré daño, te quiero, eres lo mejor que me ha pasado en la vida". Y no hizo falta nada más, absolutamente nada, ¿qué mas podía pedir? Me quería, a mí, yo por una vez era lo más importante, la única, nada podría ir mejor.

Sigo esperándole, pero no vendrá

La vida me ha dado muchas cosas, muchísimas cosas. Tengo un corazón que late y que me permite seguir viva cada día, una mente que me permite hablar, conocer, pensar y aprender mil cosas, unos ojos que ven y observan, que miran, una nariz que puede oler las mil maravillas que hay a mi alrededor, una boca que puede articular palabra y saborear el mundo, una piel que me permite sentir, piernas para andar, manos para tocar y coger cosas. La vida a parte de un cuerpo y una mente, también me ha dado un hogar, una educación, una gran familia, amigos, amores, recuerdos, canciones, gustos... y me dio un padre, una persona que en un momento dado decidió que quería tener un hijo. Ya entrado en años, aceptó la paternidad por tercera vez en un núcleo familiar perfecto, con una mujer encantadora y una vida plena. Yo nací sana y espabilada, nunca di problemas en casa ni en el colegio. Buenas notas, educada, tranquila y buena niña. No llegué tarde, no hice travesuras, no elegí caminos equivocados e intenté hacerle sentir orgullosa. Igualmente, nada fue suficiente, nunca fui suficiente. Decir que la vida me ha arrebatado a un padre o que no me lo ha dado, sería mentir, la vida, el destino o la suerte no tienen la culpa. Mi padre no ha muerto, tampoco es que me abandonara cuando yo era pequeña o que mi madre no supiera quién es, lo único que ocurre es que él solito en 18 años ha decidido romper día a día mi vida y hacerme sentir la horrorosa sensación de que "yo no tengo padre". Pero lo tengo, está ahí, una persona que me concibió y que a ratos, fue mi padre, cada vez menos, cada vez peor, hasta que se hundió por su propio peso y partió mi vida. Gracias. Sólo me queda decir: gracias. Gracias por no quererme como me merezco, por no estar ahí cuando te necesitaba, por no cuidarme como padre que eres. Gracias por humillarme, por hacerme daño en tantas ocasiones, por hundirme, por destrozar a mi madre. Gracias por hacerme sentir insegura, gracias por inculcarme que no valgo una mierda y que nadie va a quererme, sabes, con el tiempo me es más facil creerme eso que la verdad. Gracias por no escucharme, por no conocerme, por no prestarme atención. Gracias por no darme una infancia normal, por no creer en mí, por no sentirte orgulloso de la persona que soy. Gracias por hacerme sentir culpable de tus errores y tus problemas. Gracias por no entender que mi madre y yo de nada eramos culpables, por no poner nunca ni un poquito de tu parte. Gracias por creerte perfecto y no mirar más allá de tu propia nariz. Gracias por decirme lo insoportable que soy, lo inútil y absurda, egoísta, incapaz y gorda, me ha quedado claro. Nadie va a quererme, ¿verdad? Nadie va a soportarme en el mundo real, nadie va a hacer nunca nada por mí, nadie va a estar ahí, voy a estar siempre sola, absolutamente sola, porque soy mala y me lo merezco. Porque, ¿recuerdas? Debería morirme porque no me merezco ni el aire que respiro, ¿verdad? Sólo me queda decirte que gracias, gracias de verdad por darme esta vida, por demostrarme tanto amor y cuidarme tanto, gracias por hacerme desgraciada, por joderme la vida, por hundirme una vez más. No puedo ni decir TE ODIO, porque mentiría, porque sabes, sigo siendo tan gilipollas como siempre, y sigo preguntándome que hice mal para merecer esto, sigo esperando que mi padre, aquel que con dos años me cogía en brazos y me daba arrumacos aparezca de la nada y borre todo el dolor. Sigo esperando ese padre que veo cada día por las calles, en las películas, en los anuncios... ese padre que yo nunca tuve y siempre quise, ese que nunca tendré. ¿Por qué?

agarrarse a un clavo ardiendo

Mi problema en estos últimos años es que no soy capaz de mirar hacia adelante, de dejar atrás historias y problemas. Mi vida ha ido cambiando con el paso de los días, pero sigo arrastrando lastres, los mismos lastres. No sé si consciente o insconscientemente, pero siento que hay cosas que retengo sin querer, que no consigo dejar ir aunque es lo único que debería hacer. Él es uno de ellos, él y todas las historias o recuerdos que tengo con él, deberían empezar a formar parte de mi pasado, sólo de mi pasado. No lo debería tener en el presente y mucho menos en el futuro, pero no consigo pasar página, no consigo mirar adelante sin reparar en lo que dejo tras de mí. Por un lado sé perfectamente por qué pasa esto, soy totalmente consciente de qué estoy haciendo. Él es la única persona, el único chico que ha mostrado algún interés en mí en años, el único chico que realmente me ha hecho sentir algo, que me hacía sentir deseada y lo peor es que lo sigue haciendo, sigue siendo el único que me habla de esa manera, que me pide esas cosas... y caigo una y otra vez, sin parar, deseando más, esperando que algo cambie, que algo tenga sentido. En esos momentos olvido los malos momentos, las mil lágrimas, los juegos o lo mucho que me ha dañado. Olvido que tiene novia, que no me quiere como merezco, que no se la jugará por mí. Olvido que nunca ha tenido agallas para estar a mi lado, olvido que no me conviene, que no tenemos tanto en común, que sólo sería una noche, que no me cuidará como yo quiero, que no estará ahí al despertar, abrazándome. Sería algo parecido a "A falta de pan, buenas son tortas", pero eso no funciona en el amor, no funciona nunca. No puedo seguir con esta farsa porque es el único chico que recuerda que soy una chica. No puedo dejarme caer de nuevo, no con él. Me quiere, sé que me quiere, a su manera, pero eso no es suficiente. ¿Qué pasará cuando quieras salir por ahí, cuando quieras un beso o un abrazo? ¿Qué pasará cuando quieras quedar con los amigos o llevarlo con la familia? Él nunca estará, jamás. Siempre a solas, siempre en la intimidad. Nunca te reconocerá como algo importante, no delante de los demás, nunca enfrente de sus amigos o su familia. ¿Y entonces, qué haras? Llorarás desesperadamente como siempre, hundida porque has vuelto a confiar y te han vuelto a herir, una vez más, porque será así, nada va a cambiar. ¿Y qué me dices sobre sus hábitos, su futuro, su vida? Sois distintos, muy distintos, y no puede ocupar ese vacío que tu tienes, no puede llenarte como quieres por mucho que te seduzca. Y lo sabes. Aunque igualmente sabes que sigues con este jueguecito porque es el único que sabe alegrarte en días oscuros, que te conoce y te escucha, y que te da esperanza saber que alguien como él querría estar con alguien como tú. Neus, por favor, no te dañes más, no te engañes más. No puede ser, vuestro tiempo pasó y tienes que seguir adelante, llegará, seguro que llegará. Tu corazón late desesperado porque llegue y de alguna manera lo hará, lo encontraremos, te lo prometo.

domingo, 19 de diciembre de 2010

en esta noche no estás

Despierta, quizá ya un poco dormida, estirada en mi cama, tapada, hace frío. Te recuerdo, te añoro y recuerdo tus sonrisas, las miradas, los momentos... la cama está fría, sola, es tan grande sin ti, parece que nunca se acaba, que no se calienta, que no me quiere en ella. Me siento sola, ausente, triste, no estás conmigo, no me abrazas y me susurras que me quieres. Te extraño, extraño tu cuerpo y tus manos, tus caricias, tus palabras. No se oye nada, ni el viento, sólo hace frío, mucho frío. Intento dormir pero no puedo, me faltas, de verdad te espero.
Suenan las tres menos cuarto en la lejanía, las campanas de la iglesia aún repican, puedo oírlo. Recuerdo cuando decías que habías perdido el oído, que no oías ninguna campana, reías diciendo que mis gemidos te impedían oír nada más, otras veces en cambio eran los latidos de mi corazón lo que te lo impedía. Siempre reíamos, siempre.
Oigo unos pasos, la puerta se cierra, las llaves, dejas las cosas y te acercas a la cama. Me hago la dormida, me encanta hacerlo, y tú sabes que estoy despierta pero disimulas. Dejas las cosas, te desnudas y te acuestas a mi lado, si nada, puedo notar tu piel detrás de mí, puedo sentir tu aliento en mi pelo, en mi nuca, estoy ansiosa, ardiente, desesperada. Mi alma grita: ¡tócame! Pero mis labios están sellados, esperándote. Tu mano acaricia mi hombro, baja lentamente por mi brazo, abajo, abajo, hasta llegar a mi vientre, en dónde sin más dilación baja por mi ombligo y llega a dónde quiere llegar, estremeciéndome. Hago ademán de girarme pero no me dejas, te pegas a mí, juntando mi espalda con tu pecho y me abrazas dulcemente, sin alejar tu mano de mí. Con la mano derecha agarras mi pecho derecho y acaricias mi piel, susurras mi nombre en mi oído y besas mi cuello, intensificando tus caricias, mi temperatura cada vez es más alta, mi cuerpo cada vez se tensa más. Te deseo tanto. Entonces aceleras el ritmo, tus dedos me están martirizando, al igual que tu lengua en mi cuello, sabes que es mi punto débil, me estás matando, pero no paras, no paras hasta que completamente absorta empiezo a gemir y respiro con dificultad, agarrándome a las sábanas y gritando tu nombre, como si todo fuera a estallar. Entonces sonríes y me dices te quiero, susurrando, dejando caer las letras. Me giro a besarte y entonces despierto, y no estás, la cama sigue vacía, fría, sola... y me dan ganas de llorar, pero la puerta se abre y eres tú. Confundido me miras, mientras lágrimas caen por mis mejillas y te acercas preocupado a abrazarme, sin saber qué decir. Preguntas qué ocurre. Tengo el corazón acelerado, estoy ardiendo y parezco triste. Yo sonrío, beso tus labios, "no importa -contesto- ya nada importa, estás aquí". Pero no te conformas, quieres saber que ocurre, así que te digo: "Soñaba contigo, soñaba que me acariabas, que besabas mi cuello, que estremecías mi cuerpo, estaba en la gloria hasta que desperté y me encontré sola en esta cama vacía, fría, enorme. Te deseo tanto, te he echado tanto de menos...". Entonces sonríes, en parte como satisfecho como orgulloso, y en parte dulce y cariñoso, y me abrazas, me besas y empiezas a desvestirnos, poco a poco, y cuando aún no han empezado las caricias, acaricias mi pelo, besas mi frente y mirándome a los ojos susurras: "esto no es un sueño, soy yo, y voy a hacerte tocar el cielo". Sabes una cosa, me da igual tocar el cielo, la tierra o el infierno, si es contigo, si son tus manos, puedes hacerme lo que quieras, absolutamente lo que quieras.

Deseo

Y fue fugaz, rápido, no hizo falta mucho más que una mirada para que ardiera de deseo. Una ojeada de nuevo y su sonrisa fue demasiado. Aire, necesitaba aire, respirar, pensar en otra cosa, en cualquier otra cosa. Dejar el bolso, mirar el móvil, coger la cámara, quitarse la chaqueta... y volver a entrar, volver a verle. Cosas del destino mi lugar estaba enfrente, sentada delante de él, a unos dos metros, él apenas reparaba en mí, como siempre, mejor quizás, pero yo si reparé en él, y mucho. Miré a todos los presentes, analizándolos por encima, intentando recordar sus caras y sus nombres, pero él... me daba igual su nombre, su edad o su manera de ser, aquello era demasiado, demasiado fuerte para tener sentido. No fue su físico, o quizá eso fue sólo el principio, no puede decirse que no fuera interesante, agradable a la vista, en definitiva, atractivo, pero no era eso. Era su carácter, su manera de mover las manos, de sonreír, los ojos, la mirada, la voz... era todo, cada cosa ponía un grano de arroz más en la pila y estaba por derramarse. Descubrir su edad no hizo más que aumentar mi interés, las comparaciones empezaron, y el deseo de seguir mirando, seguir preguntando, seguir mirándolo. Su manera de caminar, cómo quedaban sus tejanos, como fumaba, como reía. Todo. Absolutamente todo. Me fijé en sus ojos, un poco ambarinos, como los míos, sólo a la luz. Su incipiente manera de reír, su voz segura y tranquila y su carácter quizá fuerte, quizá seguro, como escondiéndose de algo, como un poco fachada de algo más que no ha de verse, no ha de notarse. No era un niño, eso seguro. Daba igual su edad, era un hombre, todo un hombre. Como diría yo en cualquier momento, ¡qué hombre! Realmente sí, lo era. Luego empezaron las sonrisas, las pequeñas conversaciones que quería alargar sin sentido, alguna mirada furtiva, las canciones, los bailoteos, la necesidad de sentirle cerca... pero todo era en vano, era como ser transparente y yo lo sabía. No tenía ninguna esperanza de ser visible para él, al contrario, sabía perfectamente que ni siquiera se daba cuenta de mi presencia, de que era equiparable a una mesa o un florero, pero me daba igual. No podía dejar de mirarle o pensar en cómo humedecía sus labios, como sonreía o como hablaba. La noche terminó, todo se desvanecía, y el mundo habría seguido girando como siempre si no fuera porque al despedirse, sus labios rozaron con suavidad y dulzura mi piel, porque al despedirse él, como todos, dio dos besos y pude sentir su calidez, su piel suave. Dos besos que no fueron fugaces o de mala gana, que no fueron por compromiso con rapidez o sin pensar, fueron dos besos. Rozó con su mano mi pelo y esos dos besos fueron como un final feliz de cuento que me hizo sonreír. Cuando no puedes tocar un ángel con tus manos porque te queda muy lejos, el encontrar una pluma de sus alas ya te hace feliz, al fin y al cabo es lo único a lo que puedes aspirar.

Si pudiera ser así

Cada segundo del día crea consecuencias, cada paso puede tomar dos rumbos diferentes y la elección de cada paso cambia nuestras vidas. El simple hecho de cruzar o no cruzar en rojo puede suponer el perder o coger un tren, en dónde esté el amor de tu vida, un ladrón, una bomba, el amigo que hace 13 años que no ves o los ojos de una persona desconocida que te llevarán a una pregunta, y ésta respuesta traerá otro futuro. Nada es lo que parece pero todo es lo que es, no a nuestros ojos, pero si conforme a nuestras acciones. Soy una persona sumamente complicada, difícil, igual me hundo que me levanto en menos de un día. Quizá deprimida, quizá enérgica, puede que a las dos quiera ir a bailar y a las tres no quiera moverme del sofá en ocho años. Igualmente todo, absolutamente todo, nos afecta.
Siempre que salgo, con amigos, conocidos, familia... pasan cosas, se explican cosas, se escuchan frases, conoces gente, cruzas miradas, sonrisas... y mi pequeña cabecita empieza a pensar y a pensar, y después comparo, defino y finalmente llegan conclusiones o preguntas, con o sin respuesta, pero que llevan a otros pensamientos. En estos días sólo pude pensar en mí misma, en lo que soy como persona, y en lo que represento físicamente. Sé y siento que mucha gente no ve más allá de mis kg, que muchos chicos seguramente no miran más allá de mi cuerpo, nadie se para a mirar mi sonrisa, mis ojos o mi manera de bailar, el sonido de mi voz, como me río o si soy simpática o divertida, no. Siempre se quedan ahí, en el umbral, no ven nada más que la puerta, el resto de la casa sigue vacía, cerrada, sola. Intento sonreír y hacer como que no importa, que no pasa nada, que aquel que no pasa del umbral es porque no vale la pena, que ya llegará alguien que sepa ver lo que valgo, pero entonces empiezo a caer. Me da mucho miedo que nadie cruce nunca ese umbral, me da miedo que no crean que valga la pena abrir la puerta y mirar más allá de mis kg o defectos. Me da miedo esperar en vano, hasta siempre, quedarme sola y triste llorando en silencio, que nadie vea que soy algo más que un físico imperfecto, que aún así quizá puedo competir con otras más favorecidas porque tengo mucho que dar, tengo mucho que ofrecer. Soy mujer, y aunque a veces me siento como una niña, ansío tanto sentirme una mujer, como entonces, como esas veces cuando el deseo recorría mi piel y no quería que sus manos dejaran mi cuerpo nunca. Sentirse deseada, que te falte el aire, enrojecer, que tu cuerpo arda, cada vez más caliente, anhelar sus labios y su piel, sus palabras... y también sentirme querida, comprendida, valorada. Que alguien me cuide alguna vez, ser lo más importante realmente para alguien una vez en la vida, que no se avergüencen de mí, que yo sea suficiente. Y quieres creer que pasará más de una vez, que aún no siendo un canón de belleza, ellos valorarán tus curvas, tus sonrisas, tu sinceridad, tu cariño y tantas otras cosas, quieres creer que se la jugarán por ti y que vivirás esa historia de amor y sexo que siempre quisiste, pero tantas veces piensas en que aspiras demasiado alto, en que en cuanto creas encontrar caerás en picado estampándote contra el suelo. Las miras ellas y piensas, ¿con chicas así quién iba a querer a alguien como yo? Y te entran ganas de llorar, y a veces lo haces, lloras y te compadeces, pero eso no cambia nada, no te sientes mejor, ni peor, sólo tienes miedo. Sólo buscas algo en lo que apoyarte para no caer, para seguir e intentas no pensar en ello, aunque en el fondo es lo que más ronda tu mente a lo largo del día, pero antes harías mil cosas que reconocerlo, ¿a que sí?

sábado, 18 de diciembre de 2010

Diciembre'2010

Las cosas cambian, aunque parezca mentira. No sólo mi alrededor o los amigos, o la familia, también mi manera de pensar, de ver la vida, de tomarme las cosas... todo evoluciona y ésta vez parece que para bien, a mejor, por primera vez. Hay tantas cosas que decir y que vivir, personas nuevas que conocer con las que compartir mil situaciones, pensamientos y sentimientos que empiezan a surgir dejando atrás otras cosas, situaciones que no volverán a suceder y otras que por primera vez viviré... Hace tanto que no escribo, que es como si sintiera que mis palabras están medio vacías, medio apagadas... aún despertándose de un letargo que durará unos días, porque tengo tanto que decir, tanto que he callado en estas semanas y fluye dentro de mi, tiene que salir, lo necesito... estas Navidades van a ser especiales, lo sé, esperemos que todo siga así, que poco a poco las cosas vayan saliendo, al fin y al cabo sólo pido ser feliz :)

lunes, 29 de noviembre de 2010

Echo de menos esa absurda felicidad
















La Ruta me dió todo lo que yo siempre anhelé. En esos días me sentí aceptada, comprendida y querida en los mismos términos en los que yo los quería a ellos. NO hizo falta nada, sólo nosotros y el tiempo, fue tan increíble... saber qué piensan, que sienten, que siempre estarán ahí, como una enorme familia que vive y respira contigo. Nunca jamás he sentido una felicidad tan plena como en esos días, nunca, me alegraron la vida y el corazón. No sé qué sería de mí ahora si no tuviera esa alegría cada vez que recibo noticias suyas... os echo tanto de menos. Os ncesito aquí, pero no puede ser... igualmente sé que SIEMPRE estáis conmigo. Gracias, gracias por tanto, por todo. OS QUIERO.

Backstreet Boys Incomplete



Sin duda, una de las canciones de mi vida... ojalá sólo fuera eso.

No tuvimos suerte

Recuerdo muchas cosas y duele decir que después de 18 años no consigo encontrar ni un sólo recuerdo exclusivamente bueno, ninguno. No soy capaz. Supongo que el dolor y la rabia, han nublado mi memoria y las cosas buenas que tengo, las he borrado, debe ser eso. Es cierto que recuerdo lo bien que me sentía cuando jugaba conmigo y mis amigos en el parque de la iglesia por las tardes, pero también recuerdo las broncas humillantes que me daba por ensuciarme la ropa o caerme. Tengo recuerdo de las tardes jugando en casa, divertidas, pero también sus burlas y sus gritos desde pequeña porque no era como él esperaba o había hecho o dicho algo que no debía. Recuerdo ir a comprar el diario los domingos con él, pero recuerdo lo mal que trataba a mi madre a cualquier hora del día.
Y así es mi vida... cuanto más mayor soy, menos recuerdos salvables hay, menos cosas aparentemente buenas o posiblemente buenas hay. Y entonces pienso en lo buena que podría haber sido mi vida, en cómo sería yo si hubiera tenido la oportunidad de tener un padre normal, uno con el que reír, uno que se preocupara por mí, un padre en quien confiar y que te quisiera incondicionalmente de verdad, sin peros, para siempre. Me pregunto como sería mi vida si él fuera ese padre de mi cuento, de mis sueños, ese padre cariñoso, divertido y responsable que está para ti en todo momento y en cualquier lugar. Alguien que es un pilar para ti, una ayuda en lugar de una traba. Me pregunto como sería mi vida si tuviera un padre mínimamente parecido a mi madre, cómo de diferente sería todo. Qué se sentiría en el corazón al ser mínimamente feliz de verdad, como sería cumplir 18 años sin sentir que has derramado más lágrimas de las que tienes, como debe sentirse que un padre te apoye y te defienda de quienes te hacen daño, en lugar de aliarse con ellos. Como debe sentirse cuando ves que tu padre te quiere y se siente orgulloso de ti, en lugar de humillarte e insultarte cada día. Y sobretodo, me gustaría tanto, pero tanto, tener un buen padre sólo para que mi madre tuviera un buen marido, ella se lo merece tanto. La vida ha sido demasiado injusta con mi madre, ella es todo lo bueno que una persona puede llegar a ser, y sólo ha recibido palos. No se merece eso. Se merecería un marido cariñoso, comprensivo, respetuoso y sincero, que la cuidara y la mimara como se merece, que estuviera ahí en los buenos y malos momentos, que la hiciera reír, la comprendiera, la ayudara... tal y como mi madre ha intentado hacer con él durante 20 años. Alguien como ella, para ella... pero no tuvimos suerte, no nos tocó... lo siento.
Desde pequeñita siempre soñé con una vida perfecta en un mundo perfecto, conocer a un príncipe de cuento y vivir felices para siempre. Pero la vida no es así, nunca fue de color de rosa y con los años vas dándote cuenta de las cosas, de todas las cosas.
Al principio sólo eran cosas pequeñas, absurdas, enfados sin sentido que se pasaban con los minutos y que arreglaba con una disculpa y un caramelo. Con los años las disculpas desaparecieron, pero los regalos o el dinero siguió ahí. Era su manera de hacer cómo que no había pasado nada, pero pasaba. No importaba qué hicieras o qué dijeras, nada era de su gusto, nada estaba bien, nadie era bueno, ni siquiera yo. Con los años traté de hacerme entender, de entenderle también a él, de mejorar las cosas, de arreglarlo... pero no pasó, nunca sucedió, las cosas sólo empeoraban y cada vez era peor, mucho peor. Ya no eran cosas pasajeras, era diario, a veces dos veces en el mismo día y todo. No importaba si eran días laborables, fines de semana, Navidad o vacaciones. Ya daba igual si estábamos solos, en casa, fuera o con gente, ¡qué mas da! Era humillante, no sé cuánta vergüenza llegué a pasar por su culpa, ni cuantas frases y palabras me tragué para no herirle, cuando él ha sido la persona que más daño me ha hecho en el mundo. Ya nada era posible, nada tenía sentido, estar en casa era un suplicio. Igualmente el instituto no era mejor y los amigos no veían más allá de mi burbuja y la soledad me invadía, poco a poco, tragándome hacia ella, con la rabia y el odio contenido. Gracias a dios con los años aprendí a ser fuerte, aprendi a soportar lo que jamás debería aguantar un ser humano, era eso o caer, o morir, y no quería darle esa satisfacción. Poco a poco forjé un carácter a base de golpes, a base de lágrimas y mucho dolor, no podría conmigo. El odio y la rabia pudieron conmigo, me ayudaron a subsistir y cuando acabé por entender, por ver lo que sucedía, sentí como si un gran vacío me invadiera, seguido de un dolor demasiado profundo para ser soportado, un dolor demasiado jodido como para que las lágrimas lo aliviasen. Y así, poco a poco, día tras día, arrastré ese sentimiento hasta que él decidió irse, dejarnos. Pensé que todo había acabado, que con ganas y ayuda de los que me quieren, conseguiría tirar adelante, feliz, aceptar y olvidar. Pero no, NO. Sigue aquí, más fuerte que nunca, siguiéndome en mis sueños, en las calles, en las conversaciones, en la televisión... y por si fuera poco, me llama, me envía emails y quiere verme, recordarme lo mala que es mi madre, lo mala que soy yo y que la UNICA VICTIMA es él. Ya no puedo más, por favor, que alguien pare esto, necesito ayuda, un milagro, lo que sea, pero que alguien ponga fin a esto de una vez, POR DIOS. ¿Qué hice para merecerme esta vida? ¿QUÉ HICE? ¿POR QUÉ? Que alguien me diga por qué... sólo quise tener un padre, un PADRE, porque tuvisteis que negarme también eso, ¿por qué?

No le deseo a nadie todo esto... me está destrozando, no sé qué voy a hacer.

Sabado negro

El 16 de Junio había sido el último día que lo había visto y toda yo lloraba por dentro. Me fui cinco días a Alemania y sólo yo sé lo mal que lo pasé. No importa lo mucho que me gustó Berlín o que iba con mis amigos... nadie pudo quitar esa amargura de mi corazón, me estaba resquebrajando por dentro, rompiendo una vez más. Me sentía tan mal..., y ellos acabaron arreglándolo. Una vez más fui transparente, imperceptible. Mi corazón estaba gritando destrozado y ellos no notaron nada, no se dieron cuenta de mi caída, ni siquiera fueron capaces de ver mis lágrimas o mis ojos enrojecidos. Él me miró a la cara y no fue capaz de decir nada, me ausenté durante horas y no se percataron, y ella, la única que se dio cuenta de mi estado, no fue suficiente, lo siento, pero no lo fue... porque me sentí tan sola, tan absolutamente sola... pero no importa, ya nada importa.
Llegó el verano y con él buenos momentos y sonrisas, como siempre, me recompongo y tiro adelante, pero como siempre... volvió a aparecer, más llamadas, mas emails... y yo ahí, aguantando, con buena cara, como si no pasara nada, como si todo fuera bien, ¿por qué qué podría ir mal? Y no importa como te sientas, no importa que tu mundo se desmorone por momentos, no importa que tengas ganas de morir a cada respiración, no importa que encerrarte en tu cuarto a llorar sea lo único que te permite seguir respirando una hora más. No duele que tu único pilar, al enfadarse, diga muchas cosas que no piensa, pero que duelen. NO IMPORTA. Claro que no importa, ¿ya que más da? Peor no puedo estar, ya estoy sola, muerta y totalmente rota, desangrada, ¿qué podría pasar ahora? Nada nuevo. Acostumbrarse al dolor no es fácil, pero terminas por aceptarlo, terminas por aceptar que tu vida es ésta y que por mucho que te esfuerces él no va a cambiar, ni tampoco los demás. Seguirás siendo tú, siempre tú, nunca suficiente, nunca buena, nunca nadie... él no te quiere, no te querrá nunca, y por mucho que te esfuerces para ellos seguirás siendo transparente, tan sólida y fuerte como siempre, tan distante como tú quisiste ser, tan prescindible como siempre temiste... ¿y qué?
Llegó el sábado después de tantos días, después de tantas cosas, y empezó mal, muy mal. Me enfadé con ella, mi madre, la única luz que aún tenuamente alumbra mi vida, y me fui totalmente destruida a verle. Sonrisas fingidas y temas superficiales, pensé resistir ese asalto, pero no, no pude. Él nunca se va sin decir lo que ha venido a decir, jamás te dará tregua, ¿entiendes? Y nada... soltó todo su rapapolvo, como siempre. Toda la culpa es de mi madre, el nunca le ha hecho daño a nadie, ésta es su casa... y mil cosas más, rompí a llorar, ya no puedo más, esto puede conmigo, puede con mi alma, mis fuerzas y mis ganas. Sólo quiero que termine, que se acabe de una vez, me gustaría abrir los ojos y ver que sólo ha sido una pesadilla, pero no, es el jardín de los horrores y no acaba nunca. ¿Y ahora qué? Pues a seguir haciendo tu papel, hipócrita, rota por dentro, aguantando y aguantando. 18 años de aguante, de infelicidad, de dolor, de lágrimas... y qué, todo lo que sufrí para que después una persona que te conoce de toda la vida venga a decirte que humillar a los demás es tu manera de glorificarte a ti misma. ¡Bien! ¡Perfecto! ¿Y entonces? ¿Qué hago entonces, qué me queda? Nada, acabé por desfallecer, ya no tengo ganas de seguir luchando. Ganasteis.

FCB - RMadrid


F.C. Barcelona - Real Madrid
El clásico de la Liga una vez más, un partido interesante, eso seguro.
Mañana ya publicaré qué tal ha ido, si todo va bien el Madrid ganará :)
Y sino... pues nada, aún quedan 25 jornadas y muchos puntos!

miércoles, 24 de noviembre de 2010

A M O R

MAÑANA ENTRADA SOBRE EL TEMA, PROMETIDO

Mucho por decir

A diario me vienen a la cabeza mil cosas por contar, nuevas historias, nuevos temas... pienso entre veinte y treinta veces en pensamientos o hechos concretos para publicar aquí, para escribir de verdad líneas salidas de mi alma y plasmarlas para siempre, pero entonces... tengo cosas que hacer, me pongo a leer, a ver series, veo la tv y se me van, y pierdo palabras y sentimientos. A veces tengo el tema, pero no sé como plasmarlo. A veces me da palo y lo dejo pasar, y luego me arrepiento, y ahora... viendo una vez más cosas por aquí, me acordé de este blog, de mi misma y de mi necesidad de contar cosas.
Supongo que es parte de mí, sino... no sería yo, y me enorgullezco muchísimo de ser así, de estar tan asquerosamente loca y ser tan hiper complicada. Pensé en muchas cosas estos días, como siempre, y voy reacomodando mi vida poco a poco, con bajones y días mejores, pero es así, no puede cambiar todo de la noche a la mañana, no al menos en mi vida. Yo soy toda periódica, toda por pasos, poco a poco, así que... así iremos. :)

palabras que se pierden, muchas aún por decir.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Aprender a aceptar

"Al fin y al cabo era todo lo que yo amaba en el mundo, mi única hija".
Hay que aprender a aceptar las cosas, aprender a aceptar la vida que nos ha tocado y a mí me está costando demasiado aceptar cómo es y quién es mi padre. Me cuesta no romper a llorar cuando veo a cualquier padre con su niña, cualquier película a la que se hace referencia o cualquier otro tema en que salen estos conceptos. Me cuesta y creo que nunca dejará de dolerme, dolerá menos y se desvanecerá a efectos más grandes, pero... seguiré siendo yo, siempre yo, y por tanto, seguiré esperando.
Claro que sé que no va a cambiar, y claro que no espero que todo empiece de nuevo y sea perfecto, pero soy así, un corazón débil que siempre busca que la quieran, que la cuiden... en verdad sigo siendo esa niña pequeña, descuidada, inocente y enamorada de la vida y del amor, soñadora, idealista, buscadora de príncipes de cuentos, despreocupada, absurda, incoherente y complicada... y sigo queriendo ese padre increíble que sea todo lo que necesito, alguien en quien confiar, que te quiera incondicionalmente, que te haga reír, que esté siempre ahí... pero no puede ser, no lo tengo, y NUNCA lo tendré.

Hay que aprender a aceptar.

La bella y la bestia - bella y bestia son (tema principal)

sábado, 20 de noviembre de 2010

REAL MADRID 5 - 1 ATH. BILBAO


Esto es futbol y todo lo demás SON TONTERÍAS. Gracias por este partidazo :)

30 Seconds To Mars - Closer To The Edge

POMPEU FARRA
















clase 11

Aplausos para Julio Iglesias después del frío comienzo en Chile

SANTIAGO DE CHILE (Redacción). El cantante español Julio Iglesias, después de ser recibido con frialdad por los asistentes a la cena-concierto del lunes en el selecto Club Hípico de Santiago de Chile, reconquistó al público en la actuación del martes en el Parque O’Higgins con la asistencia de casi 40.000 chilenos.

Julio Iglesias actuó primero en el selecto Club Hípico de Santiago ante 4.300 personas. El concierto empezó con problemas técnicos y de sonido, y continuó con la falta de conexión entre el cantante y los asistentes que siguieron apáticos durante la hora y cuarenta minutos que duró el recital. Para el español hubo un problema añadido, la entrada a la cena fue de 500 $ y según Julio Iglesias: “público que paga mucho, aplaude poco”.

En la segunda actuación, en el Parque O’Higgins, el cantante cautivó a los 40.000 asistentes –aunque se esperaban más de 200.000- con dos horas casi ininterrumpidas de su repertorio de baladas, ritmos brasileños y temas en diversas lenguas. Cabe destacar que en esta ocasión el precio fue mucho más “módico”: sesenta centavos de dólar.

La segunda actuación consiguió aplacar las críticas suscitadas después de su primer concierto en el país, aunque el verdadero interés de su pequeña gira en Chile fue la recaudación de fondos para “Íntegra”, una institución no gubernamental que se dedica a obras sociales.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Harta, rabiosa, enfadada... hay muchas maneras de decirlo y sólo un sentimiento en mi interior. Sí, estoy cansada y furiosa, siempre pasa lo mismo, siempre estamos igual. ¡Joder! ¿Por qué? Estoy cansada de estar esperando siempre, cansada de creer en una sinceridad que luego nunca existe. Estoy cansada de jugármela por aquellos que jamás levantarían un dedo por mí. Cansada de intentar ser siempre perfecta y atenta, detallista y cariñosa con todos, miedosa de si fallo un segundo seré desterrada para siempre. Estoy cansada de callar mil cosas y aguantar silencios para no joder a los demás. Estoy cansada de que justo cuando creo que ya hay suficiente confianza y empiezo a ser mínimamente quién soy, la gente me abandone y me haga daño, sin importarle lo más mínimo mis sentimientos. Cansada de que no valoren lo que hago o lo que soy, cansada de que yo tenga que pensar siempre en lo que puede interpretarse con mis actos o con mis palabras, previsora de todo cuanto hago y digo, pero ellos nunca piensan lo que hacen o lo que dicen dos veces, nunca se paran a evaluar qué puede significar para mí.
Joder, lo que hago lo hago porque quiero y no me arrepiento, soy así. Cierto es que acostumbro a intentar ser "perfecta" porque tengo la incesante necesidad de ser evaluada por todos, tengo la mala manera de que todo me afecta y todo me importa y constantemente tiendo a pensar que no significo lo suficiente o que no me van a querer como soy, por lo que acabo por intentar hacerme querer a veces demasiado. Pero joder, una cosa es que yo sea imbécil y jodidamente complicada, y otra muy distinta es que siempre que alguien me conoce mínimamente acabe por aprovechar lo que sabe de mí para joderme bien jodida. No, hasta aquí hemos llegado. Sabes qué, tengo ganas de mandarlos a la mierda, de echarlos de una puta vez de mi vida y dejarles con la puerta en los morros. Tengo ganas de gritarles muchas cosas y plantarme para siempre, harta de mentiras, suposiciones y contrariedades varias. Harta de ser siempre la que tiene que hacer mil cosas, la que aguanta, comprende y ayuda a todos. Harta de tener que decir 2938 veces las cosas para que mínimamente se den cuenta de qué existo o de qué estoy. Estoy cansada de todo. Cansada de que cuando las cosas van mal yo me muerda la lengua para no herir, y a mi se me tache de todo cuanto existe. Cansada de que me llamen prepotente, sabionda, de que me creo más que los demás, que me gusta humillarles, que soy una egoísta, que sólo me preocupo de mi "feliz" vida, que no sé vivir con nadie, que voy de víctima, que soy una mentirosa...
Se acabó. Ahora mismo pondría todas esas palabras en un papel y las quemaría, con todas esas frases preciosas y jodidamente agradables que mi padre me ha grabado a fuego durante tantos años, y para finalizar... me hiría como dos años por ahí, a ver mundo, sin llamar, sin venir, sola, sin nadie, porque si ellos no me necesitan y pueden vivir sin mí, yo también podré soportarlo y aprender, ¿o no? Porque yo estaré jodidamente rota y dolorida, pero tengo orgullo, eso nadie puede dudarlo, además no se te olvide: SOY NEUS CAMARA, nadie podrá JAMAS conmigo.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Resquebrajada

Un escaparate cualquiera de esa gran avenida llena de tiendas. Una de tantas tardes de invierno en que caminas tranquilamente entre la gente, con un poco de frío, pero feliz, tu propio corazón calienta tu alma. Entonces te paras en una tienda nueva, nunca jamás la habías visto, está toda llena de muebles y cosas antiguas, pero tan bien conservadas que llama toda tu atención. Entras. Hay mil lámparas, armarios, cojines, plata... hueles y te viene ese olor a antigüedad, a viejo, te recuerda quizá a tu abuela y a tu niñez. Entonces bajas al sótano y hay juguetes, miles de juguetes, sobretodo de madera y ojalata, esos trastos que tanta gracia te hacen, que te llevan a un mundo que tú nunca conociste. Y llegas a la zona más interesante, las muñecas, aquellas muñecas que aunque sean de otra época, de otro siglo, siempre serán muñecas, con sus caritas sonrosadas y esos vestidos tan bonitos... esas muñecas que siempre serán icono de esa niñez, de esa infancia que en muchos momentos de tu vida echas de menos. Entonces la ves, es una muñeca de porcelana, bien vestida y peinada, con sus rizos de color oro y sus ojos azules. Lleva un paraguas y un sombrero a juego, unas botitas negras y un conjunto precioso. No dudas y te la llevas a casa, en tu estantería, un recuerdo más, ha sido una ganga. Y entonces, te paras más de un minuto a mirarla y te llama la atención esas marcas en su "piel". Coges un trapo para limpiarla y entonces es cuando te das cuenta: está rota. No rota en sí, sino que alguna vez se rompió y alguien volvió a pegarla, pero se le notan todos los pedazos. La desvistes, por curiosidad, toda ella está llena de esas pequeñas marcas que en un primer momento no viste, entonces sientes pena por ella, por esa muñequita que han recompuesto. ¿Y sabes qué? Sólo está pegada, sigue siendo una muñeca rota y siempre lo será. Esas marcas JAMAS se irán, siempre tendrá en su cuerpo los pedazos de ella misma, siempre estará resquebrajada.

Así es como me siento en muchas ocasiones... una muñeca rota entre tantas, resquebrajada y rota, pegada de nuevo para que no se note, igual a las demás a primera vista, pero en el momento en que miras un poco más, no puedo negarlo, se ve... estoy rota, resquebrajada... y como una pequeña muñeca de porcelana: vacía. Tengo ganas de llorar...

Chuck & Blair - Can't break it to my heart

No hay duda de que el amor duele, pero qué sería de nosotros sin amor.

martes, 9 de noviembre de 2010

Quizá mi vida es monotemática, quizá no tengo nada más que decir más allá de aquello que sufro, aquello que siento en el fondo de mi alma. Quizá sólo soy un reflejo de muchas cosas mas importantes que suceden a cada segundo y que no paro a contemplar, sumida en mi dolor. Quizá me estoy perdiendo mi vida a base de recordar y volver a pensar en tantas cosas, que sólo consiguen herirme en lo más profundo... quizá, quizá yo misma soy la que pone trabas y abre abismos, la que me está matando poco a poco. Pero, por dentro, siento esa necesidad de volver al principio, de seguir preguntándome por qué, de seguir aquí, esperando a que todo cambie, a que sólo sea un mal sueño, a que siga siendo esa niña que soñaba con principes de cuentos. Sigo esperandole, sigo con los brazos bien abiertos, sigo aquí, sentada, recordando y llorando por algo que nunca sucederá, por algo que por mucho que quiera que pase no va a pasar. Sigo haciéndome daño, sigo amargándome esperando, sola, sin nada que poder hacer... duele, duele muchísimo.
Y suena una nana en la habitación, llena cada milímetro de una extraña sensación. Mis ojos se empañan de lágrimas y mi corazón se paraliza, como tantas otras veces. Dejo de respirar y contengo mi dolor, una vez más, ya no hay vuelta atrás, no se puede cambiar el pasado. No volveré a ser un bebé, no tendré la oportunidad de tener otra infancia, no podré crear recuerdos de lo que me gustaría haber vivido... porque ya está hecho, sucedió así. Nunca recordarás ese amor incondicional de alguien que te quiere por encima de todo. Nunca tendrás una imagen tierna y admirable de ese padre, nunca será un modelo ejemplar para ti, nunca te sentirás querida, nunca serás su orgullo, nunca sonreirás al pensar en él. Nunca tendrás lo que siempre andas buscando, no vas a conseguir lo único que pides, él nunca te va a querer como tu querrías que lo hiciera, él nunca va a ser el padre que tu hubieras querido... y cuanto antes lo aceptes antes dejaras de llorar en silencio en tu habitación, escuchando esa nana que te desgarra las entrañas. Crece y entiende que eso no va a pasar, que él es así y que no va a cambiar.

Lo hubiera dado todo por una infancia como la de cualquiera. No sabes lo que hubiera hecho por tener un padre como el de tantas niñas, ese padre preocupado y cariñoso, bromista, que te cuida y te comprende, el padre que te castiga para que aprendas, el que te discute cuando no tienes razón, pero que ante todo se preocupa por ti. Ese que lo daría todo por su hija, que la trata como a una reina y la consiente sin querer, ese padre que le ha dado lo mejor que tiene: su amor incondicional, ese padre que siempre está ahí y que es un refugio para cualquier ocasión. Ese padre que ante todo ES PADRE. Creo que nunca voy a poder superarlo...
No se puede hundir lo que ya está en el fondo.
No puede matarse aquello que ya no tiene vida.
No puedo sangrar un corazón que esta vacío.
¿Y qué importa, qué decir? SILENCIOS.
No tengo ganas de respirar, sólo apetece llorar y darme cuenta una vez más que estoy seca, que ya no tengo ni lágrimas, que pudieron conmigo.

Ganasteis. ¿Estáis satisfechos?

LETRA

I wait for the postman to bring me a letter
I wait for the good Lord to make me feel better
And I carry the weight of the world on my shoulders
A family in crisis that only grows older

Why'd you have to go
Why'd you have to go
Why'd you have to go

Daughter to father, daughter to father
I am broken but I am hoping
Daughter to father, daughter to father
I am crying, a part of me is dying and
These are, these are
The confessions of a broken heart

And I wear all your old clothes, your polo sweater
I dream of another you
The one who would never (never)
Leave me alone to pick up the pieces
A daddy to hold me, that's what I needed

So why'd you have to go
Why'd you have to go
Why'd you have to go!!

Daughter to father, daughter to father
I don't know you, but I still want to
Daughter to father, daughter to father
Tell me the truth, did you ever love me
Cause these are, these are
The confessions of a broken heart

I love you,
I love you
I love you
I....!!!!!
I love you!!

Daughter to father, daughter to father
I don't know you, but I still want to
Daughter to father, daughter to father
Tell me the truth...
Did you ever love me!!!?
Did you ever love me?
These are.....
The confessions...of a broken heart

Ohhh....yeah

I wait for the postman to bring me a letter..

Confessions of a Broken Heart (Daughter to Father) - Lindsay Lohan

Sí, sigo llorando, ya he gastado 4 pañuelos y tengo toda la cara enrojecida, suena música triste y sólo me alumbra la luz de mi portátil. Son las dos de la mañana y sigo aquí, descargando mi absurda vida y mi asqueroso vacío emocional, mi jodida vida hecha pedazos.
Es culpa mía, lo sé. No tendría que afectarme tanto, no tengo porque estar así, pero lo estoy. En parte esta sensación de soledad y de tristeza la tengo porque quiero, ¿no? PUES SI, debe ser eso. Pero ahora mismo no me importa lo más mínimo, estoy acostumbrada a ser lo peor, a no ser nada, absolutamente nada, así que por una vez más en que mi propia existencia no valga una mierda tampoco es que me vaya a importar. Puede que lo que cosecho es lo que siembro, puede que toda la culpa sea mía y me ampare en los demás para que nada de lo que ocurre tenga que ver conmigo, yo sólo soy una víctima. Pues quizás, pero ahora mismo me importa una mierda. Estoy cansada, muy cansada. Siempre estoy sufriendo, por una cosa o por otra, siempre acabo aquí, sólo recompensada por el alivio que me supone escribir 4 líneas en este blog, diciendo la verdad sólo cuando estoy aquí, enfrente de esta pantalla iluminada. Siempre pasa lo mismo, las personas que quiero acaban por darme la puñalada trapera, da igual quién o cómo, siempre pasa, y aunque por un lado ya no me sorprende, eso no significa que no me duela, aunque es difícil hundir aquello que ya ha tocado fondo.
No importa lo que haga, lo que diga... nunca se acuerdan de todo lo que vivimos, de lo mucho que he hecho por las personas a las que quiero (que lo hago siempre porque quiero y no me arrepiento), nunca recuerdan nada, sólo aquello que a ELLOS les duele, sólo lo que pueden reprocharme... sólo eso. Y estoy cansada, estoy harta. Sólo ellos sufren, sólo ellos sienten, sólo ellos tienen razón. Y el resto, nunca hace nada, nunca dice nada, sólo mira y calla. ESTOY HARTA, ya no puedo más. Si quieren matarme, que empiecen, que digan de una vez lo que pensaron, lo que sienten conmigo, que tengan huevos a decirme a la cara la mierda de persona que soy y lo poco que valgo, que acaben conmigo de una vez, ya no importa, ya me da igual. ¿Qué más da? ¿Qué cambiaría si yo no estuviera? No me necesitan, no soy indispensable para nadie, acabarían por olvidarme, lo sé. Nunca he sido lo suficiente, no importa cuanto me esfuerce por intentarlo, por integrarme, por gustarles... nunca encajo, nunca valgo la pena. Ya no sé si es por mi físico, mi intelecto, mi personalidad... o por todo en conjunto, y total, ¿qué mas da? Igualmente, sea por lo que sea, nada va a cambiar. Tu seguirás aquí, sintiéndote sola, ellos viviendo su vida. Tu seguirás aquí, hecha pedazos y sonríendo para no hacer sentir mal a los demás, intentando agradarles y hacerles felices a todos, para que te quieran, para que te valoren mínimamente, que se sientan orgullosos de ti, que te admiren... por poco que sea. No importa lo mucho que te esfuerces por seguir adelante y poner buena cara, aceptar lo bueno y lo malo y luchar por cada segundo, incluso por aquellos en que simplemente respirar duele... No importa, tú no importas. TENLO CLARO.

Sólo tengo ganas de llorar... lo siento.
Quiero ser esa niña que sonríe ajena a todo, cogida de la mano de su querido papá que tanto la quiere. Quiero unos recuerdos que me hagan sonreír, que me hagan reír y llorar de alegría. Quiero una adolescencia llena de discusiones sin importancia y momentos increíbles que nunca olvidar. Quiero vacaciones con un padre, cumpleaños con un padre, una familia compuesta por un padre y una madre, un núcleo de verdad. Quiero abrazar a mi padre el día que me dijeron que me habían cogido en la universidad, contarle todo lo que me importa y lo que me da miedo. Quiero hablarle de mi primer novio, presentárselo y oír como le dice "cuidado lo que haces con mi pequeña". Quiero pasar mil cosas a su lado, quiero que esté cuando tenga mi primer hijo y todos los que vengan después, quiero envejecer a su lado y llorar absolutamente desolada el día en que no esté. Ir a poner flores en su tumba y contarle todo lo que me ocurra porque sigue aquí conmigo. Quiero aquel superhéroe que lo significaba todo para mí, quiero un padre mimoso y cariñoso que me considerara su princesa. Alguien que se jugara todo por ti, alguien que te quisiera incondicionalmente y de verdad, UN PADRE. Quiero gritar te quiero y sentirlo, quiero ser feliz. Quiero... quiero... Sólo quería un padre, una vida normal. ¿Tan díficil era? ¿TAN DIFICIL?

Y ahora... quiero olvidar, poder pasar página, dejar de sentir este vacío enorme en mi pecho, dejar de tener ganas de llorar cada dos o tres segundos. Dejar de sentirme culpable, de preguntarme por qué... NO SE LO DESEO A NADIE. Esto no tiene nombre, es absolutamente horrible, te parte en dos.

Miley Cyrus - When I Look At You

Hoy

Hoy sentía ganas de llorar hasta explotar, pero también tenía ganas de gritar, de enfadarme y decir muchas cosas, de soltar cosas que tengo guardadas y que nunca dije, pero una vez más, el silencio se apoderó de todo y mis ojos están secos. Ya no hay lágrimas como antes, sigue siendo fácil, pero me niego, me controlo mucho más y me escondo tras esta fachada de mujer fuerte, sin problemas. Soy sólo un pedazo de mí misma, una coraza de acero que no muestra nada más que lo que tiene que mostrar, no hay sinceridad o sentimientos, sólo fortaleza y sonrisas fingidas. Estoy echa pedazos, pero nadie quiere oír eso, nadie quiere saber realmente cómo estoy, porque nadie está preparado para escuchar mi sincera respuesta, ni siquiera ella. Ni siquiera yo estoy preparada para oír a mi propio corazón, aún duele todo demasiado, aún sangran las heridas demasiado como para empezar a correr, puede pasar que al hacer ese esfuerzo se abran de nuevo y caiga destrozada sin vuelta atrás.

Siento ganas de encerrarme en una sala oscura, con un tenue rayo de luz, sólo con agua, y sentada agarrando mis rodillas poder llorar en silencio durante horas, días, meses... y gritar, gritar hasta desgarrarme la voz... siento mis pedazos, aquí dentro. No soy feliz, no es cierto, no te mientas. Y lo peor, tengo miedo a no serlo nunca, tengo mucho miedo. Como siempre... vuelven mis miedos, mis pesadillas, mis reflexiones y tantas otras cosas, porque pasó, de nuevo. De nuevo alguien a quien he querido muchísimo durante muchos años resquebrajó mi dolido corazón, de nuevo alguien abrió las heridas y me juzgó. Una de tantas... ¿no? Me encantaría que mis palabras fueran ciertas, me encantaría sentir de verdad "que no me ha afectado y que todo va bien", pero es todo mentira. Han vuelto mis fantasmas, como no, las preguntas con respuesta, las lágrimas, el miedo, la rabia, la tristeza... y mi ansiada soledad.

Me siento tan sola... tan increíblemente incomprendida, tan infeliz. ¿Por qué? ¿Por qué siempre yo, por qué nunca cuento para nadie? ¿Por qué nadie apuesta por mí, por qué no puedo se suficiente para alguien, por qué nadie trata de entenderme o de quererme tal cual soy? ¿Por qué no valgo, por qué no me quieren? ¿POR QUÉ NO ME QUIEREN? ¿POR QUÉ? ¿Qué hice mal? En momentos así siempre pienso que deben tener razón, son demasiados para que la equivocada sea yo... algo malo debo tener, quizá si es verdad que me creo superior y en realidad soy una mierda, al fin y al cabo mi padre tendría sus razones para decirlo. No puedo... en serio, no puedo más. Estoy hecha pedazos por dentro, cada vez más, cada golpe es más duro... y me siento rota, sin sentido y sin rumbo. Quisiera dormir y no despertar en mucho tiempo, quizá así dejaría de doler tantísimo...

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Cazadores Oscuros - Sherrilyn Kenyon

Una de las mejores sagas de la historia. Aún me quedan algunos por leer, pero quería publicar aquí la lista de los libros, tanto en inglés como en castellano, para seguir un orden cronológico de los que tengo y hacer una especie de crítica-resumen-opinión personal sobre cada uno de ellos, además intentaré buscar a un personaje conocido que pueda acercarse a la belleza sobrenatural de nuestros queridos protagonistas :)

La serie es la siguiente:

- Un amante de ensueño – Julian de Macedonia

2º - Dragonswan

3º - Placeres de la noche – Kirian de Tracia

4º - El abrazo de la noche – Talon de los Morrigantes

5º - Phantom lover

6º - Bailando con el diablo – Zarek de Mohesia

7º - El beso de la noche – Wulf Trywagsson

8º - El juego de la noche – Vane Kattalakis

9º - Winter born

10º - Disfruta de la noche – Valerio Magno

11º - Pecados de la noche - Alexion

12º - Second chances

13º - Desnuda la noche – Wren Trigarian

14º - La cara oscura de la luna – Ravyn Kontis

15º - A hard day's Night-Searcher

16º - Amor al primer mordisco - Hasta que la muerte nos separe

17º - Fear the darkness

18º - El cazador de sueños

19º - El diablo puede llorar

20º - La luna de la medianoche -

21º - Atrapando un sueño - Xypher

22º - Aquerón

23º - One silent night

24º - Shadow of the Moon

25º - Dream Warrior

26º - Bad moon rising

27º - No Mercy

En rojo están los títulos de los libros que ya tengo, aunque me queda por terminar el de Ravyn Kontis, que estoy en ello. Así que... lo dicho, ya iré haciendo. :)

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