domingo, 30 de enero de 2011

Fantasías sexuales de las mujeres

Navegando, he encontrado una web que es bastante completa. Tiene ideas y artículos sobre aquellos temas que más nos afectan en el periodo de adolescencia y juventud. Puedes encontrar lo que quieras sobre salud, moda, belleza y sexo. Bastante bien, sí... pero como las cabras tiran para el monte, yo tiro para mi mejor tema: el sexo.

Fisgoneando un poco, he encontrado un par de artículos que creo que vale la pena destacar:

LAS 10 FANTASÍAS MÁS REPETIDAS DE LAS MUJERES

Nº 1: Dominación: Ella dominando a un hombre.

Sí, ciertamente todas deseamos llevar las riendas alguna vez durante una relación sexual, sea o no con nuestra pareja. El hecho de elegir qué, cómo y cuándo nos pone, nos excita. Ser nosotras las que decidamos, las que hablemos, las que tengamos el control. Este tipo de fantasía suele referirse a dos hechos totalmente contrarios.

Por una parte tenemos la fantasía con el hombre dominante, un hombre alto, fuerte... el típico hombre que llevaría las riendas en una relación de cama. Éste es atado o inmovilizado de alguna manera, ya de que por sí no es alguien que se deje dominar. En esta fantasía el pretenderá desatarse y hacernos mil cosas, mientras nosotras sentadas sobre él llevamos el ritmo, le mordemos o nos masturbamos mirándole a los ojos, haciéndole desearnos, más y más, enseñando esa faceta pícara y excitante que normalmente no mostramos. Es como atar a la fiera que hay en él para poder sacar también la nuestra, una manera de hacerse desear.

La otra fantasía posible es aquella en que el hombre al que dominamos es un virgen más joven que nosotros o un chico tímido o poco experimentado. Al no llevar él el control por miedo o vergüenza, nuestra faceta más sexual sale a la luz. El sexo no tiene porque ser agresivo o fiero, pero sí será un sexo en el que la mujer domine totalmente la situación. Jugaremos con su excitación, diremos cosas candentes en su oído, desabotonaremos lentamente nuestra blusa, quitaremos con maestría su pantalón... casi siempre estos sueños pasan por hacer un sexo oral maestro en el que el chico pierda el sentido. Lo que normalmente no ocurre, es una visión realista de los hechos por parte de la que fantasea. En caso de que esto sucediera, él seguramente se correría en poco tiempo y los nervios le pasarían una mala pasada. En nuestras fantasías, el será todo un fiera y aguantará tanto o más que nosotras. :)

Nº2: Dominación: Ella dominada por un hombre.

Esta es básica. La agresividad y la fuerza en este tipo de fantasías dependen de cada uno, pero lo fundamental es el control que ejerce el hombre sobre nosotras. También hay dos grupos diferenciados básicos en esta fantasía.

Por un lado tenemos la fantasía en la cual somos inocentes y estamos nerviosas, y un hombre más mayor y experimentado nos lleva a un mundo de placeres en el cual en todo momento el tiene el mando. Hará y deshará lo que quiera. De una manera quizá un poco diferente de decirlo: es el sueño en que alguien nos pervierte, cambia nuestra pureza y nos lleva a un lugar lujurioso.

Y por el otro, aparece una persona de nuestra edad, o en muchos casos más joven que aflora esa parte más lasciva de nuestro ser. Casi siempre se representa con escenas de sexo salvaje de pie o estirados, en las cuales el hombre se sitúa detrás y agarra sensualmente nuestro cabello, mientras mordisquea el hombre y grita cosas obscenas.

Nº3: Escala de poder: Profesor/Estudiante; Jefe/Secretaria.

Típica no, lo siguiente. Puede resultar machista, pero es verdad que nos pone esa autoridad que hay y también la prohibición. Ser en parte un poco coaccionadas por el hecho de que él puede "mandarnos", aún sabiendo que en nuestro interior lo deseamos tanto o más que ellos.

Nº4: Sexo con desconocidos: Un encuentro fugaz con un total desconocido en la calle.

El mayor deseo por la mayoría de mujeres que ellas mismas se niegan. ¿Por qué? La culpabilidad que sentirían después de tener sexo sin ataduras por puro gusto les corroe, esto se debe a la alta carga moral que tenemos auto asimilada las mujeres en esta sociedad.

Muchas de estas fantasías van unidas con hacerlo en lugares públicos o en el coche, algo fugaz pero placentero. Es el momento en que ella puede desinhibirse y adoptar el papel que más le apetezca. No tiene que ser o representar nada, sólo disfrutar.

Nº5: Trio: Trio con otra mujer y un hombre.

Muchas mujeres sienten la necesidad de experimentar con otra mujer. Puesto que una relación estrictamente con otra mujer las dejaría en un lugar extraño, muchas tienen a imaginar una relación a tres bandas en la que el tercer individuo es una mujer. Es una manera de explorar otras cosas. Eso sí, en este contexto entre la segunda mujer y el novio o chico integrante de la relación apenas habrá contacto, ambos están a disposición de ella, no es realmente un juego a 3 bandas.

Nº6: Trio: Trio con dos hombres.

En este tipo de fantasías la mujer se siente el centro de atención, deseada y acompañada de dos hombres viriles dispuestos a satisfacerla plenamente. Los dos hombres son completamente heterosexuales, por lo que no habrá ningún tipo de contacto entre ellos (aunque también es verdad que a muchas mujeres les excita muchísimo ver relaciones sexuales entre hombres).

Ella es el objeto de deseo. Suele desinhibirse totalmente y pensar en cosas que normalmente no haría, como hacerle sexo oral a un hombre mientras otro la penetra, o incluso la doble penetración. Muchas mujeres sienten verdadera curiosidad por practicarla, pero el miedo al dolor y la moral se interponen entre sus deseos y su vida real.

Nº7: Voyeur: Ver a demás personas practicando el sexo.

Esta es una fantasía asexual, tanto hombres como mujeres fantaseamos muchas veces con ver a otra pareja en acción, ya sea a sabiendas o a escondidas. Aunque también hay que reconocer que excita bastante más a los hombres que a las mujeres en general, particularmente depende de la pareja que esté siendo espiada o del contexto pueden ser ellas las más interesadas.

Nº8: Violación: Ser forzadas a practicar sexo indecente y violento.

Como ya antes hemos dicho, la moral en la mujer está muy presente. El hecho de que todo aquello que hace luego será minuciosamente sopesado la hace retroceder en incontables decisiones a lo largo de su vida sexual.

Esta fantasía es común en el 99% de las mujeres. Un hombre seguro y fuerte lleva las riendas y ante la primera negativa de la mujer, en lugar de parar, prosigue, llevándola a un lugar alejado o incluso en una pared en medio de la calle. Afloran los instintos más básicos de la mujer, la cual está completamente excitada y ardiendo en deseos de seguir y seguir, mientras que su mente racional le dice una y otra vez que no debe, que eso no está bien. En algún punto, toda mujer anhela sacar ese punto indecente, ese sexo salvaje y lascivo que desate en ella un placer diferente, desconocido. Aquí a ella se le permite ser traviesa y disfrutar plenamente, cosa que no llega a permitirse abiertamente en la sociedad.

Nº9: Exhibicionismo: Rodar una película Porno.

Como no, ser observada y follar con una estrella del porno. Sí, esta es común, muy común. En primer lugar lo más importante es el deseo, les excita ser deseadas por una gran parte de la sociedad. Quizá el hecho de ser grabadas no les apasiona, pero sí lo que eso conlleva. Ser divas ardientes, que a su paso las deseen, sentirse sexys... y en segundo lugar, muchas además, fantasean con algunos de los hombres que forman parte del panorama del porno. Hombres fuertes, con un tamaño fuera de lo común con los que pasar un día inolvidable.

Nº10: Exhibicionismo: Convertirse en una Stripper.

No tanto a nivel profesional, pero sí en plan casero. El hecho de bailar para alguien y sentir su deseo y excitación, hace que la mujer tome el control. Estar segura de ella misma y sentirse atractiva la hará feliz y también la excitará. No obstante, algunas sí desean o fantasean con ser stripper en un bar o un local, siendo el centro de todas las miradas, ver pero no tocar. Ese punto de control las volverá locas.


Y como soy una chica muy, muy rara... voy a hacer un relato de los míos de cada fantasía, para ilustrar más que nada este tema, y por otro lado... para volver a mi mundillo, que hace días que no escribo sobre esto. =)

Tara Lynn


















Porque las mujeres somos así, con curvas, kg de más e imperfecciones, pero todo y con eso, somos guapas, atractivas y sexys :) No todo el mundo puede basarse en unos cánones de delgadez que en la vida real no se cumplen, porque acaso vas a decirme que esta chica ¿no es guapísima? Por un mundo realista! :)

Me encantan estas fotos :)

sábado, 29 de enero de 2011

mar, sol, tranquilidad... :)


Como ansío esos días, esos momentos, el rumor del mar, el viento tranquilo, el sol brillante... la playa y sobretodo Sitges. Sé que en cuanto tenga un ratito, unos días de esos de no hacer nada, pillaré el tren, mi cámara y un libro con papel y lápiz y desapareceré entre esas calles... me siento tan feliz, tan libre.. :)

Miedos

Y yo, ¿a qué puedo aspirar?
Creo que estar en mi universidad me ha abierto a un mundo en el que me siento aún más invisible. Reafirmo que me enorgullezco de ser quién soy y de tener las virtudes que tengo, pero sé que el mundo es el mundo, y los chicos son chicos. No importa demasiado qué tengo de especial cuando hay otras ochenta chicas a mi alrededor que tienen tanto o más que yo, y por si fuera poco, resaltan muchísimo más. Me siento como una margarita entre mil rosales, ¿alguien me querría a mí antes que a ellas? Sé que si esto lo lee más de una persona, van a tener ganas de pegarme un par de guantazos, pero lo siento... tenía que decirlo. A veces me derrumbo en mi habitación pensando en mi futuro y en qué puede suceder. No paro de pensar en estos cánones, en la sociedad que me rodea, en mi reflejo en el espejo... y cada vez me siento más insegura, más incómoda. Siento que no puedo competir, que directamente me vuelvo transparente en un mundo que no es para mí. Tengo miedo de quedarme sola, miedo de no encontrar esa mirada que me haga sonreír, miedo de que nadie vea en mí algo más... miedo de no ser suficiente.

viernes, 28 de enero de 2011

Marta









Marta. Martita, Martilú, Martusky... ¿qué decir? Lo sabes todo. Verte hoy me ha hecho sonreír, nunca pensé que os echaría tantísimo de menos, que sentiría esa conexión tan fuerte al veros, esa felicidad en el fondo de mi corazón por compartir una sonrisa. Gracias por tantas cosas... yo sé que no podría vivir sin tenerte en mi vida, sin disfrutar de nuestro tiempo juntas y estar ahí para todo lo que necesites, siempre, porque eres parte de mí, siempre lo serás.

Te quiero más de lo que puedo explicar con palabras. Siempre, sólo siempre.
¿Quién me habría dicho a mí hace dos años que la vida daría tantas vueltas? Ahora mi casa sólo es de dos, ya no hay gritos a las tantas de la noche, no me escondo en mi cuarto con la música escandalosamente alta en mis auriculares, puedo salir y entrar tranquilamente, no me siento echa polvo cada vez que tengo que volver aquí, mi vida empieza a tener sentido, duermo más tranquila, no me sienta mal la comida cada dos por tres...
Y es una pena que el remedio de todos los males haya sido que él ya no está. Horrible pensar en cómo una persona que debería ser un pilar muy fuerte en tu vida se puede convertir en la peor de tus pesadillas. Tengo vida, ¡por dios no sabéis lo que es eso! Por una parte me alegro de que tanta gente a la que quiero no pueda comprenderme, pero por otra tengo a veces la necesidad de hablar con alguien que pueda llegar a entender lo que siento. Supongo que para quienes han vivido en una familia normal, un núcleo familiar realmente firme, esto no tiene ningún sentido. Para mí en cambio, mi vida cobra sentido ahora. Ahora vivo, antes sobrevivía. Y no sabéis lo feliz que me hace saber lo que es vivir. Saber lo que es encontrar en tu casa tu refugio, no tener constantemente problemas y peleas, no llorar cada noche en silencio en tu cuarto, no tener pánico a volver a según que horas a casa, no tener que decir que no una y otra vez cuando te invitan a salir por ahí o te dicen de quedar, no poder visitar a la familia ni a tus amigos... ahora vivo, y por primera vez en mucho tiempo las cosas van bien, realmente bien. Sólo queda un pequeño problema que espero solucionar pronto. Y bueno... me quedan muchos muchos muchos años para disfrutar con vosotros, GRACIAS.

(L)

Esto y aquello

Entonces, ¿todo se resume a esto?
Esta ha sido la gran pregunta. Miles ha habido de respuestas, todas diferentes, únicas, describiendo a quienes la contestaban. Sólo entonces pudimos pararnos a pensar... ¿y qué es "esto"? La verdad: "esto" es lo que tú quieres que sea, lo que tu crees que es. No hay más. No hay un blanco o un negro. No hay verdad o mentira. No hay nada más de lo que tú quieras ver o leer. Sólo es una palabra, una pregunta, y ha dado de sí lo que nadie esperaba. ¿Por qué? Pues sencillamente porque cada uno tiene su mundo, su vida, sus pensamientos... todos pasamos por ese momento en que una ráfaga de viento, una ola o un sonido significan mucho más de lo que son, o al contrario, son mucho más de lo que significan. Porque sin ser absurda, hay muchas cosas en la vida que son muy relativas, y esta definitivamente lo es. Puede que en una palabra tú sólo veas letras o caracteres o tinta con forma, y otro vea ahí dolor, tristeza, sufrimiento, agonía... o por el contrario, amor, cariño, confianza. Nada tiene un sentido estricto inquebrantable. Nada. Quizá es esa manía humana nuestra de querer abarcarlo todo de una manera imposible, dictando reglas y normas universales para todas las cosas lo que nos está haciendo fallar. Sin lugar a dudas... tu vida puede ser como tú quieras que sea, y esto al igual que aquello representarán lo que tu veas en ellos, habrá palabras que serán recuerdos, músicas que serán personas y días que serán un mundo. Sólo... déjate llevar.

Libertades

Libertad de expresión.
Libertad de pensamiento.
Ni un sólo lugar al que no poder ir.
Ser sexualmente quienes somos.
Poder elegir lo que queremos ser y lo que no.
Eliminar barreras y muros sin sentido.
Cambiar el mundo.
Romper reglas.
Ser uno mismo.

¿Cuántas veces dijimos eso y cuántas veces realmente hicimos algo para cumplir alguno de esos puntos de manera real? Cierto. Es así. Idealistas o utópicos, como queráis, pero muchas de estas cosas siempre se quedan en la chistera, ¿o no? Todos soñamos con mundos perfectos en dónde todo es posible y nada está vetado, pero a la hora de la verdad: ¿QUÉ HACEMOS NOSOTROS PARA CAMBIAR? Fácil quejarse, difícil moverse. Seguimos tejiendo la red de nuestra propia telaraña, limpiando los barrotes de la jaula que nos oprime en lugar de intentar abrir una rendija por la que poder escapar de una vez, para siempre. Pero la vida es un juego, ¿verdad? Sí. Todos lo sabemos. Es como un tira y afloja. Un no parar. Adelante. Atrás. Adelante. ¿Atrás? ¿Por qué retroceder? Es lo fácil, lo que siempre se ha hecho. ¿Y si rompes con eso? Transgredir. Arriesgarse. Cambiar. Nadie dijo que fuera fácil. Nadie dijo que costara poco o que fuera cosa de un sólo día, pero sólo nosotros podemos cambiar ese futuro. Sólo nosotros podemos. Nosotros. Tenemos nuestra vida en nuestras manos, de nosotros depende seguir o cambiar. Tirar o aflojar. No es libertad de pensamiento o libertad de expresión. No es ser homosexual o hetero. No es vivir aquí o allá, hablar inglés o chino. No. Sólo consiste en dar un paso más, hacia adelante pero no en la línea marcada, sino hacia dónde se quiera. Romper. Girar. Ser libre de los pies a la cabeza. Desde que despertamos hasta que dormimos. Incluso en sueños. No tener que cuestionarse a cada momento lo que somos o lo qué decimos. No tener que pensar en tantas cosas inútiles que luego no sirven para nada. Sólo ser. Ser. Sin ofender, dañar o alterar a los demás, liberándonos a nosotros mismos de nuestro propio yugo. Abriendo nuestra puerta, no la de los otros, ni la del mundo. Somos los primeros que tenemos que avanzar para que pueda haber un cambio real. Sólo empezando por nosotros mismos cambiará algo, y eso pasa simplemente por la aceptación de nuestras ideas, pensamientos, sueños y virtudes. Como también de nuestros fallos, defectos, mentiras y errores. Aceptarse es el primer paso, ¿tú ya te has mirado bien en un espejo? Mírate, y si te das la oportunidad... serás capaz de ver mucho más de lo que hay a simple vista.

martes, 25 de enero de 2011

acaso, ¿todo fue un sueño?

A veces me despierto con el sabor de tus labios aún fresco en los míos, con tu piel al lado de mi piel, siento tu aliento en mi nuca, tus manos en mi cuerpo... ¿estás aún aquí? No, sólo es un sueño. Otra vez me encuentro soñando contigo, otra vez. No consigo olvidar el roce de tus labios, el olor de tu pelo, tu sonrisa, el tacto de tus dedos... pero sobretodo me cuesta olvidar lo bien que me sentía estando entre tus manos, sintiendo cada poro de tu piel mientras mi corazón se desbocaba e intentaba escapar de mí. Me cuesta dejarte marchar, no pensar más en ti y en nuestros encuentros me resulta muy difícil. Sigo creyendo que es una locura, que no puede ser, pero mi cuerpo se resiste a olvidarte, toda yo sigo buscándote entre las sábanas, sigo esperándote cada noche y tú vuelves, en sueños, pero vuelves. Sigues atormentándome con tus caricias y tus besos, sigo escuchando tus susurros en mi oído, sigues recorriendo mi piel con las yemas de tus dedos... y yo sigo suspirando, enloquecida pidiendo más, desesperada por tenerte aquí conmigo, pero no estás. No estás porque no quiero, porque no puedo dejarte volver otra vez, no, una más no, por favor. Fue suficiente, nunca funcionó, no puede ser. ¿Por qué me cuesta tanto de entender? Es así, nuestro tiempo ya pasó, ya fue. Pero parece que mi cuerpo no lo quiere asimilar, no acepta que no estás, que no vas a volver, que no, nunca jamás. Lo siento, es así, no puedo seguir con esta farsa, con esta idea de ilusión feliz que sólo funciona entre mis sábanas. Tu y yo hemos madurado, ya no es un juego de niños, no es el amor idílico del que me enamoré, hemos cambiado, las cosas se han liado y no hay un futuro que emprender juntos, ambos lo sabemos, no nos mintamos más. Es lo que hay, ya está. Ahora sólo queda asimilar y hacerle entender a mis labios que ya no estás, que por mucho que suspiren no vas a volver y que el tiempo sanará heridas y borrará tus caricias de mi piel, aunque eso me haga más daño que cualquier otra cosa en este mundo. Porque tantas veces me pregunto si todo esto sólo fue un sueño, si simplemente lo que recuerdo sólo pasó aquí, en mi cama mientras soñaba... pero entonces veo las fotos, nuestros mensajes, leo tus cartas y hablo contigo, y sé que fue tan real como cualquier otra cosa y con eso me basta, me basta con que me quisieras, me basta con que yo fuera importante para ti y que me hicieras sentir deseada, atractiva y preciosa. Gracias, y... aunque me duele: adiós.

Esos maravillosos días...





Todos sabemos cómo fue esa noche. Risas, alegría, miradas, amistad... echo de menos esos momentos en que lo más importante era pasarlo bien, no había trabajos, ni exámenes, todos íbamos al instituto, teníamos mil días para vernos, no estábamos en sitios diferentes... no sé, por una parte me alegro muchísimo de estar en mi Universidad, es el cambio que necesitaba, la gente es genial y estoy conociendo a personas que me alegran la vida... pero por otro lado, echo de menos lo que significaba todo aquello, supongo que crecer tiene esos riesgos. Igualmente, sé que siempre que cojo un teléfono y marque vuestro número habrá un ¡Hola Neus! Al otro lado del teléfono que estará dispuesto a escucharme y hacerme reír, sea el día o la hora que sea. Aunque hace mucho que no os veo y no quedamos tanto como querría, no quiero que olvidéis que os quiero y que sois gran parte de mi vida.

Va por vosotros :)

Mentiras

Alguien dijo alguna vez "La mentira llega más lejos que la verdad, pero sin posibilidades de volver". Acertó y de pleno. Hay muchos tipos de mentiras, eso es verdad, no es lo mismo mentir por compromiso, por necesidad o con premeditación y alevosía. Hay mentiras y mentiras. Ayer hablaba de verdades, porque tampoco todas las verdades son iguales y no todas deben conocerse en el mismo momento, algunas incluso valdría más la pena no conocerlas. Con las mentiras pasa lo mismo, hay mentiras necesarias, mentiras inocentes y mentiras que destrozan. El ser humano tiene la capacidad de complicar las cosas con suma facilidad, y mentir es uno de los métodos que más utiliza para lograrlo. Hacemos un mundo de una cabeza de alfiler y nos ahogamos constantemente en un vaso de agua, ¿por qué? ¿Tanto cuesta ser felices? La respuesta, sin lugar a dudas, es: SI. Si facilitáramos las cosas, hiciésemos lo que debemos y no complicáramos la vida parece que no seríamos seres humanos, que la vida no tendría el mismo gusto agridulce, el mismo interés. Dejaríamos de ser nosotros mismos, dejaríamos de quejarnos, de culparnos los unos a los otros, dejaríamos de hacernos daño... y entonces, ¿para qué vivir si no puedes joder al prójimo? Me da mucha pena que acabemos siendo así, es muy triste que no sepamos aprovechar lo que tenemos y disfrutarlo, en lugar de contentarnos en amargar a otros por lo que les falta o amargarnos a nosotros por lo que ansiamos.

Dejemos el tema, poco puedo hacer yo. Volviendo a mi primera palabra, mentiras. Hablando ayer de verdades, hoy de mentiras. Tres tipos de mentiras: necesarias, inocentes y, por decirlo de alguna manera, dolorosas.
Las necesarias son aquellas que ocultan sorpresas o verdades dolorosas, yo siempre pienso en ellas cuando alguien me dice: "Neus tranquila, es tu padre y como tal te quiere". Sé que mi madre o mi tía me lo dicen por ayudarme, por tranquilizarme, pero todos sabemos que eso no es cierto, que con esas palabras sólo intentan ocultar una verdad dolorosa, una verdad que se me quedó clavada en el alma hace demasiado tiempo.
Las inocentes son aquellas que se dicen cuando sueltas algo que no deberías, cuando quieres ayudar a un amigo, cuando no sabes qué decir, cuando quieres hacerte el interesante, cuando haces campana y no quieres que se enteren... son mentiras que no dañan a nadie y que nos sirven para salir del paso, porque nadie es perfecto.
Las peores son las mentiras que duelen, las que hacen más daño que las verdades. Hay verdades, como ya dije, que duelen y asustan, pero son verdades, ante todo son así. Las mentiras que se dicen con tal de parar estas verdades son peores que las verdades, porque hacen más daño aún. Pero no importa, aún las hay peores... hay mentiras que duelen que simplemente se dicen para hacer daño, para vengarse, para desquitarse con otro. Ésas mentiras son las peores que existen, las que sólo se sueltan para joder a los demás, muchas veces a las personas que más queremos. Yo soy una experta en estas, no dije ninguna, pero recibí cientos. Mentiras lanzadas en caliente, para herir, para hacer llorar... "Vivir contigo es como estar solo, porque no te preocupas por nada, ni por nadie... sólo sabes pensar en ti, en tu mundo de felicidad y en tu vida" o "Eres una mierda, ¿no te ves? ¿Quién te va a querer a ti, a ver, quién? ¿Pero quién te crees que eres? Si no vales nada, no sirves para nada, no vas a ser nadie nunca, sola, sola te vas a quedar" o mi preferida "Para mí estás muerta, ¿me oyes? MUERTA. ¡Vaya hija me ha tocado! Eres un ser despreciable, inmundo... ¡no te mereces ni el aire que respiras!". Pero no importa, hay más, tengo muchas más... poco me vale saber que son mentiras, que en verdad esas palabras no son ciertas, que sólo fueron dichas para hacerme daño. No me sirve. Nunca me servirá. No pudieron callarse, no pudieron evitar decirme tales cosas, no pudieron elegir no herirme de esa manera y por eso a mí no me basta que sean mentiras, porque me las soltaron, sin pensar en mí, sin pensar en qué significarían para mí esas palabras, sin pensar que pasaría años recordándolas, que me levantaría muchas noches a las 4 de la mañana sofocada, después de soñar otra vez con esas palabras, una y otra, y otra vez. No vale la pena herir a alguien de esa manera, por mucho daño que te haya hecho nadie se merece oír eso, lo digo por experiencia.

Sinceridad... quizá no soy todo lo sincera que debería en mi vida real. Sólo puedo decir que aquí siempre digo mis verdades, las mías, que puede que no sean las de otros, y que ante todo intento no mentir a propósito, y mucho menos mentir para hacer daño. Tan sólo querría poder pasar página de verdad, pero creo que una vez más eso tampoco depende de un deseo o voluntad.

lunes, 24 de enero de 2011

3 tipos de verdades

Hay verdades que duelen.
Hay verdades que asustan.
Y verdades que liberan.

Duele, duele que tu padre sea la persona que más daño te ha hecho a lo largo de tu vida. Duele que gran parte de la gente a la que quieres alguna vez se haya avergonzado de ti. Duele que todo se reduzca a ser o no ser lo que los demás esperan de ti. Duele que para la gran mayoría de las personas que te rodean tu físico sea algo demasiado importante. Duele que te recuerden por "aquella gorda lista". Duele que él eligiera herirte en lugar de reconocer que te quería. Duele no ser lo que ellos esperaban, defraudar a los que quieres. Duele no ser feliz.

Asusta aceptar que algún día tendrás que seguir adelante sin ella, sin tu madre. Asusta crecer, madurar, elegir una vida u otra. Asusta vivir y sobretodo cómo vivir.

A mí personalmente me libera, me hace completamente libre saber que sigo aquí después de todo, que os tengo a vosotros, que él ya no está y que pase lo que pase, la vida sigue y puede ser muy feliz si me lo propongo :)

domingo, 23 de enero de 2011

Quien fuera...

Todos hemos pensado alguna vez: "Quien fuera él/ella" o quizás más bien "Quien fuera agua de lluvia, pellizco de sal en el mar o corteza de árbol milenario" pero somos quienes somos y eso no puede cambiar. Nosotros como personas podemos elegir, dar marcha atrás, evolucionar o sencillamente ser diferentes, quitar cosas, empezar retos nuevos, dejar atrás malos vicios... pero seguiremos siendo nosotros, seguiremos siendo aquello que queremos ser o que acabamos siendo, más bien. La perfección está siempre muy lejos, demasiadas cosas que nos gustan parecen mejores que lo que ya tenemos o somos, pero la vida es eso: desear y caminar. Si fuésemos perfectos dejaría de ser interesante, perdería toda emoción.
Yo, como tantos otros, tengo sueños inalcanzables muy lejanos que puede que un día consiga lograr, pero mientras tanto no dejan de ser locuras jodida mente lejanas de las que mi madre se ríe poniendo caras raras. Posiblemente sean sólo locuras dichas una vez al viento que pasen sin pena ni gloria y se olviden, pero formarán parte de mi vida soñada y vivida al máximo, formarán parte de la persona que soy y seré mañana o dentro de 10 años. Soñar nos hace libres, nos da esperanzas, libertades y sobretodo nos conduce a dar un paso más en este camino difícil y precioso que es la vida. Soñar nos hace de nuevo inocentes, volubles y felices, nos da razones para luchar por algo, por alguien. Yo sólo sé que sin mis sueños no sería nadie, que sin la capacidad de soñar no tendría necesidad de seguir viviendo, no tendría un motivo por el que luchar. Y simplemente por eso, eso es lo más grande que tengo, mi virtud más grande y la verdadera razón por la que pase lo que pase seguiré dando pasos hacia un futuro incierto.

De todas formas, muy a menudo pienso "quien fuera otra vez una niña, en otro lugar, con otra familia, con otro pasado y un nuevo futuro". Tendría la posibilidad de cambiar las cosas, de ser diferente, tener otros pensamientos, otra vida, otro mañana... pero no sería yo, y la verdad no sé si eso sería bueno o malo. Sopesando no llego a ninguna conclusión. Me alegro de ser quién soy y lo que tengo, soy una persona realmente afortunada, la vida me ha dado muchísimo, pero... he recibido tantos palos que a veces me gustaría saber que se siente teniendo una infancia plácida y feliz, entre algodones, sólo experimentarlo un día, poder comparar alguna vez. Sé que no es posible, que la vida ha sido así, pero no puedo negar que tengo cierta curiosidad. Por otro lado, también sé que esta manera de escribir, esta necesidad de plasmar en palabras el mundo y mi vida, seguramente no la tendría sin ese pasado que me tocó vivir, sin esa vida tan mía. No tendría tampoco a mi madre, a mis amigos, mi querida familia... y no habría vivido tantas cosas, no habría conocido a mucha gente, no habría alegrado a tantos y no habría aprendido de la vida muchos de los grandes secretos.

Sólo me queda decir una cosa: Quien fuera abrigo para los que tienen frío, lágrimas para los que no pueden llorar, risa para los que no sonríen, corazón para los que sufrieron demasiado, agua para los que mueren de sed, fuerza para los que se han caído pero nunca alma para los que sólo viven pero nunca sienten, porque ellos son los más pobres del mundo.

domingo, 16 de enero de 2011

Bruno Mars - Grenade [Official Music Video]


De esas canciones que no dejan de sonar...

20 regalos deseados

Después de un par de conversaciones con personas de mi entorno a las que quiero mucho, he decidido hacer y publicar esta lista con 20 cosas que siempre he querido y nunca he tenido para futuros cumpleaños, aniversarios, santos y de más cosas, ya que decís que soy una persona "complicada para regalar". A ver si así os va mejor la vida... Además de lo citado más abajo, tengo que decir también que adoro las manualidades y cosas personales mucho más que cualquier cosa comprada, pero... igualmente os dejo aquí esa "ansiada" lista.. xD :)

1. Un reloj de arena de los chulos
2. Un llamador de ángeles
3. Un cuadro de New York de noche con todas las luces
4. Un oso de peluche de un metro de alto
5. Un collar de cuerda con una piedra negra
6. Libros de cocina
7. Una de esas maquetas de casitas o castillos en miniatura que hay que montar,pintar, etc...
8. Un coche de colección que no sea un deportivo y no sea rojo
9. Un gato de madera representativo de la diosa Bastet egipcia
10. Un album de fotos lleno de recuerdos y frases
11. Un jardín de zen con arena y fuentecita de agua
12. Una foto mítica enmarcada de tamaño considerable
13. Entradas para un partido de futbol del R.Madrid :) jejeje
14. Cosas eróticas
15. Artilugios de cocina
16. Un reloj antiguo
17. Un colgante - cofre de los deseos
18. Un puff muy muy muy blandito
19. Un cojín grande grande dedicado, con frases y dibujitos!!
20. Una fiesta sorpresa!!! :)

A ver si así os doy alguna idea !! =D

martes, 11 de enero de 2011

Los besos de azúcar y nubes

La cena fue un regalo increíble. Aquello parecía un sueño, nunca imaginé que alguien pudiera llegar a regalarme una noche tan especial como esa. Todo fue perfecto. La comida exquisita, la música de fondo, la luna en el firmamento y su mirada tranquila mientras sonreía.
- Entonces, ¿eres de por aquí?
- Sí, siempre he vivido aquí. Exactamente vivo en Cornellá, en la zona centro. Mi piso no es demasiado grande pero es más que suficiente para mí sola.
- ¿Vives sola?
- Sí, mi madre tuvo que irse a Algeciras a vivir por motivos de trabajo y yo no quise mudarme, así que allí estoy. Pero no estoy realmente sola -Ángel cambia su cara y tiene una cierta expresión de curiosidad y a la vez de tristeza, no entiendo por qué-. Tengo 2 perros preciosos que me hacen compañía y que son mi verdadera familia, con ellos es imposible estar sola.
Sonríe aliviado, ¿acaso creía que me refería a un hombre? ¿Es eso lo que le preocupa? Entonces, ¿está realmente interesado en mí? La verdad es que cuando le tengo cerca no pienso con claridad, es como si todo el mundo se esfumara en un momento y sólo existiera él. Y es aún peor cuando lo tengo cerca, a centímetros de mí, entonces el aire parece insuficiente y no consigo hilar mis pensamientos, todo se vuelve superfluo, insignificante.
- Me encantan los perros, bueno me gustan los animales en general pero prefiero los perros a los gatos por ejemplo.
- Sí, a mí me pasa igual. ¿Tienes perros tú?
- En mi casa no, en cambio en la finca de mi madre tenemos dos y en la casa de mi abuelo creo que ahora ya hay cinco o seis. Aunque mi casa es grande y tiene jardín últimamente nunca estoy allí, siempre ando de un lado para otro y no me gusta dejar a los animales solos tantas horas, así que llevé a Anubis con mi madre para que se hicieran compañía mutuamente y cuando puedo me paso para verlo, se muere de alegría cuando me ve. La verdad nos queremos mucho, ya llevamos 7 años juntos.
- ¿Tu perro se llama Anubis?
- Sí, ya sé que es un nombre bastante excéntrico, no sé si lo conoces, es...
- El dios egipcio que se encarga de embalsamar a los muertos y llevar las almas de los difuntos al inframundo para que Osiris pueda juzgar si merecen cruzar a una nueva vida o ser engullidos por un monstruo ancestral -dijimos al unísono-.
- ¿Conoces la historia?
- Sí, claro, soy una apasionada de Egipto y su mitología. Por eso mismo mi perro también se llama Anubis.
Nos pusimos a reír y hablamos de mil temas diferentes. Descubrimos que teníamos muchas más cosas en común: el gusto por la lectura, la fotografía, viajar, dibujar... y también grandes diferencias, como que por ejemplo Ángel no sabía ni freír un huevo y que su casa era como 10 veces mas grandes que mi piso. Igualmente aquella fue la mejor noche de mi vida, la mejor hasta el momento sin lugar a dudas, pero aún quedaba lo mejor.

- Bueno, después de esta cena romántica, las velas, el postre, la luna y un vals bailado lentamente -dijo mientras sonreía y me miraba cálidamente- creo que toca volver al mundo real, llevarte a casa y dormir, ¿no?
- Por desgracia, creo que tienes toda la razón.
Cogimos el coche y le indiqué para llegar a mi casa, apuntó mi dirección y paró justo enfrente de mi portería. Aprovechando que no había nadie más bajó del coche y me acompañó hasta la misma puerta, agarrándome suavemente de la cintura.
- Ángel, gracias por esta noche tan increíble.
- Gracias a ti por querer pasarla conmigo.
Estábamos a escasos centímetros, yo medio buscaba las llaves en mi bolso apoyando mi hombro en la puerta mientras él, sin apartar del todo su mano de mi espalda me hablaba mirándome a los ojos. La distancia se acortaba poco a poco, milímetro a milímetro.
- Quizá no debería, apenas sé de ti y puede que ahora arruine la noche, pero llevo queriendo hacer esto desde que te vi la primera vez sentada tomando el sol en aquella calle. Perdóname...

Sabía lo que iba a pasar y mi corazón se aceleraba a cada segundo, esperando el momento, aguardando el instante en que sus labios tocaran los míos. Sucedió. Mucho mejor de cómo lo había soñado, muchísimo mejor de como podría haberlo pensado o imaginado. Ángel tomó mi cara con su mano derecha, suavemente, mientras apresaba mis labios con los suyos con una dulzura que no creí que existiera. El primer roce de su piel estremeció todo mi cuerpo y nada tuvo sentido en ese momento excepto su boca y la mía. Un beso de azúcar, dulce, asombrosamente cálido y lento, que se llevó mi corazón a lo alto de una nube, volando lejos, sólo con él, sólo nosotros y el resto del mundo a nuestros pies. No sabría decir cuánto duró o como acabó, cuando cerré los ojos y cuando me agarré a su cuello intentando que aquello no tuviera fin, sólo sé que cuando me separé de él me sentí vacía, incompleta, como si desde entonces cualquier momento del día en que no estuviera cerca de Ángel, sintiendo su piel, sería un momento perdido, infeliz.
- Perdóname.
- No voy a perdonarte, nunca lo haré.
El tono de mi voz provocó en él una sonrisa que acabó por desbocar mi corazón después del beso más hermoso de mi vida. Inesperadamente volvió a tomar mi cara entre sus manos para besarme tiernamente con rapidez y sonreír de nuevo.
- Nos vemos -dijo él acercándose al coche y despidiéndose con un beso al viento-.
- ¡Adiós!
Saludó con la mano y se alejó, dejándome en el portal de mi casa suspirando por la noche más increíble de mi vida. Áquel beso podría competir con cualquier película, cualquiera. Me sentía la mujer más feliz del mundo en ese instante, deseada, comprendida... Ángel sin dudar a dudas se estaba llevando mi corazón pedacito a pedacito, sus besos de azúcar y nubes no podían compararse a nada terrenal, nada conocido o visto hasta la fecha. Un desconocido quizás, una persona que acababa de entrar en mi vida, cierto, pero había sido el único hombre que me había hecho sentir así, completa, increíble.

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Nos vimos tres o cuatro veces más y fuimos descubriendo cosas el uno del otro, poco a poco, paso a paso. Hablamos de nuestra infancia, los amigos y me di cuenta de que ambos eramos un poco reticentes a hablar de la familia, en especial de nuestro núcleo familiar. En un momento dado, un mes y medio después de empezar a salir oficialmente, Ángel sacó el tema y tuve ganas de contestar sinceramente a su pregunta.
- Mi madre es la persona más increíble y maravillosa que jamás conocí. Es el espejo en el que me miro. Es una mujer fuerte, sincera, sencilla, divertida y muy honesta. Siempre me cuidó, me trató con cariño, me enseñó todo lo que hay que saber en la vida, me apoyó... la admiro muchísimo como madre y como persona, pero sobretodo la quiero más que a mi propia vida.
- Es muy bonito oírte hablar de tu madre de esa manera. Seguro que ella se siente muy orgullosa de tener una hija como tú.
- Bueno, a veces creo que se merece algo bastante mejor que yo, alguien que realmente esté a su altura, pero la verdad es que soy lo que soy, y bueno, al menos sé que no hay nadie en el mundo que pueda quererla más que yo.
- No creo que tu madre quisiera algo diferente a ti. No sé qué podrías cambiar, qué podrías mejorar, Nayra eres increíble. Eres divertida, cariñosa, simpática, alegre, sincera... se me acabarían los adjetivos antes de poder acabar de definirte. En definitiva eres una buenísima persona que se preocupa de los que quiere, que vive cada día sonríendole a la vida, ¿qué más se podría pedir?
Besé sus labios con dulzura, Ángel despertaba una ternura en mí que no conocía, él llenaba un vacío que jamás creí llenar.
- Gracias -dije apoyando mi frente en la suya mientras sonreía-.
- ¿Y tu padre?
- Bueno, ese es un tema bastante doloroso.
- ¿Murió?
- Ojalá, eso sería muchísimo más fácil de soportar.
- ¿Qué quieres decir?
- Bueno, la persona que me engendró no se merece el calificativo de padre. Los años que vivió conmigo, hizo de mi vida y la de mi madre un infierno, por mucho que lo intento no consigo tener buenos recuerdos de él. Muchas noches tengo pesadillas en las que aparece gritándome mil cosas, chillándole a mi madre y recordándome una y otra vez lo poco que valgo y lo sola que me voy a quedar -no pude contener las lágrimas en los ojos-, sabes... lo peor es que sigo preguntándome por qué, sigo llorando esperando que sea un sueño o que haya un cambio milagroso que pueda borrar todo lo malo que tuve que pasar, pero ambos sabemos que eso es imposible.
Ángel me abrazó como nunca nadie lo había hecho antes. Sentí como si quisiera ser un escudo, como si intentara absorber todo lo malo de mi vida y ser fuerte por los dos, en esos momentos, entre sus brazos, creí que nada malo podría pasarme mientras él estuviera conmigo.
- Tuvo que ser muy duro.
- Sí, lo fue, pero el tiempo ayuda a sanar heridas, también la familia, los amigos... - sequé mis lágrimas con un pañuelo y sonreí, intentando quitarle hierro al asunto, pero noté como Ángel podía ver en mí toda esa tristeza y ese vacío, noté como por primera vez alguien era capaz de mirar y verme a mí misma tal cuál soy. Me asusté en un primer momento, pero después me sentí tan bien, como si me quitaran un peso de encima-. ¿Y tú? ¿Tienes una familia convencional?
- Bueno, la tenía. Mis padres eran una pareja increíble, siempre soñé con conseguir una vida como la suya, la complicidad era poca palabra para describir su relación. Igualmente la vida no siempre es justa, hace ya 10 años que el cáncer se llevó a mi padre y desde entonces mi madre nos cuidó a mí y a mi hermana. Todo y con eso mi padre siempre está presente, yo nunca le dije adiós, sigo pensando en él muy a menudo. Si te digo la verdad, siento que aún sigue conmigo, siento que todavía está aquí.
- Debió ser muy duro, no deberían pasar estas cosas. Mi padre, que nos ha hecho tanto daño no tiene ni una caries y el tuyo...
- No pienses en eso, a cada uno nos tocó vivir nuestra historia y esa fue la tuya, tuvo que ser así.
- Supongo que sí... ¿y tu madre rehizo su vida o...?
- Le ha costado mucho, aunque poco a poco ha ido asumiendo lo que pasó. Aún así mi hermana y yo la animamos para que saliera, conociera gente... y bueno, el amor llamó a la puerta y ella se negaba por honrar a mi padre y todo eso, pero al final cedió. Creo que si mi padre pudiera pudiera opinar estaría de acuerdo conmigo. Él ya no está, y mi madre se merece ser feliz el tiempo que le queda. Todos sabemos que nadie va a ocupar el lugar que dejó mi padre, pero no por ello tiene que envejecer sola mi madre.
- Se nota que la quieres mucho, y también a tu padre.
- Mucho, muchísimo. Ellos me han hecho el hombre que soy ahora, me siento muy orgulloso de ellos y de ser su hijo. Creo que puedes entenderme perfectamente.
- Sí, la verdad es que sí.

El día fue ameno, divertido y sirvió para conocernos un poco, para abrir viejas heridas y dejarlas curar de una vez por todas, ayudadas por esa complicidad que había empezado a surgir entre nosotros. Las miradas y los besos fugaces llenaban las horas, sonrisas, caricias, momentos inexplicables. Cenamos y llegó la hora de despedirse.
- Se va haciendo tarde -dijo él mientras miraba el reloj y acariciaba mi brazo-.
Ambos estábamos sentados en el sofá, yo tenía mi cabeza recostada en su hombro y el me abrazaba, mientras acariciaba mi brazo y mi pelo.
- No te vayas aún...
- Sabes que no quiero irme pero cierran el metro en tres cuartos de hora y como no me vaya ya me voy a quedar en la calle.
Hubo un silencio entre ambos y una pregunta nublaba el aire. Me daba miedo preguntar porque me daba verdadero pánico su reacción, qué pensaría al respecto, que entendería... pero debía hacerlo, quería hacerlo. Las partes implícitas que conllevaba esa pregunta yo también las deseaba, aunque ello me estremeciera hasta el punto de aterrorrizarme.
- ¿Y si te quedas a dormir?
Un nuevo silencio incomodó la estancia. Ángel rompió la tensión con una preciosa sonrisa y elevó mi rostro hasta la altura del suyo, mientras hablaba.
- ¿Realmente quieres que me quede a dormir o dentro de una hora te vas a arrepentir?
Tragué saliva, sabía todo lo que conllevaba esa pregunta, todo lo que realmente Ángel estaba preguntando en ese momento y también todo lo que mi corazón y mi cuerpo deseaban hacer aún cuando creía que el pánico me estaba llevando presa.
- Quiero que te quedes a dormir... -dije con seguridad- y te aseguro que no voy a arrepentirme de esto, ni mañana, ni nunca.
- Me alegro de oírlo, pero tengo que decirte que no sé si debo aceptar la invitación porque teniéndote tan cerca no sé si voy a ser capaz sólo de dormir.
Mi corazón se aceleró de tal manera que creo que mis latidos podían sentirse desde kilómetros a la redonda, suspiré y sonreí dulcemente mientras acariciaba su mejilla.
- Ángel yo tampoco puedo decirte con seguridad qué voy o qué no voy a hacer. Por una parte siento terror ahora mismo, verdadero pánico recorrer todo mi ser, me tiemblan las piernas, se me acelera el corazón y no pienso con claridad. Creo que mi mente me pide a gritos que salga corriendo de aquí -Ángel me me miró con curiosidad esperando a que acabara la frase-. Pero por otro lado, también tengo ganas de besarte y no parar ahí, quiero conocerte plenamente, acariciarte, sentirte en lo más profundo de mi ser. No puedo controlar mi cuerpo cuando estoy cerca de ti, cuando me tocas me siento arder y cuando te alejas es como si me faltara una mitad, ya no me siento completa si no estás conmigo.
Sonreí mientras besaba de nuevo sus labios. Ángel sonrió también, parecía contento.
- Lo único que puedo decirte con total sinceridad es que no quiero que te vayas, ni mi corazón, ni mi cuerpo, ni tampoco mi mente quieren que te alejes de mí, nunca.
- Creo que es lo más bonito que me han dicho en mi vida.
En ese momento sonreí como una tonta mientras me abrazaba entre sus brazos, sintiéndome completamente feliz y a la vez aterrada por qué sucedería en el segundo posterior.
- Entonces, me quedo.
Un mar de sentimientos me llenó por completo, pero ante todo me sentí feliz, plena. Nunca me había sentido de esa manera y sabía que esa noche sería fundamental en nuestra relación, habría un antes y un después pasara lo que pasara.
- ¿Puedo pedirte algo? -Pregunté sin pensar-.
- Puedes, todo sea que pueda hacerlo.
- ¿Podrías... - y en ese momento asomó en la cara de Ángel un atisbo de curiosidad que me hizo sonreír- besarme como lo hiciste la primera vez? En mi portería, aquella noche, ese beso fue...
- La verdad es que no -dijo sinceramente muy serio-.
Sentí caer y partirme en pedacitos, como si rompieran un sueño muy bonito en mis narices y lo pisotearan con ganas.
- ¿Por qué?
- El primer beso es el primer beso. Se une la emoción de la primera vez, ser dos desconocidos, la inseguridad, el deseo... nunca puede repetirse ese momento -me sentí deshecha, hundida-. Pero...
- ¿Pero?
- Nayra -dijo sonríendo- no puedo darte otro primer beso, eso es imposible, pero puedo darte un segundo, un tercero y así hasta no parar nunca. Puedo darte tantos besos como quieras, dulces, apasionados, lentos, fugaces, salvajes... Te quiero, y eso es lo único que hace que mis besos sean únicos, irrepetibles.
Una alegría y una emoción incomparables aparecieron en mi corazón. Toda esa pena y ese mal rato quedaron eclipsados por una verdad que no me esperaba, y mucho menos por una declaración que cambió mi vida.
- Yo también te quiero Ángel.
Y ahí volvieron sus labios a los míos, en un beso parecido al primero, pero incomparable. Éste igualmente dulce y tierno, fue mucho más apasionado, sentí el deseo de Ángel, sentí lo mucho que me quería. Entre sus brazos todo perdió sentido y me abandoné a esos labios suyos que ponían mi mundo patas arriba, cambiando el sentido de la vida y todo lo que creí conocer. Esa noche cambió el mundo. Mi mundo.

miércoles, 5 de enero de 2011

Arnau.


Avui per una persona que conec fa ben poquet. Es un compi d'Universitat i amb els temps tindrem tota una història, ara mateix només son dies i coses puntuals, pero me l'estimo moltíssim! Pas a pas ens hem descobert, hem xerrat, hem rigut i ell m'ha fet somriure com poques persones al món, es una persona tan increíble! De les millors persones que he conegut en la vida, divertit, graciós, optimista, rialler, eixerit.. ho té TOT! Avui fa 19 anyets i volia celebrar-ho d'alguna manera especial, així que..

VA PER TU ARNAU!
MOLTÍSSIMES FELICITATS AMOR(L)
T'estimooo molt :)




martes, 4 de enero de 2011

Absurdidades

Absurdo, loco, incomprensible, anormal, diferente, raro, excéntrico... hay tantas palabras, tantas cosas qué podrían describir algo que se sale de la norma o que no entra dentro de unos parámetros establecidos. No importa que nombre le pongas, que palabra utilices, lo único claro es que aquello de lo que hablas no es "normal", ¿no? La normalidad es una palabra tan fea, tan absurda y tan patética. ¿Qué es normal? ¿Qué anormal? La vida cambia, la gente avanza, corre, descansa... ¿queréis ser normales, ser iguales? Serlo, pero ¡qué aburrido resulta! La normalidad es mediocre, es para los débiles, los cobardes y los ingenuos. Las cosas no son normales, no son blancas o negras, no han de ser grandes o pequeñas, las cosas son exactamente: COMO TU QUIERES QUE SEAN. Eso es una verdad como un templo, una auténtica verdad. Yo me crié en la anormalidad, mi familia es rara, jodidamente rara, pero me encanta, no la cambiaría por nada del mundo. Mi madre es absurda y graciosa, como mi tía y mis parientes más cercanos, no entramos dentro de las normas, no pensamos como el resto ni vivimos igual que los otros. Cada uno ha tomado su camino y las consecuencias, forjando su vida y su carácter, y eso nos ha hecho a todos diferentes, únicos.
Yo estoy orgullosa de ser como soy, de parecerme mínimamente a mi madre y a mi familia, porque ninguno somos "normales", porque ¿para qué? Normales, eso es demasiado lógico, demasiado típico para los Gutiérrez. Nosotros gritamos, contamos chistes, decimos tonterías cada 3 segundos, hacemos el loco, nos tomamos la vida con optimismo y risa, escogemos los caminos duros y difíciles, desaprovechamos el tiempo no haciendo nada, pasamos largas tardes en familia, nos llamamos hasta con los primos lejanos, etc. Y ante todo, me los quiero MUCHISIMO!! :) Me encanta formar parte de este grupo de chalados que tanto me quieren!

POR LA ANORMALIDAD!

Un minuto más

Hacía sol, un bonito día con una temperatura agradable. Todo iba bien, no tenía mucho que decir, sólo paseaba con él, hablando de muchas cosas. Paramos cerca de la puerta de nuestro colegio, entonces cerrado ya que era sábado y sin pensarlo dos veces nos sentamos en las que fueron en su momento nuestras escaleras. Me sentí niña de nuevo, feliz, insensata, irresponsable, con un mundo por delante que descubrir y sin problemas que resolver, fue mágico. Ahí sentados recordamos una vida de sueños, alegrías y recuerdos, anécdotas de mil días que quedaron grabadas en cada poro de nuestra piel, para siempre. Ahí mismo él se acercó a mí y me abrazó con tanta fuerza que sentí que entre sus brazos nada malo podría sucederme, como si fuera un gran escudo que pudiera repeler cualquier problema. Fue entonces cuando la visión del mundo cambió para mí, cuando de una amistad surgió una historia que no podría explicar en palabras. Él cautivó mi corazón y mi alma con besos, caricias y cariño, cuidándome como nadie nunca lo hizo, estando a mi lado y aceptando cada parte de mi misma con una sonrisa en los labios. Por una vez, mi cerebro y mi corazón miraron al mismo lado, el chico que debía querer y el chico que quería se unieron por fin en una sola persona. Tener lo que quería y lo que necesitaba a la vez, aquello que siempre había soñado y lo que realmente necesitaba.Y por encima de todo: tuve una historia feliz, sin final, al lado de la persona que fue capaz de quererme por encima de todas las cosas y de hacer de cada instante un bonito recuerdo.

lunes, 3 de enero de 2011

Niños

Mi mundo se para cada vez que ella me sonríe, cada vez que se ríe de mis tonterías o me da un besito. Nada tiene ya un sentido real cuando está cerca, cuando la tengo en brazos, cuando me mira con esos ojitos. No importa si es de día o de noche, si estoy cansada o tengo sueño, ella es más importante, ella es lo más importante. Mi pequeña sobrina tiene apenas 15 meses y no, no es realmente mi sobrina, es la hija de mi prima, pero ¿qué importa? La noto mía, parte de mi ser, de mi vida. Quiero a esa niña como no he querido a nadie en mi vida, es algo totalmente diferente a lo que nunca sentí. Es un sentimiento dulce, como si quisieras ser una burbuja que atrapara todos los males para ella, como un escudo contra cualquier problema. La miro y no puedo hacer otra cosa que sonreír, dar gracias y sentirme feliz, pero no puedo callar mi mente cuando vuelvo a casa y la habitación a solas enfría mis ideas. Es entonces cuando mi absurdo corazón empieza a enfriarse y tengo que ser fuerte para no llorar, tengo que contenerme muchísimo. Pienso que ni siquiera es mi sobrina, que es algo que ni siquiera es mío, pero haría cualquier cosa por ella, porque no sufriera, por hacerla feliz... y es aquí donde revivo mi historia, mis malditos recuerdos. Ella es algo único, pequeño, frágil y la cuidaría pasara lo que pasara, no dejaría que nada la dañara, que nadie pudiera herirla, jamás. No me imagino que sentiré cuando sea mi hija la personita de la que hablo, pero si sé que hay algo que no me cuadra, que hay algo que falla en mi vida. Si mi pequeña Ainhoa es tan importante para mí, si yo daría cualquier cosa por ella y es mi pequeña sobrina, porque mi padre no fue capaz de hacer lo mismo por SU HIJA, ¿por qué? Lo sé, vuelvo a mis andadas, vuelvo a la pregunta de siempre, al mismo bucle, al mismo problema, pero es que no puedo, me duele tanto... no logro comprender. No entiendo como pudo hacerlo, como pudo dañarme tantísimo, como puede dormir tranquilo, como puede mirarse al espejo, como puede seguir negando lo que pasó, lo que hizo... Y lo peor es que yo sigo aquí, recomponiendo pedazos, llorando en silencio esperando una respuesta, esperando una vida que nunca tendré.

Ainhoa, igualmente, gracias por existir, por sonreír y por alegrar mi mundo con tus besitos. Te quiero muchísimo :)

Una sonrisa

El mundo se paró cuando la vi sonreír por primera vez, dejó de brillar el sol y el aire ya no llenaba mis pulmones de la misma manera. Recuerdo perfectamente esa sonrisa, esa mirada radiante, esa alegría inocente que rebosaba su rostro. No podría decir qué llevaba puesto o cómo era su peinado, pero recuerdo su cara, sus ojos marrones y esa manera única de alumbrar el mundo con aquella sonrisa, aquella preciosa sonrisa. No importó su nombre, su edad o su vida, sencillamente me hizo feliz en el mismo instante en que la vi, inmensamente feliz. Y aquella sólo fue la primera vez, la primera vez de tantas. Paseaba entre toda aquella gente sin prisas ni miedos, sólo paso a paso y sonriendo. Recuerdo como bailaba su cabello con el viento una mañana de diciembre y cómo le contaba alguna anécdota a una de sus compañeras, al girarse nuestros miradas se cruzaron y me sonrío mientras apartaba el pelo de su mejilla. Mientras se alejaba hablando tranquilamente mi corazón latía impetuosamente intentando salir de mi pecho, incontrolado, confuso. Ella cambió mi vida, mi mundo, mi día y mi noche, nada fue igual. Con el tiempo conocí su historia, cosa que hizo que sus sonrisas valieran mucho más, su infancia había sido tan dura, tan triste, y aún así ella sonreía y alegraba nuestro mundo como si nada hubiera más importante que eso, como si nada hubiera pasado, como si sólo se pudiera ser feliz. Me enamoré, me enamoré perdidamente de su sonrisa, su mirada y ese inocente corazón que un catorce de noviembre me robó el alma, con el paso de los días todo se volvió nuevo, feliz, alegre, y con su sonrisa llenó mi mundo, llenó mi alma y me regaló lo más preciado que he tenido en mi vida: su corazón, además de cariño, amistad, amor y tantas y tantas cosas. TE QUIERO. Gracias por sonreír, por ser feliz, por existir.

¿Año nuevo, vida nueva?

Empieza el 2011, un nuevo año lleno de expectativas y sueños. El 2010 ha traído buenos y malos recuerdos, sí, realmente ha sido un año duro y difícil, pero sigo aquí andando en el camino paso a paso, sin prisa, acompañada de muchas personas que me ayudan a cada segundo a seguir teniendo razones para sonreír.
En lo que respecta a la pregunta, debo responder que no. No hay vidas nuevas, mi vida es mi vida, puede que con otros caminos u otras metas, pero sigo siendo yo, con mi pasado, mis decisiones y mis recuerdos. Nunca jamás podría abandonar lo que he sido porque de una manera u otra se relaciona con lo que soy, y mejor o peor soy lo que con el paso de los años he querido ser, lo que a base de esfuerzo he conseguido y no me arrepiento del resultado. Tengo mis defectos, manías y problemas, pero soy yo, única e irreemplazable. Tengo claras mis virtudes y a cada paso empiezo sueños y cumplo otros, poco a poco, a base de esfuerzo y sonrisas. Me he rodeado de personas que valen la pena, que me han querido por lo que soy, tal cual, que están ahí cuando las necesito pase lo que pase y que SIEMPRE me dan fuerzas para continuar. Soy la persona que quiero ser, disfrutando de cada momento que tengo, aprovechando lo que me brinda la vida y aceptando lo que me falta, intentando llenar los vacíos con nuevas alegrías. Sólo tenemos una vida, sólo una oportunidad de vivirla y sólo un final, así que más vale aprovecharlo todo al máximo y contentarse con lo que se tiene, es la única manera de acercarse a la plena felicidad y disfrutarla con las personas que más quieres.

FELIZ 2011

viernes, 31 de diciembre de 2010

Y si mañana te veo y te toco, dejo que me beses, que me acaricies, que me desees... ¿qué pasaría? ¿Qué sería de nosotros? Vivir la experiencia Dios sabe que me apetece, que llevo deseando esto casi desde antes de nacer, pero ¿y luego? Voy a ser yo la que luego sueñe por la noche con esa tarde, con ese beso... y seré yo la que tonta y sola, llore desconsolada porque no hay más, porque no puedes darme todo lo que yo quiero, porque lo quiero TODO, ¿entiendes? Quiero las tardes llenas de deseo, las caricias, los besos, las frases obscenas, las miradas, los mensajes subidos de tono, nuestras largas conversaciones a altas horas de la noche, las risas, las verdades, esa confianza... pero también quiero flores, pasión, amor del bueno, una fecha que celebrar, las comidas en familia, pasear por la calle, poder decirle a todos cuanto te quiero, las fotos en un álbum, las discusiones, las reconciliaciones, los bombones... Lo quiero TODO de ti y tanto tú como yo sabemos que no vas a dármelo, que no te la vas a jugar por mí... y aunque me muero de ganas por sentir tus labios en mi piel, puede que esta sea la última, que ya no haya nada más o que aprenda de una vez y sólo sea un juego, porque no quiero volver a soñar castillos y cuentos con un príncipe que sólo existe en el reflejo de mi espejo.

Como la vida misma

Las cosas pueden hacerse de muchas maneras, de miles de maneras, y según quien las haga o quien opine la perspectiva cambia mucho. Yo no soy perfecta, nunca lo fui, cualquier acercamiento a esa palabra dista mucho de mí misma, pero intento ser yo misma, ser quién soy de pies a cabeza y me da la sensación de que cuando más lo consigo es cuando menos soy capaz de congeniar con mi madre y algunas de las personas que más quiero. Entiendo, como todos, que hay muchas maneras de ver la vida y que de cada palabra hay mil interpretaciones, al igual que de hechos o miradas, pero en lugar de juzgar o malpensar, ¿tanto cuesta preguntar? ¿Hablar? Es muy fácil opinar sobre todo sin dar posibilidad al otro para explicarse o responder, demasiado fácil. Yo jamás oculté mi personalidad, jamás negué lo que soy y lo que pienso, sé que no todo puede gustarle a todo el mundo, que tengo miles o millones de defectos y que puedo ser incluso cargante, pesada o muchas otras cosas, pero soy así, tal cual, y quienes me conocen lo saben. Saben lo blanco y lo negro, al igual que yo conozco sus límites y lagunas, ellos conocen los míos, pero esa es la amistad y el cariño real, aquel en el que a pesar de conocer tanto lo bueno como lo malo, la balanza está equilibrada y lo que recibes es mucho mejor de lo que pueda molestarte, ¿o no? Al menos yo siempre pensé eso, pero últimamente no lo tengo claro. Ahora parece que rechistarle a los demás lo que molesta de la peor manera, así como opinar de todo cuanto se hace o se es sin medir mínimamente las palabras es ser amigo. Resulta que podemos pedir a todos cuanto nos plazca sin dar. Resulta que querer no es ayudar, comprender, disfrutar y conocer a la persona, sino eludir problemas, contestar lo que se quiere escuchar en lugar de la verdad o lo que necesita oír y por encima de todo, poner buena cara y hacer reír. ¡No! Yo no seré perfecta pero soy real. Puede que moleste mi manera de ser, puede que a veces la cague, que me equivoque, que no sepa opinar, que mienta, que sea irresponsable, tardona... pero les quiero como son, los acepto así, con todas sus cosas, y les doy todo lo que tengo a cambio de su amistad, que para mí no tiene precio, nada vale más que eso. ¿Y eso es malo, es perjudicial? ¿Acaso no es eso lo que realmente todos buscamos? A veces creo que nací con alguna tara o algo así porque hay cosas de la vida que cada día entiendo menos.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Camila - Mientes

r e c u e r d o s '

No importa si es una canción, una película, una familia por la calle o un comentario, siempre pasa igual, siempre acabo llorando, acordándome de tantas cosa y preguntándome por qué. Siempre. Hace ya más de un año que se fue, que no está en casa, pero no me importa, sigo igual que hace meses, muchos meses, intentando comprender por qué me tocó a mí, ¿qué hice mal? Sé que no hay respuesta para eso, que simplemente me tocó y que no va a cambiar nada buscar culpables o autocompadecerme, lo sé, pero no puedo evitar romper a llorar cuando suceden cosas como éstas. Yo también desearía tener esa sonrisa en la cara, conseguir esa confianza, reír hasta que me duela la tripa, pedir consejo, oír un te quiero sincero o pensar en él con verdadera gratitud, con cariño, con dulzura y amor, pero no es así. Yo no es que no tenga padre, lo malo es que está ahí pero no es un padre, y eso no soy capaz de superarlo. Oigo mi canción, mi querida "mientes" y no soy capaz de aguantar tres palabras sin romper a llorar, y veo esa película y oigo la frases y se me vuelve a apretar el estómago, vuelven a mí los fantasmas de siempre y duele en el alma, pero es así, no se puede remediar. Yo también querría ese papá de cuento, soñado, que cuida de ti y te mima, está ahí siempre... pero no lo tengo, y nunca lo tendré. Debería bastarme con mis amigos, mi vida, mi increíble madre y mi espléndida familia, pero no me basta, nadie llena ese vacío que tengo ahí, nadie consigue quitarme esas lágrimas, no consigo llenarme y eso me frustra aun más. No querría darle esa importancia, porque no se la merece, pero parece que no tengo remedio, sigo esperando a que todo sea un sueño y me levante teniendo lo único que siempre he deseado de todo corazón: el padre que jamás me tocó. Daría muchas cosas por conseguir llenar ese vacío, pero todos sabemos que eso, no es posible.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Jencarlos Canela 'Amor Quedate'



Mataría porque alguien sintiera algo parecido por mí...

Lola - Masoquismo

él

¿Qué se hace cuando el amor de tu vida te dice todo aquello que siempre quisiste oír y tú, en lugar de sentir mariposas en el estómago y una enorme alegría, te sientes al borde de un precipicio y te ahoga hasta el aire? ¿Qué hago? Por un lado claro que me alegra, quiero correr de alegría, besarle, dejarme querer... pero por otro, no lo tengo nada claro. Ahora ya nada es como antes, mi vida es diferente, ambos somos diferentes... no sé qué voy a sentir estando con él a solas, ni si quiero que sea esa persona única en mi vida. Sus palabras ya no són suficientes y lo sé, el hablar es importante pero no lo único y en este momento me siento perdida, confundida. ¿Qué hago? Una parte de mi cabeza me dice que me lance a la piscina, que juegue por una vez y que sobre la marcha vea qué pasa, cómo pueden ir las cosas, que no me rinda antes de empezar, aunque no sea un cuento de hadas puede que sea bueno para mí. Pero otra parte, no quiere seguir con esto, no quiere volver a lo de siempre, demasiado ha durado ya. Quiere pasar página de una vez y mirar hacia otro lado, conocer a otras personas y enamorarme de nuevo, aunque cueste, aunque sea doloroso, pero el tiempo de estar con él pasó. Igualmente, mi corazón no sabe que hacer, cuando hablo con él me siento feliz, tranquila, pero luego al pensar, nada me cuadra, nada tiene sentido y soy demasiado lógica como para que eso me encaje. ¡Por dios! Desearía ser menos complicada, ser menos yo... sea como fuere, no puedo mentir, de algún modo aún le quiero como nunca quise a nadie, quizá debería darle una oportunidad, darnos una oportunidad. No lo sé, necesito tiempo.

lunes, 20 de diciembre de 2010

El cruce de miradas rompió mi mundo. Esos ojos miraron mucho más adentro de lo que yo hubiera querido, tan adentro que me asusté. Sabía que él tendría muchas preguntas, muchísimas y me daban miedo las respuestas. Por un lado sabía que debía decirlas, que debía contestarlas, eso me haría bien, me reconfortaría contarle mi verdadero yo, mi verdadera historia. Por otro, en cambio, me daba un miedo atroz, abrirme así a alguien era apostar demasiado, si la jugada iba mal me arriesgaba a quedar totalmente expuesta y a llorar, de nuevo. Él igualmente insistía, con esa mirada dulce y cálida, con besos en mis mejillas, abrazos y mucha ternura. Me ablandaba, me cuidaba como nunca antes me había cuidado y no pude resistirlo, lloré, lloré como hacía mucho tiempo que no lloraba. Él preguntó: "¿Qué ocurre mi vida?" Y no hizo falta nada más, no pude esperar más, me lancé a la piscina sin saber si había agua y respondí todo aquello que quiso saber sobre mí, absolutamente todo. Tenía miedo, ya no sólo porque era la primera vez que me sinceraba de esa manera, sino por el hecho de que alguna de aquellas confesiones le hiciera replantearse nuestra relación, pero no pasó nada de eso. Él me dejó hablar tranquilamente, dándome un beso en la frente de vez en cuando o acariciando mi hombro, para relajarme. Y sólo cuando acabé, con todas mis mejillas mojadas por las lágrimas, el habló. No importan las palabras, no recuerdo exactamente cuáles fueron, sólo sé que nunca jamás me sentí tan bien, sólo sé que me hizo sentir la mujer más afortunada del planeta y me abrazó con mucho cariño, diciéndome al oído "Yo no soy tu padre, ni cualquier otro, soy yo y lo haré lo mejor que pueda, jamás te haré daño, te quiero, eres lo mejor que me ha pasado en la vida". Y no hizo falta nada más, absolutamente nada, ¿qué mas podía pedir? Me quería, a mí, yo por una vez era lo más importante, la única, nada podría ir mejor.

Sigo esperándole, pero no vendrá

La vida me ha dado muchas cosas, muchísimas cosas. Tengo un corazón que late y que me permite seguir viva cada día, una mente que me permite hablar, conocer, pensar y aprender mil cosas, unos ojos que ven y observan, que miran, una nariz que puede oler las mil maravillas que hay a mi alrededor, una boca que puede articular palabra y saborear el mundo, una piel que me permite sentir, piernas para andar, manos para tocar y coger cosas. La vida a parte de un cuerpo y una mente, también me ha dado un hogar, una educación, una gran familia, amigos, amores, recuerdos, canciones, gustos... y me dio un padre, una persona que en un momento dado decidió que quería tener un hijo. Ya entrado en años, aceptó la paternidad por tercera vez en un núcleo familiar perfecto, con una mujer encantadora y una vida plena. Yo nací sana y espabilada, nunca di problemas en casa ni en el colegio. Buenas notas, educada, tranquila y buena niña. No llegué tarde, no hice travesuras, no elegí caminos equivocados e intenté hacerle sentir orgullosa. Igualmente, nada fue suficiente, nunca fui suficiente. Decir que la vida me ha arrebatado a un padre o que no me lo ha dado, sería mentir, la vida, el destino o la suerte no tienen la culpa. Mi padre no ha muerto, tampoco es que me abandonara cuando yo era pequeña o que mi madre no supiera quién es, lo único que ocurre es que él solito en 18 años ha decidido romper día a día mi vida y hacerme sentir la horrorosa sensación de que "yo no tengo padre". Pero lo tengo, está ahí, una persona que me concibió y que a ratos, fue mi padre, cada vez menos, cada vez peor, hasta que se hundió por su propio peso y partió mi vida. Gracias. Sólo me queda decir: gracias. Gracias por no quererme como me merezco, por no estar ahí cuando te necesitaba, por no cuidarme como padre que eres. Gracias por humillarme, por hacerme daño en tantas ocasiones, por hundirme, por destrozar a mi madre. Gracias por hacerme sentir insegura, gracias por inculcarme que no valgo una mierda y que nadie va a quererme, sabes, con el tiempo me es más facil creerme eso que la verdad. Gracias por no escucharme, por no conocerme, por no prestarme atención. Gracias por no darme una infancia normal, por no creer en mí, por no sentirte orgulloso de la persona que soy. Gracias por hacerme sentir culpable de tus errores y tus problemas. Gracias por no entender que mi madre y yo de nada eramos culpables, por no poner nunca ni un poquito de tu parte. Gracias por creerte perfecto y no mirar más allá de tu propia nariz. Gracias por decirme lo insoportable que soy, lo inútil y absurda, egoísta, incapaz y gorda, me ha quedado claro. Nadie va a quererme, ¿verdad? Nadie va a soportarme en el mundo real, nadie va a hacer nunca nada por mí, nadie va a estar ahí, voy a estar siempre sola, absolutamente sola, porque soy mala y me lo merezco. Porque, ¿recuerdas? Debería morirme porque no me merezco ni el aire que respiro, ¿verdad? Sólo me queda decirte que gracias, gracias de verdad por darme esta vida, por demostrarme tanto amor y cuidarme tanto, gracias por hacerme desgraciada, por joderme la vida, por hundirme una vez más. No puedo ni decir TE ODIO, porque mentiría, porque sabes, sigo siendo tan gilipollas como siempre, y sigo preguntándome que hice mal para merecer esto, sigo esperando que mi padre, aquel que con dos años me cogía en brazos y me daba arrumacos aparezca de la nada y borre todo el dolor. Sigo esperando ese padre que veo cada día por las calles, en las películas, en los anuncios... ese padre que yo nunca tuve y siempre quise, ese que nunca tendré. ¿Por qué?

agarrarse a un clavo ardiendo

Mi problema en estos últimos años es que no soy capaz de mirar hacia adelante, de dejar atrás historias y problemas. Mi vida ha ido cambiando con el paso de los días, pero sigo arrastrando lastres, los mismos lastres. No sé si consciente o insconscientemente, pero siento que hay cosas que retengo sin querer, que no consigo dejar ir aunque es lo único que debería hacer. Él es uno de ellos, él y todas las historias o recuerdos que tengo con él, deberían empezar a formar parte de mi pasado, sólo de mi pasado. No lo debería tener en el presente y mucho menos en el futuro, pero no consigo pasar página, no consigo mirar adelante sin reparar en lo que dejo tras de mí. Por un lado sé perfectamente por qué pasa esto, soy totalmente consciente de qué estoy haciendo. Él es la única persona, el único chico que ha mostrado algún interés en mí en años, el único chico que realmente me ha hecho sentir algo, que me hacía sentir deseada y lo peor es que lo sigue haciendo, sigue siendo el único que me habla de esa manera, que me pide esas cosas... y caigo una y otra vez, sin parar, deseando más, esperando que algo cambie, que algo tenga sentido. En esos momentos olvido los malos momentos, las mil lágrimas, los juegos o lo mucho que me ha dañado. Olvido que tiene novia, que no me quiere como merezco, que no se la jugará por mí. Olvido que nunca ha tenido agallas para estar a mi lado, olvido que no me conviene, que no tenemos tanto en común, que sólo sería una noche, que no me cuidará como yo quiero, que no estará ahí al despertar, abrazándome. Sería algo parecido a "A falta de pan, buenas son tortas", pero eso no funciona en el amor, no funciona nunca. No puedo seguir con esta farsa porque es el único chico que recuerda que soy una chica. No puedo dejarme caer de nuevo, no con él. Me quiere, sé que me quiere, a su manera, pero eso no es suficiente. ¿Qué pasará cuando quieras salir por ahí, cuando quieras un beso o un abrazo? ¿Qué pasará cuando quieras quedar con los amigos o llevarlo con la familia? Él nunca estará, jamás. Siempre a solas, siempre en la intimidad. Nunca te reconocerá como algo importante, no delante de los demás, nunca enfrente de sus amigos o su familia. ¿Y entonces, qué haras? Llorarás desesperadamente como siempre, hundida porque has vuelto a confiar y te han vuelto a herir, una vez más, porque será así, nada va a cambiar. ¿Y qué me dices sobre sus hábitos, su futuro, su vida? Sois distintos, muy distintos, y no puede ocupar ese vacío que tu tienes, no puede llenarte como quieres por mucho que te seduzca. Y lo sabes. Aunque igualmente sabes que sigues con este jueguecito porque es el único que sabe alegrarte en días oscuros, que te conoce y te escucha, y que te da esperanza saber que alguien como él querría estar con alguien como tú. Neus, por favor, no te dañes más, no te engañes más. No puede ser, vuestro tiempo pasó y tienes que seguir adelante, llegará, seguro que llegará. Tu corazón late desesperado porque llegue y de alguna manera lo hará, lo encontraremos, te lo prometo.

domingo, 19 de diciembre de 2010

en esta noche no estás

Despierta, quizá ya un poco dormida, estirada en mi cama, tapada, hace frío. Te recuerdo, te añoro y recuerdo tus sonrisas, las miradas, los momentos... la cama está fría, sola, es tan grande sin ti, parece que nunca se acaba, que no se calienta, que no me quiere en ella. Me siento sola, ausente, triste, no estás conmigo, no me abrazas y me susurras que me quieres. Te extraño, extraño tu cuerpo y tus manos, tus caricias, tus palabras. No se oye nada, ni el viento, sólo hace frío, mucho frío. Intento dormir pero no puedo, me faltas, de verdad te espero.
Suenan las tres menos cuarto en la lejanía, las campanas de la iglesia aún repican, puedo oírlo. Recuerdo cuando decías que habías perdido el oído, que no oías ninguna campana, reías diciendo que mis gemidos te impedían oír nada más, otras veces en cambio eran los latidos de mi corazón lo que te lo impedía. Siempre reíamos, siempre.
Oigo unos pasos, la puerta se cierra, las llaves, dejas las cosas y te acercas a la cama. Me hago la dormida, me encanta hacerlo, y tú sabes que estoy despierta pero disimulas. Dejas las cosas, te desnudas y te acuestas a mi lado, si nada, puedo notar tu piel detrás de mí, puedo sentir tu aliento en mi pelo, en mi nuca, estoy ansiosa, ardiente, desesperada. Mi alma grita: ¡tócame! Pero mis labios están sellados, esperándote. Tu mano acaricia mi hombro, baja lentamente por mi brazo, abajo, abajo, hasta llegar a mi vientre, en dónde sin más dilación baja por mi ombligo y llega a dónde quiere llegar, estremeciéndome. Hago ademán de girarme pero no me dejas, te pegas a mí, juntando mi espalda con tu pecho y me abrazas dulcemente, sin alejar tu mano de mí. Con la mano derecha agarras mi pecho derecho y acaricias mi piel, susurras mi nombre en mi oído y besas mi cuello, intensificando tus caricias, mi temperatura cada vez es más alta, mi cuerpo cada vez se tensa más. Te deseo tanto. Entonces aceleras el ritmo, tus dedos me están martirizando, al igual que tu lengua en mi cuello, sabes que es mi punto débil, me estás matando, pero no paras, no paras hasta que completamente absorta empiezo a gemir y respiro con dificultad, agarrándome a las sábanas y gritando tu nombre, como si todo fuera a estallar. Entonces sonríes y me dices te quiero, susurrando, dejando caer las letras. Me giro a besarte y entonces despierto, y no estás, la cama sigue vacía, fría, sola... y me dan ganas de llorar, pero la puerta se abre y eres tú. Confundido me miras, mientras lágrimas caen por mis mejillas y te acercas preocupado a abrazarme, sin saber qué decir. Preguntas qué ocurre. Tengo el corazón acelerado, estoy ardiendo y parezco triste. Yo sonrío, beso tus labios, "no importa -contesto- ya nada importa, estás aquí". Pero no te conformas, quieres saber que ocurre, así que te digo: "Soñaba contigo, soñaba que me acariabas, que besabas mi cuello, que estremecías mi cuerpo, estaba en la gloria hasta que desperté y me encontré sola en esta cama vacía, fría, enorme. Te deseo tanto, te he echado tanto de menos...". Entonces sonríes, en parte como satisfecho como orgulloso, y en parte dulce y cariñoso, y me abrazas, me besas y empiezas a desvestirnos, poco a poco, y cuando aún no han empezado las caricias, acaricias mi pelo, besas mi frente y mirándome a los ojos susurras: "esto no es un sueño, soy yo, y voy a hacerte tocar el cielo". Sabes una cosa, me da igual tocar el cielo, la tierra o el infierno, si es contigo, si son tus manos, puedes hacerme lo que quieras, absolutamente lo que quieras.

Deseo

Y fue fugaz, rápido, no hizo falta mucho más que una mirada para que ardiera de deseo. Una ojeada de nuevo y su sonrisa fue demasiado. Aire, necesitaba aire, respirar, pensar en otra cosa, en cualquier otra cosa. Dejar el bolso, mirar el móvil, coger la cámara, quitarse la chaqueta... y volver a entrar, volver a verle. Cosas del destino mi lugar estaba enfrente, sentada delante de él, a unos dos metros, él apenas reparaba en mí, como siempre, mejor quizás, pero yo si reparé en él, y mucho. Miré a todos los presentes, analizándolos por encima, intentando recordar sus caras y sus nombres, pero él... me daba igual su nombre, su edad o su manera de ser, aquello era demasiado, demasiado fuerte para tener sentido. No fue su físico, o quizá eso fue sólo el principio, no puede decirse que no fuera interesante, agradable a la vista, en definitiva, atractivo, pero no era eso. Era su carácter, su manera de mover las manos, de sonreír, los ojos, la mirada, la voz... era todo, cada cosa ponía un grano de arroz más en la pila y estaba por derramarse. Descubrir su edad no hizo más que aumentar mi interés, las comparaciones empezaron, y el deseo de seguir mirando, seguir preguntando, seguir mirándolo. Su manera de caminar, cómo quedaban sus tejanos, como fumaba, como reía. Todo. Absolutamente todo. Me fijé en sus ojos, un poco ambarinos, como los míos, sólo a la luz. Su incipiente manera de reír, su voz segura y tranquila y su carácter quizá fuerte, quizá seguro, como escondiéndose de algo, como un poco fachada de algo más que no ha de verse, no ha de notarse. No era un niño, eso seguro. Daba igual su edad, era un hombre, todo un hombre. Como diría yo en cualquier momento, ¡qué hombre! Realmente sí, lo era. Luego empezaron las sonrisas, las pequeñas conversaciones que quería alargar sin sentido, alguna mirada furtiva, las canciones, los bailoteos, la necesidad de sentirle cerca... pero todo era en vano, era como ser transparente y yo lo sabía. No tenía ninguna esperanza de ser visible para él, al contrario, sabía perfectamente que ni siquiera se daba cuenta de mi presencia, de que era equiparable a una mesa o un florero, pero me daba igual. No podía dejar de mirarle o pensar en cómo humedecía sus labios, como sonreía o como hablaba. La noche terminó, todo se desvanecía, y el mundo habría seguido girando como siempre si no fuera porque al despedirse, sus labios rozaron con suavidad y dulzura mi piel, porque al despedirse él, como todos, dio dos besos y pude sentir su calidez, su piel suave. Dos besos que no fueron fugaces o de mala gana, que no fueron por compromiso con rapidez o sin pensar, fueron dos besos. Rozó con su mano mi pelo y esos dos besos fueron como un final feliz de cuento que me hizo sonreír. Cuando no puedes tocar un ángel con tus manos porque te queda muy lejos, el encontrar una pluma de sus alas ya te hace feliz, al fin y al cabo es lo único a lo que puedes aspirar.

Si pudiera ser así

Cada segundo del día crea consecuencias, cada paso puede tomar dos rumbos diferentes y la elección de cada paso cambia nuestras vidas. El simple hecho de cruzar o no cruzar en rojo puede suponer el perder o coger un tren, en dónde esté el amor de tu vida, un ladrón, una bomba, el amigo que hace 13 años que no ves o los ojos de una persona desconocida que te llevarán a una pregunta, y ésta respuesta traerá otro futuro. Nada es lo que parece pero todo es lo que es, no a nuestros ojos, pero si conforme a nuestras acciones. Soy una persona sumamente complicada, difícil, igual me hundo que me levanto en menos de un día. Quizá deprimida, quizá enérgica, puede que a las dos quiera ir a bailar y a las tres no quiera moverme del sofá en ocho años. Igualmente todo, absolutamente todo, nos afecta.
Siempre que salgo, con amigos, conocidos, familia... pasan cosas, se explican cosas, se escuchan frases, conoces gente, cruzas miradas, sonrisas... y mi pequeña cabecita empieza a pensar y a pensar, y después comparo, defino y finalmente llegan conclusiones o preguntas, con o sin respuesta, pero que llevan a otros pensamientos. En estos días sólo pude pensar en mí misma, en lo que soy como persona, y en lo que represento físicamente. Sé y siento que mucha gente no ve más allá de mis kg, que muchos chicos seguramente no miran más allá de mi cuerpo, nadie se para a mirar mi sonrisa, mis ojos o mi manera de bailar, el sonido de mi voz, como me río o si soy simpática o divertida, no. Siempre se quedan ahí, en el umbral, no ven nada más que la puerta, el resto de la casa sigue vacía, cerrada, sola. Intento sonreír y hacer como que no importa, que no pasa nada, que aquel que no pasa del umbral es porque no vale la pena, que ya llegará alguien que sepa ver lo que valgo, pero entonces empiezo a caer. Me da mucho miedo que nadie cruce nunca ese umbral, me da miedo que no crean que valga la pena abrir la puerta y mirar más allá de mis kg o defectos. Me da miedo esperar en vano, hasta siempre, quedarme sola y triste llorando en silencio, que nadie vea que soy algo más que un físico imperfecto, que aún así quizá puedo competir con otras más favorecidas porque tengo mucho que dar, tengo mucho que ofrecer. Soy mujer, y aunque a veces me siento como una niña, ansío tanto sentirme una mujer, como entonces, como esas veces cuando el deseo recorría mi piel y no quería que sus manos dejaran mi cuerpo nunca. Sentirse deseada, que te falte el aire, enrojecer, que tu cuerpo arda, cada vez más caliente, anhelar sus labios y su piel, sus palabras... y también sentirme querida, comprendida, valorada. Que alguien me cuide alguna vez, ser lo más importante realmente para alguien una vez en la vida, que no se avergüencen de mí, que yo sea suficiente. Y quieres creer que pasará más de una vez, que aún no siendo un canón de belleza, ellos valorarán tus curvas, tus sonrisas, tu sinceridad, tu cariño y tantas otras cosas, quieres creer que se la jugarán por ti y que vivirás esa historia de amor y sexo que siempre quisiste, pero tantas veces piensas en que aspiras demasiado alto, en que en cuanto creas encontrar caerás en picado estampándote contra el suelo. Las miras ellas y piensas, ¿con chicas así quién iba a querer a alguien como yo? Y te entran ganas de llorar, y a veces lo haces, lloras y te compadeces, pero eso no cambia nada, no te sientes mejor, ni peor, sólo tienes miedo. Sólo buscas algo en lo que apoyarte para no caer, para seguir e intentas no pensar en ello, aunque en el fondo es lo que más ronda tu mente a lo largo del día, pero antes harías mil cosas que reconocerlo, ¿a que sí?

sábado, 18 de diciembre de 2010

Diciembre'2010

Las cosas cambian, aunque parezca mentira. No sólo mi alrededor o los amigos, o la familia, también mi manera de pensar, de ver la vida, de tomarme las cosas... todo evoluciona y ésta vez parece que para bien, a mejor, por primera vez. Hay tantas cosas que decir y que vivir, personas nuevas que conocer con las que compartir mil situaciones, pensamientos y sentimientos que empiezan a surgir dejando atrás otras cosas, situaciones que no volverán a suceder y otras que por primera vez viviré... Hace tanto que no escribo, que es como si sintiera que mis palabras están medio vacías, medio apagadas... aún despertándose de un letargo que durará unos días, porque tengo tanto que decir, tanto que he callado en estas semanas y fluye dentro de mi, tiene que salir, lo necesito... estas Navidades van a ser especiales, lo sé, esperemos que todo siga así, que poco a poco las cosas vayan saliendo, al fin y al cabo sólo pido ser feliz :)

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